lunes, 15 de octubre de 2012

Todo lo que sucedió y lo que puede que suceda. (va una "tochana")

                                 

Se me había olvidado que tengo un blog en el que de vez en cuando escribía. Pudiera ser también que el propio círculo vicioso en el que lo había envuelto comenzara a no gustarme, pues hablar siempre de lo mismo me aburre. Como a todo/as imagino.

Han sucedido muchas cosas desde la última vez, desde mi crítica constructiva hasta el día de hoy. En muchos aspectos. Pensé incluso en dejar de nadar en aguas abiertas, no por gusto, sino por necesidad. Quien me vaya siguiendo en Facebook, sabrá más o menos lo acontecido días después de la TunaRace, cuando nadé los 11km de Marnatón (Tossa de Mar - Sant Feliu de Guixols). Fue un buen susto, a quien voy a engañar. Pero, por un suceso que aún es difícil de determinar con exactitud, pues hay varias versiones de lo que en mis ojos pudiera haber ocurrido, dejé de poder abrirlos en plena travesía. No podía hacerlo, pues si lo hacía la luz me cegaba y me producía dolor.

Llevaba unos metros enfadado con mis dos compañeros de travesía, pues tenía la certeza que andaban perdidos con sus cambios de rumbo constantes. La realidad era bien distinta, pues yo había perdido bastante nitided en mi visión, por lo que sin darme cuenta, imagino por la adrenalina de la competición, perdía el rumbo teniendo que reengancharme con ellos una y otra vez. Me daba cuenta del hecho, pero no del por qué. Tengo la fortuna de no ponerme nervioso ante situaciones de alto estrés, todo lo contrario a cuando he de posicionarme ante situaciones simples como pueda ser hablar en público, por ejemplo. No fui consciente del momento hasta que paré y me quité las gafas. Toqué con los dedos mis ojos y comprobé que los tenía hinchados, como bolsas. Apenas podía abrirlos y cuando lo conseguía apenas veía nada, todo era raro y molesto. Era una mar borrosa y una luz blanca difuminada en la que se entreveían formas.

Cuando ya me rendí alcé la mano y en seguida se personó un Kayaquista junto a mi. Cuando le expliqué y me vio comenzó a tocar el silbato para que así llegará una embarcación a mi altura y de ese modo poder sacarme de ese juego de luces y sombras en movimiento. La embarcación llegó momentos después, me agarraron de las axilas, me subieron a bordo, comenzaron a rociarme los ojos con lo que parecía ser suero fisiológico, pero no me aliviaba. Y llegamos a costa y me bajaron de la embarcación y pisé la arena y noté manos que me guiaban pero ya no podía ni entre abrir los ojos. No vi la meta ni a las personas que me preguntaban por cómo me encontraba. Me escocían los ojos a rabiar. Di las gracias que pude y fui trasladado en ambulancia al hospital, (en bañador slip, nada más) en donde me hicieron la primera e insuficiente cura y para casa gracias a mi familia de se desvivió por personarse en Sant Feliu lo antes posible. No me cansaré de agradecer a Ingrid y a Ferrán y David campá y Luis y largo etc... por la atención que recibí. Anímica y logística. GRACIAS.

En resumidas cuentas eso fue lo que me sucedió, y, en resumidas cuentas, a día de hoy, aún estoy en tratamiento y aún no he recuperado toda la visión de la que antes gozaba.

Cuando me "recuperé" de la lesión ocular volví a nadar una travesía de 6km. No hablaré de ella ni de los organizadores, pues no quiero darles publicidad. Ni buena ni mala. Nadé los 5,7km de nedaelmon. (nedaMarcelona) Comencé una nueva etapa de entrenamientos junto a Kiko Hervás, notando un cambio evidente en los volúmenes de entrenamiento así como en las presenciales con él. Sin quererlo se entrega un punto por encima del rendimiento habitual, y junto con la motivación de conseguir el objetivo del año 2013, se han cumplido los entrenamientos a raja tabla.

Nadé varias travesías más, resaltando la Marnatón de Cadaqués de 6,5km. Un espectáculo deportivo en el que nos unimos lo/as nadadore/as amateurs junto a lo/as nadadore/as profesionales. Nadé los 10km que separan Sitges de Castelldefels, organizado de nuevo por Marnatón, travesía en la cual mi cuerpo dijo basta. Semanas de gran volumen de entrenamiento más las travesías descritas, más trabajo, más vida. Inevitablemente se llega a un punto de inflexión en el que valorar los pros y los contras.

