lunes, 13 de abril de 2015

Swim in Menorca 10km. (No podía faltar en mi blog)

Mientras viví en Menorca, así algo gordito, nadé la travesía organizada por Francisco Pons y Margarita Tita Llorens, por enumerar una pequeña gran parte del resto de personas que componen la Menorca Channel Swimming Association - www.menorcachannelswimming.com, los cuales, se dejaron la piel por hacer de ésta una gran travesía. Mis felicitaciones a tod@s y cada un@!. En modo alguno ha sido y es una travesía especial, primero porque la organizan buenos amig@s, segundo, porque se nada en mi isla, o dicho de otro modo, se nada en el paraíso, ya depende de la preferencia de cada un@.
Cada un@ hace los preparativos a su manera dentro del mismo patrón, aunque al ir en bañador bóxer, yo bien pocos.
Se trata de una travesía con una normativa específica, en la que se diferencia en la clasificación a l@s nadadores con neopreno y a l@s nadadores sin neopreno, una decisión más que justa, ya que como sabéis, la ayuda que aporta el neopreno en cuanto a flotabilidad y deslizamiento son más que evidentes. Se trata de una injusticia clasificar de la misma manera a estos tan diferentes dos grupos de nadadores. En cuanto a l@s nadadores que opten por nadar sin neopreno, se rigen tanto por la normativa FINA, como por la normativa de la Channel Swimming Association, es decir, únicamente pueden utilizar bañadores homologados por la normativa FINA acreditado con el sello correspondiente, o, en su defecto, con un bañador slip o bóxer. También, está prohibido el drafting, es decir, nadar a pies de otro nadador, ya que la ayuda que implica al nadador que va a pies, es algo bastante evidente. 
Como a much@s otr@s, los momentos previos a saltar al agua son muy íntimos y personales. Dentro de lo que puedo, me gusta centrarme y pensar en la prueba.
Bien, me lancé al agua con dos semanas de entrenamiento efectivo, y muchas semanas de nado sin efectividad (en plan palanganas o niño no te metas pa lo hondo), así que todo lo que pudiera ocurrir en el agua iba a ser una incógnita y decidí nadar en base a mis sensaciones y en base a la dosificación que una prueba de natación de 10km requiere. Cuando a las 08:30 horas, después de reencontrarme con muchísimas personas a las que aprecio enormemente, se dio el pistoletazo de salida y comencé a nadar de manera reservada, nadando largo oteando con la cabeza alta los grupos que se formaban ante mi. Pude ver que delante mío habrían unos 15 nadadores en total, así que me conformé con el ritmo a la espera de ver cómo reaccionaba mi cuerpo pasados unos minutos. Lo sorprendente, es que pasados esos minutos mi cuerpo me pedía más intensidad, con la confianza de saber que tenía reservas de energía y cartuchos en la recámara, así que apreté el ritmo después del primero de los tres avituallamientos, justo en el km 2,5. Comencé a enlazar con nadadores y a pasarlos, hasta que, para mi sorpresa y alegría, distinguí el bañador y el partícular nado de la gran Tita Llorenç y nadé fuerte hasta ponerme en paralelo a ella. No pude evitar sonreír al mirarla a la cara en cada respiración mientras nadábamos y pienso que ella hizo lo mismo. Una pasada. Seguimos nadando hasta encontrarnos de frente un banco de pelagias, es decir, unas medusas pequeñas de color lila y de tentáculos largos y bastante dolorosos al tacto, por lo que ante tal "percal", incluso paramos para buscar un hueco por donde pasar entre la multitud de medusas allí congregadas. Cuando nos decidimos a pasar, yo me llevé una medusa puesta en la axila, y Tita en la parte baja del cuello, o la parte alta del pecho, una de dos. Y así, con escozor, seguimos nuestro nado sin mirar atrás. Ni ganas.
Junto a la gran Tita Llorenç, que ostenta el tercer mejor registro en el cruce al Canal de Menorca, y lucha por conseguir el cruce del canal de Ibiza - Mallorca. 83km. Ánimo!
Fue en ese momento cuando noté que unas manos tocaban mis pies. Entonces recordé la normativa y comencé a nadar espalda mirando a ver quien o qué era. Y ahí estaba, un nadador con barba, sin neopreno, enorme, nadando a mis pies. No sé cuanto rato llevaría ahí, pero dudo que poco. Lo miré y me miró y me dijo si me había picado alguna medusa y le dije que no podía ir a pies y ya no hablamos más y seguí nadando.
