viernes, 5 de mayo de 2017

Travesía vuelta a nado a Formentera Respiralia 2017

He conseguido plaza para la edición de este año. Quiero comenzar resaltando este hecho debido a que las 240 inscripciones se agotaron en 10 minutos. No me extraña.

La cuestión es que se trata de una travesía muy especial. La más especial. En mi caso, desde que nadé en la edición de 2015, mi percepción de nadar en aguas abiertas cambió bastante. 

La travesía Respiralia nace de la mente de Carlos Pons y su fundación, con la intención de paliar y luchar contra los efectos que la Fibrosis quística produce en l@s enfermos que la padecen. Para ello, de entre otros eventos, destaca esta travesía, en la que, nadador@s de todos los niveles, se unen formando equipos para así unir a nado las diferentes etapas. El coste de la inscripción se invierte directamente en el tratamiento médico y de fisioterapia que trata de paliar los malditos efectos sobre estas personas, siendo, a mi juicio, el dinero mejor invertido.

Me encanta llegar a la isla y progresivamente ir encontrándome con nadador@s de otras ediciones, en donde la conversación habitual no es si has entrenado mucho o poco, sino que te preguntan sobre cómo te va y si te encuentras feliz y sano. Otro mundo, de verdad. Así sucede mientras acomodas tus escasas pertenencias en el polideportivo hasta que llega la hora de la presentación en el cine municipal y es allí donde no dejas de saludar gente ni un instante. En la presentación de la travesía, se nos explica cómo funciona la enfermedad, así sobre cómo se aplican los cuidados paliativos. Se nos muestra el vídeo presentación, normas básicas de convivencia y seguridad, y se nos invita a la cena presentación en el centro del pueblo, con música ambiente y mucha conversación rodeado de tant@s amig@s.

Una vez en el agua, se nos diferencia por el color del gorro. Los participantes sin FQ, nadamos con gorro de color rosa. Los participantes que por desgracia padecen FQ, nadan con gorro de color amarillo. Sobre estas personas, mientras se nada, hay que prestar atención y cuidados si fuera necesario, ya que, por su propia enfermedad, no disponen de la misma capacidad pulmonar. Me quito el sombrero por su esfuerzo y procuro nadar junto a ell@s conforme vamos enlazando con los grupos que han salido antes que nosotros. 

Las primeras etapas las nadé con Alberto y Martín. Alberto es un chico de Madrid que padece la enfermedad, pero de una forma poco agresiva, por lo que es capaz de llevar un buen ritmo de nado y para mi es un orgullo y un aprendizaje el hecho de poder compartir brazadas con alguien tan especial. Martín es un arco famoso entrenador (de famosos) afincado en la capital, muy simpático y agradable, del cual aprendí muchas cosas sobre entrenamiento y planteamiento de objetivos. Un grande.
En las siguientes etapas enlacé con un grupo de nadadores algo más competitivos, pero no por ello menos simpáticos, surgiendo de la nada mini competiciones que me sacaron fuera de punto en más de una ocasión, pero con las que me lo pasé en grande, sin desconectar en ningún momento del motivo real de la travesía. (Los kayac nos ponían en nuestro sitio rápidamente)

Y de esa forma transcurren los días en esta maravillosa travesía, hasta que se llega al último y emocionante día, en el que en la playa de Cavall d´en borras, todos los equipos deben haber preparado previamente una coreografía para el deleite del resto de participantes. Una auténtica panzada de reír. Después, por la tarde/noche, tod@s vamos a ver la puesta de Sol y en la última noche somos menos buen@s y salimos hasta las tantas. O más. Qué menos!. 

Así que, dicho esto, os dejo un mini reportaje fotográfico y el vídeo filmado con un dron de la pasada edición.