Sin ir más lejos, este fin de semana debería haber asistido a la última travesía de la temporada. Una de las mejores por organización y ambiente. Hablo de Radikal Swim. En la mañana de la prueba cuando sonó el despertador vi claro que no podía ir a nadar. Me sentía agotado física y mentalmente tras unas semanas duras de trabajo y, volúmenes de natación muy elevados. Apagué el despertador y me di la vuelta para seguir durmiendo y descansando, lo encesitaba más que ninguna otra cosa y eso pienso hacer de aquí a 3 semanas. Descanso y desconexión.

Se prevé un año duro de natación "amateurmente" hablando, siempre y cuando los ojos me lo permitan, pues está claro que si mis ojos van a resultar dañados por nadar en aguas abiertas, sea por el motivo que sea, priorizando a cualquier objetivo deportivo, evidentemente, dejaré de nadar.

Cuidaros y ser felices y perdón por la "tochana".

martes, 8 de mayo de 2012

Tuna Race. Impresiones y crítica. (Constructiva)


"En el mundo de la natación en aguas abiertas, a mi juicio, o por puro respeto por los demás nadador@s, hay normas que no están escritas que deben cumplirse". 

Trataré de ser lo más crítico de la forma más justa posible. 

Esta travesía constaba en nadar desde las piscifactorías situadas a unos cinco kilómetros de la costa, hasta la misma costa. Para ello, nos trasladaron en catamarán hasta ellas, y una vez allí, podíamos lanzarnos dentro de las jaulas repletas de atunes rojos. Daba algo de impresión, pues atunes, los había realmente grandes. Una vez "calentado" dentro de la jaula, se salía a Mar abierto y nos aproximamos a la salida justo detrás de una cinta que unieron entre dos zodiac. Delante de mi el gran Kiko Hervás, justo a mi lado Teresa Planas y Elisabet Arribas. Fue entonces cuando vi claro el ritmo que iba a llevar, pues hasta entonces no me había situado en carrera. Se dio la salida y la espuma y los golpes duraron un instante, nada más. 

La travesía fue tan espectacular como peligrosa, y explicaré por qué. 

La Mar presentaba un estado de viento y oleaje en contra. Olas discontinuas y rotas acompañadas de espuma blanca. Una montaña rusa incesante, perpetua. Era casi imposible aplicar la técnica de natación tantas horas entrenada en piscina. Ante esta situación, no había otro remedio que aumentar la cadencia de brazada, y no dejar de estar atento a la próxima serie de olas, ya que sin remedio, estas te arroyaban y debías de atravesar su pared como si en la orilla te encontraras y saltaras de cabeza dentro. A su vez, debías obligadamente o constantemente tener fija aquella referencia que se encontraba en forma de montaña unos cuantos kilómetros más allá. Era muy difícil nadar y orientarse. Era difícil avanzar. Mientras nadaba pensaba en las personas que no estuvieran acostumbradas a situaciones así, y no hablo de la fortaleza física, hablo de la solidez mental que requiere encontrarse en una situación como esa. Un medio acuático que se mostraba hostil, sin NINGUNA referencia cercana, pues si alguien vio una boya de las que nos hablaron en el briefing, que me lo diga y yo rectifico. Tampoco vi ni un kayac en ningún momento de mi travesía. 

Quizás muy vinculado al mundo de Salvamento Marítimo, de forma obligada debo decir que la seguridad en unas condiciones así, debería de haber sido mucho más notoria, más evidente, más visible. También, cabe decir que cuando un grupo de tres nadadores se para un instante para situarse, y uno de ellos grita: "¡¡pero para donde estamos yendo!!", es que pienso y creo, firmemente, que algo falla. Independientemente del trato recibido por los organizadores, el cual fue cuanto menos excepcional, esto que he relatado con la mejor de las intenciones, debería de examinarse en próximas ediciones. Por suerte tod@s los que tomamos la salida llegamos a costa, o nadando o en zodiac, pero en la inmensidad de Mar que suponen cinco kilómetros en línea recta, no quiero pensar en cualquier tipo de asistencia que requiriera una búsqueda y asistencia rápida al/la nadad@r. Recuerdo la copa del mundo del año 2009 en Abudhabi, donde Fran Crippen, excelente nadador americano, falleció por un golpe de calor y pese a la tremenda organización, tanto de seguimiento en el agua, como exterior, tan sólo se dieron cuenta en la llegada de que él no había llegado. Los buzos lo encontraron dos horas después sin vida.

