domingo, 21 de abril de 2013

La soledad del nadador que los recuerdos consuela.

Esta es una noche de esas en las que el insomnio acompaña, no por nervios, que también, sino por el turno de trabajo que afecta directamente a mi bio ritmo. Vivir "al revés" es complicado sobre todo para quien me padece, pues como ahora, cuando debería de estar durmiendo, (o de fiesta, depende de cómo se mire) me encuentro completamente despejado escribiendo estas líneas. Uno se acostumbra a esta soledad nocturna en mis "días" de fiesta, viendo con cariño como mis seres queridos descansan para iniciar el día al alba, justo cuando yo comienzo a descansar. Es en este momento, en esta "soledad", cuando me vienen a la cabeza las horas de entrenamiento a solas, únicamente acompañado por mis recuerdos y, en ocasiones, (cuando no soporto dar más virajes en la piscina y necesito airear la mente) acompañado por buena música cuando corro por montaña. El día 4 de mayo se acerca y no me veo con mente para nadar los 5km de la Tuna Race. A día de hoy no me veo y espero que se pase, pero no consigo alcanzar la introspección que necesito para nadar con cara y ojos. Lo fácil es nadar y cumplir, clavar cronos, realizar todos los metros, ducharte e irte a casa. Lo fácil es eso pero a mi no me vale. Soy un nadador amateur que lleva nadados muchos años, no siempre en competición, pero si unos cuantos haciéndolo. Es por ello que la búsqueda de un buen mordisco al cronómetro ya no me compensa aunque me guste conseguirlo. Llevo semanas nadando bien, con mejores cronos y buenas sensaciones de nado, trabajando la nueva técnica que mi entrenador Kiko Hervás ha trabajado conmigo desde el borde de la piscina. Nadando cada día, siempre que el trabajo y la vida me lo han permitido. Hasta ahí todo perfecto, todo mejor que en años anteriores, pero está fallando el principal músculo, el que gobierna al resto. Y creo que sé por qué es. 

Por suerte, aunque con algo de valentía, ya me puedo meter en el mediterráneo. Tal cual como en la foto, así en soledad...

La "soledad" del nadador se muestra en mi caso de forma bastante cruel. Me está costando mucho trabajo mental afrontar día tras día de entrenamiento a solas, con mi material de natación y mi botella de isotónico como únicos acompañantes. Pienso que bastante he aguantado el castigo de la "soledad" acuática, sobre todo estando ya en el mes de abril. Así que ahora más que nunca vienen a mi mente esos grandiosos días de entrenamientos y competiciones y viajes en autobús junto a mis ex-compañeros del Club natació 81. Grandes como Marcel Girona, Raul Llamazares, Juan Martín Ruiz, Damián Ortiz, y un largo etcétera, con los que compartí tantas tardes de entrenamientos y risas en la piscina descubierta de "Can Sellarés". 

Aquí en un torneo de 24h de natación en la piscina de "Can Sellarés", allá por el año 1991. No recuerdo que prueba nadaba, pero si recuerdo que esa noche no dormí y que nade un desastre de prueba. (Éramos muchos niños juntos, qué esperaban).

Todos nosotros éramos felices haciendo lo que hacíamos, niños que pasaron a ser chavales, orquestados por entrenadores del calibre de Toni y Elena. Salir corriendo del colegio para llegar rápido a la piscina y comenzar a nadar y terminar y comenzar la sesión de waterpolo. Éramos un equipo de niños felices.
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Aquí mis inicios en aguas abiertas, año 2003 en Cala Ginesta junto a Emili Llopart, Oscar, Rubén, Carles Paredes, David Cervera, Carles Vendrell, Rosa Meca, Jose Juaquín. (Me emociona ver esta foto. Qué recuerdos)


También recuerdo mis inicios triatléticos allá por el año 2003. Ese año conocí a Richard Calle. Es mi referente y mi hermano y mi amigo. Es un grande que camina entre reyes sin cambiar su forma de ser, un veterano que compite con la ilusión de un novato. Es Richard.
Ese año debuté con el club "Gavà Triatló" en el triatló de Barcelona, junto a Emili Llopart, Rosa Meca, Armando, Pablo Trujillo, Oscar Cecilia, Carles Vendrell... todos nosotros a cargo del gran Carles Paredes. Él fue quien un día se fijó en mi durante un entrenamiento, y me ofreció la posibilidad del triatlón. Él fue quien me hizo volver a sentir el sabor de la competición, quien mejoró y recuperó mi técnica perdida después de estar "parado" tres largos años, quien corría junto a mi en esas interminables series de mil metros en "l´estadi de la bóbila" y quien me hizo apretar los dientes como nadie, nadando. Hizo creer en mis posibilidades deportivas las cuales había perdido, y aquí seguimos diez años después. Muchas gracias Carles. 
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Triatló de Sitges 2009, amateurmente hablando, fue redondo.

Mi último club fue el "Prat Triatló", equipo formado por grandes en varias disciplinas. Remarcaré, de entre otros, el que para mi es el estandarte del triatlón nacional, quien hace de este deporte su vida, tal cual como Bodhi hacía con el surf, y no es otro que Victor Dobaño. También, el incombustible y sabio Julio Cardo. Gran nadador, gran triatleta de larga distancia y mejor persona. Carlos López, Sergio García, Antolí Fauria, Alberto Gómez, David Santfeliu... Como triatleta del Prat, estuve un año a cargo de Iván Muñoz Tevar, entrenando sus entrenamientos genéricos para el club, y acompañando en entrenamientos a Richard. Así, de se modo, avancé de una forma notable en mi rendimiento. Iván es una gran persona y uno de los mejores entrenadores y profesionales que he tenido. Sin duda.
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Aquí en la platja de la Mar bella,  un buen entreno y muchas risas junto a Sergio García, Jordi Sarrà y una nadadora bastante buena y de la cual no recuerdo el nombre.

Llevo unos días algo pesimista, lo reconozco. Tengo a mi mujer frita. (Gracias por aguantarme bonita) Pero leyendo lo que arriba acabo de escribir y viendo fotografías como la de arriba, se me va un poco la ñoñería. He de ser paciente, pues lo que sucede es que soy muy de Mar y Sol y verano y sus horas de luz. De amig@s y vivencias. (Nada raro ni especial, lo sé) Son cosas que echo mucho de menos tras el letargo del invierno. Quizás ahora, con la impaciencia de ver como se acerca la nueva estación y, encima, con la sangre alterada por la primavera y durmiendo por el día y viviendo por la noche, toda sensación de soledad deportiva se multiplica. Debo luchar contra esta sensación y centrar la mente y buscar la plena consciencia y la introspección que tanto nos ayuda a conocernos en situaciones difíciles a los fondistas. Buscar el equilibrio y las ganas. Así que seguimos.

1 comentario:

Mariposa de pico largo dijo...

Paseando por los blogs que sigo, he recordado que hacía mucho que no te visitaba y he sentido la obligación de escribirte unas palabras después de leer tu última entrada. Creo que la "soledad" de la que hablas es la marca que define a todo nadador, quizá por eso lo somos y necesitamos de ella para desconectar. Momentos de bajón los tenemos todos. Ánimo. Si tú eres amateur yo soy una vulgar aficionada, deberias valorarte más, para muchos eres un ejemplo a seguir.
Bonitos recuerdos, te darán fuerza para seguir, no los olvides nunca!
Un saludo!

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