Transcurridos bastantes metros, mi cuerpo seguía pidiéndome más intensidad, así que decidí gastar uno de mis cartuchos, y de ese modo tratar de dar alcance a dos nadadores que tenía delante mío desde hacía rato. Los alcancé y pasé justo antes del km5, llegando con uno de ellos (se me pegó con velcro y posteriormente llegó en el puesto núm. 7) al avituallamiento y dejando descolgado al otro. Cuando paré junto al velero que hacía las veces de barra de bar, paré a comerme medio plátano y beberme un vaso de isotónico, entonces vi que Tita se quedó algo rezagada y decidí reprender el nado para tratar de dar caza de nuevo al nadador que hacía poco se me pegó con velcro y que aprovechó uno de mis tragos para marcarse un sprint y dejarme solo. Imagino que lo hizo sin "resquemor", pero ahí me dejo. Pues no tuve manera de darle alcance, imagino que el chico gastó uno de sus cartuchos de mayor calibre, porque la distancia que me sacó fue insalvable y decidí no arriesgarme más y dosificar la energía, ya que si mis cálculos no fallaban, aún quedaban 4km de travesía.
Relajé un poco el nado para dosificar un poco la sensación de quemazón que comenzaba a aparecer en hombros y pecho y dorsales y tríceps y gemelos, aunque seguía nadando fuerte. Miré atrás y vi de nuevo al nadador con barba a pies y quise pensar que se equivocaba sin querer, y también vi que Tita se acercaba y decidí reagrupar y tratar de acabar en compañía, ya que los ritmos de nado de Tita son altos y constantes y era una garantía de buen hacer acabar con ella esta travesía. Tita me alcanzó y de nuevo nadamos en paralelo y de nuevo noté las manos del nadador tocando mis pies. Comencé a enfadarme, la verdad, y no soy de enfadarme. Volvió a tocar mis pies y di un batido fuerte de piernas para avisar de que por favor se quitara de ahí, o, como mínimo, que dejara de tocarme los pies. Fue entonces cuando una lancha de la organización "se nos echó encima", imagino para dar un toque, tanto al nadador de barba que iba a mis pies, como al nadador que iba a pies de Tita. Lo cierto es que momentáneamente dejó de tocarme los pies y noté como Tita dio un cambio de ritmo y la seguí, gastando otro cartucho, el que a la postre era mi último cartucho después del avituallamiento del km7,5. Fue en esos momentos de travesía cuando noté la falta de metros y la falta de fondo para aguantar los envites finales de una travesía de estas características, así que irremediablemente, no me quedó más remedio que ver como Tita se iba yendo poco a poco sin que yo, por más que lo intentara, sacara más fuerzas de mi cuerpo. Más no me puedo pedir.
Tramo final de la travesía, notando la falta de metros de entrenamiento, aguantando. Qué remedio.
Así que, viendo como Tita se iba, y súper contento por ella, todo hay que decirlo, me quedé nadando en modo arrastrado con el barbas a pies. Me paré y lo miré y le dije que iba "petado", así como para dar "lástima" y de ese modo nadar en paralelo juntos, cosa que en principio hizo y vi por primera vez que el chaval daba unas brazadas larguísimas nadando súper fluido, es decir, fresco como una rosa con gomitas agua vaporizada. Qué a gusto se nada a pies. Al poco, el barbas me cascó un cambio de ritmo y no lo pude seguir. Se me quedó el cuerpo así como desconsolado, como si te dejara la novia, con impotencia, porque intentar, yo intenté seguirlo, pero no tuve manera.
Me decidí entonces a dejarme llevar, nadé de espalda mirando atrás para controlar quien nadaba cerca y no vi a nadie, ya que en el cambio de ritmo de Tita el nadador que iba a sus pies se las vería canutas y se quedó rezagado sin poder seguirnos. Y así, nadando en modo avión, encaré el tramo final en Cala Santandria y llegué a meta en el puesto núm 10 (sin neopreno) viendo una multitud de gente aplaudiendo y dejándome coronar finalmente por el niño de la foto. 
Me parece una fotografía realmente bonita. Gracias a Cesar González del Pino.
Después, vino un tremendo abrazo con Tita, con la que me habría encantado llegar a meta, pero aún no puedo pedirme más de lo que di, por más que lo intenté. Ya habrán más.
La gran Tita Llorenç. Qué capacidad de sacrificio y entrenamiento tiene esta mujer. Muy fan!.
Han sido dos días de reencuentros y encuentros y muchas risas, cosas que al fin y al cabo son las que realmente suman y motivan para seguir nadando y viajando. Muy feliz y satisfecho con mi capacidad de sacrifico en el agua, esa que casi tenía olvidada y con la que me ha encantado verme. Esperanzado por mi estado de forma al preparar esta travesía de forma efectiva en dos semanas. Con ganas de seguir nadando sin parar y así encarar con garantías el gran objetivo del 2015. Un abrazo y un beso a tod@s. Seguimos!
Pd: dejo alguna fotografía del excelente reportaje de l@s fotógraf@s de Fotoborn.







Un trabajo espectacular!

Lo que no controlo.

Cuando las cosas aparecen sin querer, nada puedo hacer.  Como máximo, me ocupo de lo que puedo controlar y del resto, casi, por aprendi...