miércoles, 3 de mayo de 2017

Cicloturismo con una Specialized SEQUOIA en Menorca.

Esperando para entrar al ferry.
Motivado por mi "nueva" compañera, por su estilo y por su carisma, decidí hacer una ruta de una semana en solitario por lugares de la isla que no había visitado. No tuve que preparar mucha logística en cuanto a mi estancia en la isla, ya que al haber vivido allí, conozco buenas personas que me echaron un cable. Simplemente, cargué la bici en el ferry y puse rumbo a la isla. 

Destacar que los ciclistas subimos a bordo del ferry por el mismo lugar por el cual lo hacen el resto de vehículos y, una vez dentro de la embarcación, agrupan las bicicletas en un cuarto de herramientas. Tal cual. No tienen lugares habilitados para una correcta colocación de nuestras monturas y aquello que lo pasas mal imaginando que en un golpe de mar las bicis se amontonan unas encima de las otras.  Pero bueno, el precio por el transporte de la bicicleta es cero. Gratis. Quejarse quizás es hasta demasiado en esta circunstancia. Pero no deja de ser curioso encontrarte en una fila llena de coches y alguna moto y pasando camiones articulados de cuarenta toneladas "cerca" de ti y de tu modo de transporte.

Después de haber dormido casi toda la noche tirado como un muñeco en un sofá largo, llegué a la isla. Siempre tan pequeña y a su vez tan majestuosa. Indudablemente atrapa y no lo puedo evitar. Tampoco quiero dejar de evitarlo. La cuestión es que una vez puse los pies en la isla, sólo quería reponer fuerzas en el bar "Casa Gil", llegar a casa de Katie para ordenar lo necesario para los próximos días y comenzar a dar pedales. Hasta agotarme.

Los días transcurrían con rutas que iban desde las 5h hasta las 9h, comenzando de buena mañana para, una vez entrada la tarde/noche, volver a casa y así poder ver a mis amistades para compartir experiencias y ponernos al día después de un tiempo sin vernos. 

Hacía tiempo que no sentía una sensación de libertad parecida. Casi sin más horario que cumplir que  el del inquebrantable Sol y sus horas de luz. Varios días lo desafié y tuve que utilizar mi foco delantero y luces traseras. Días que no quería que acabaran y que cada una de estas fotos me recuerda. A lo grande.

Así que, atendiendo a las sensaciones que este viaje me ha aportado, abriré hueco en mi agenda para cuadrar viajes cicloturistas con mis travesías. Me parece un gran plan.

Menorca nos recibió con un majestuoso amanecer.
Favàritx, siempre hipnótico.
Ses salines d´Addaia.
Camí de cavalls.
Rincón en Punta Prima.
Més Camí de cavalls.
Puesta de Sol en la Torre de Fornells.
Més Camí de cavalls. Silencio total.
Primer baño a pelo de la temporada.
Saludos!.



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