Nuestra gran habitación. El acogedor polideportivo municipal.
Revista Respiralia acompañado por Martin Giacchetta y Alberto. Un valiente y excelente nadador con FQ.
Siempre con predisposición a saltar al agua pasándolo bien. 
Mi buena amiga Olga Grau. Muestra la cara típica por haber nadado cualquier etapa de esta travesía.
Míticos traslados de una etapa a otra a bordo del Capità Jack.
Míticas coreografías en la playa de Cavall d´en borras. Nuestro equipo en la portada en el diario de Ibiza .
Tod@s orgullos@s con nuestro ejemplar de dicho diario.
Más diario y yo junto a Alberto ansiosos a la izquierda deseando saltar al agua.
Días posteriores a la travesía en plan de playa.
Cicatriz conmemorativa de la edición 2016 a cargo de una roca inesperada.

Aquí el vídeo filmado con un dron:

              

miércoles, 3 de mayo de 2017

Cicloturismo con una Specialized SEQUOIA en Menorca.

Esperando para entrar al ferry.
Motivado por mi "nueva" compañera, por su estilo y por su carisma, decidí hacer una ruta de una semana en solitario por lugares de la isla que no había visitado. No tuve que preparar mucha logística en cuanto a mi estancia en la isla, ya que al haber vivido allí, conozco buenas personas que me echaron un cable. Simplemente, cargué la bici en el ferry y puse rumbo a la isla. 

Destacar que los ciclistas subimos a bordo del ferry por el mismo lugar por el cual lo hacen el resto de vehículos y, una vez dentro de la embarcación, agrupan las bicicletas en un cuarto de herramientas. Tal cual. No tienen lugares habilitados para una correcta colocación de nuestras monturas y aquello que lo pasas mal imaginando que en un golpe de mar las bicis se amontonan unas encima de las otras.  Pero bueno, el precio por el transporte de la bicicleta es cero. Gratis. Quejarse quizás es hasta demasiado en esta circunstancia. Pero no deja de ser curioso encontrarte en una fila llena de coches y alguna moto y pasando camiones articulados de cuarenta toneladas "cerca" de ti y de tu modo de transporte.

Después de haber dormido casi toda la noche tirado como un muñeco en un sofá largo, llegué a la isla. Siempre tan pequeña y a su vez tan majestuosa. Indudablemente atrapa y no lo puedo evitar. Tampoco quiero dejar de evitarlo. La cuestión es que una vez puse los pies en la isla, sólo quería reponer fuerzas en el bar "Casa Gil", llegar a casa de Katie para ordenar lo necesario para los próximos días y comenzar a dar pedales. Hasta agotarme.

Los días transcurrían con rutas que iban desde las 5h hasta las 9h, comenzando de buena mañana para, una vez entrada la tarde/noche, volver a casa y así poder ver a mis amistades para compartir experiencias y ponernos al día después de un tiempo sin vernos. 

Hacía tiempo que no sentía una sensación de libertad parecida. Casi sin más horario que cumplir que  el del inquebrantable Sol y sus horas de luz. Varios días lo desafié y tuve que utilizar mi foco delantero y luces traseras. Días que no quería que acabaran y que cada una de estas fotos me recuerda. A lo grande.

Así que, atendiendo a las sensaciones que este viaje me ha aportado, abriré hueco en mi agenda para cuadrar viajes cicloturistas con mis travesías. Me parece un gran plan.

Menorca nos recibió con un majestuoso amanecer.
Favàritx, siempre hipnótico.
Ses salines d´Addaia.
Camí de cavalls.
Rincón en Punta Prima.
Més Camí de cavalls.
Puesta de Sol en la Torre de Fornells.
Més Camí de cavalls. Silencio total.
Primer baño a pelo de la temporada.
Saludos!.



jueves, 26 de enero de 2017

Lo que no controlo.

Cuando las cosas aparecen sin querer, nada puedo hacer. 

Como máximo, me ocupo de lo que puedo controlar y del resto, casi, por aprendizaje forzado, he aprendido a dejarlo marchar. 

Sin drama. 

No drama. 

Cero.

He aprendido a dejarlo marchar agradeciendo todo el tiempo vivido y todo lo positivo que se puede sacar de personas y situaciones. 

Es lo único que puedo controlar y de ello me ocupo. 

De mi. 

De lo que ocurre en mi interior y de las energías que se liberan cuando afronto las diferentes situaciones. 

Las personas cambian y lo acepto.

Lo mismo pasa con las situaciones.

Punto. 

No queda otra opción que aceptar la nueva situación y repararse si es que algo se ha roto. 

Seguir.

Todo en positivo, el lado bueno de las cosas. 

No te preocupes, ocúpate, pero de lo que puedas. 

sábado, 14 de enero de 2017

He aprendido, inesperadamente, sobre el lado bueno de las cosas.



2016 ha sido un año de muchos cambios. Soy un tipo sensible, para qué engañarme, quizás por ello, ahora, a mediados de enero del 2017, después de una serie de vivencias, decida escribir sobre este año que hemos dejado atrás. También sobre ahora. 

Con los años, uno aprende más por la fuerza que por ganas de hacerlo, es un hecho y así se acepta, aunque se aprenda de un sólo trago. He aprendido a pensar en el pasado y agradecer cada momento vivido, sentirme afortunado por haber compartido vivencias que siempre se guardarán en el recuerdo y, sobre todas las cosas, he aprendido a decir adiós. Una palabra que no me gusta enunciar, tampoco pensar, pero que, por más que no guste, hay que saber utilizar. Así que, ya puesto, de nuevo, digo que adiós. 

2016 ha tenido sucesos que en si debieran quedar en el olvido por la sensación que, irremediablemente, entre otras sensaciones, una pérdida otorga. Nunca había sentido algo así, nunca había perdido a nadie repentinamente, así, de un sólo trago. Produjo en mi una revolución interior sobre algo que ya sentía como parte de mi identidad. Tenía que vivir y, no sólo eso, tenía que sentirme vivo.

No existe mejor homenaje para ti, la VIDA que aquí y ahora vivimos, como tú la vivías.

Irremediablemente tu pérdida ha producido muchos cambios en las personas que te rodeaban y, evidentemente, los han habido en mi. No puedo negar que he sido un tipo pesimista a pesar de tratar siempre de ver el lado bueno de las cosas y, por desgracia, para bien, tu pérdida me ha llevado a ver sólo, únicamente, el lado bueno de las cosas. En ello estoy, sin prisa pero sin pausa, sigo aprendiendo, sigo con ganas de vivir para así regalarte mis pequeños homenajes allá donde vaya. Va por ti Carlos.

Durante este tiempo he conocido personas increíbles y he tenido muchos reencuentros. He aprendido de ellas y, en estos últimos días he aprendido que a veces las cosas no programadas son las mejores. He aprendido que debo hablar sinceramente y también que a veces es mejor no hablar pero sí decir todo con la mirada. He aprendido a exprimir los minutos de un paseo hasta que pasen a ser eternos. He conocido rincones increíbles y he bebido y comido en una mesa rodeada de personas maravillosas. Yo, que soy del Mediterráneo, he surfeado olas en un nuevo océano. He descubierto nueva música que me recuerda a esa persona. He hablado de intimidades y me he conmovido al ver la emoción en los ojos de quien me miraba y me explicaba mientras abría su corazón. He asumido que las personas pueden ser una bonita he inesperada sorpresa pese a que, tiempo atrás, hubiera perdido en parte la esperanza. 

El mundo es un lugar mejor mientras estas personas habiten en él y haré todo lo que esté en mi mano para protegerlas. 

GRACIAS INFINITAS.

Travesía vuelta a nado a Formentera Respiralia 2017

He conseguido plaza para la edición de este año. Quiero comenzar resaltando este hecho debido a que las 240 inscripciones se agotaron en ...