Con esto, sólo pretendo dar un toque de atención, pues toda la ilusión que organizador@s y nadador@s ponemos en estos eventos, se merecen una seguridad acorde. No es fácil, pero es necesario y lo merece, pues nadie puede negar que las travesías en Mar abierto son algo peligroso y de gran responsabilidad.

Por otro lado, puedo decir que mi travesía fue redonda, independientemente de los momentos en los que dando cuatro brazadas de braza, me dije: "¿donde están las boyas?", (no vi ninguna, repito) mi ritmo de nado fue mejor de lo esperado, iba cómodo. Fueron escasos los momentos de incertidumbre los que viví cuando rodeábamos las piscifactorias y, en los que por error mío, creo, me desvié bastante de la trayectoria del grupo de cabeza llevándome conmigo a Elisabet. Una vez retomado el rumbo me dio la impresión de no haber perdido ningún puesto, y, en todo caso, creo que gané bastantes. Así que una vez encarada la costa y difícilmente visualizado el punto de referencia, subí dos puntos el ritmo de nado, pues tengo la fortuna o la práctica de manejarme bien con aguas "estúpidas". Me llevé conmigo a dos nadadores, uno a pies más de cuatro kilómetros, y el otro a mi lado. Al primero de ellos va dirigida la norma no escrita que describo al inicio de la entrada, pues no es justo que después de haber tenido durante la travesía un "gps gratuito", (mis pies) un "rompe olas gratuito", (mi cuerpo) a escasos metros del arco de llegada, y descansado por el esfuerzo ahorrado al ir a pies, "meta un palo" y deje atrás a quien más cansado por el esfuerzo, le ha llevado gratuitamente, a pies, toda una travesía. Puede ser legítimo, pero no es ético. Para nada lo es.

Llegado el último tramo de travesía, el contraste de la Mar era brutal, pues se tornó un plato casi en el último kilómetro. En ese último tramo apreté otro punto el ritmo, nadaba con la energía que el último cartucho me permitía, viendo como irremediablemente, "el del palo", se marchaba sin poder acercarme.  Pese a todo, podía nadar largo con codo alto y patada amplia. Ahí me di cuenta también que el otro nadador no iba a disputar el puesto, se limitó a nadar a mi lado un poco por detrás, por lo que he de agradecerle la compañía durante la travesía, y así lo hicimos al llegar a meta, fundiéndonos en un abrazo al traspasar la línea. Anotar que llegamos cuatro nadadores en el transcurso de cuatro segundos. 

Para finalizar, decir que estoy muy contento con mi resultado, mucho. Ha sido una buena experiencia, y una gran lección de humildad la que nos dio la Mar ese día. Respeto máximo siempre hacia ella.

Pd: siento si he sido demasiado crítico, o directo. Todo lo escrito es con la máxima intención de construir, y yo seré el primero en nadar en su próxima edición, pero me parece justo y necesario enumerar mejoras en este caso concreto para próximas ediciones. 

"En cuanto a seguridad en la Mar, mucha es poca, y poca es nada".

lunes, 30 de abril de 2012

Ibiza ultra team. Sensaciones.

He aprendido varias cosas en la travesía Ibiza ultra team. La principal, es no faltar al respeto a ninguna distancia a cubrir. Y esta no es menos. Nadar 10km en aguas abiertas comienza a ser como algo habitual, habida cuenta que este fin de semana nadé mi cuarto diez mil (más concretamente, fueron 11,4km). Hay muchos condicionantes que valorar antes y durante la prueba, por lo que en esta, mi actitud fue la de verlas venir desde antes de saltar al agua. Había nadadores de toda españa, C.N Metropole, C.N Mataró, Club Natació Eivissa, C.N Mediterrani, etcétera, y lo eran no sólo en nombre y club, también lo eran en ese momento en el que miras a quienes van a nadar "contra" ti, y te dices a ti mismo que "estos tienen que tirar muy fuerte".

Los primeros metros de la salida los tomé con relativa calma, nadando más con la cabeza sobre el agua, que por debajo, con la intención de controlar un poco la formación de un grupo interesante al que unirse. Los primeros km son de búsqueda de sensación para así saber cómo afrontar los últimos km. Así lo hice hasta que, junto con Elisabet, comenzamos a nadar a nuestro ritmo, fuerte y constante y dosificado, teniendo al grupo de cabeza que constaba de unos siete integrantes, unos metros por delante.

Más adelante, Kiko Hervás hacía su entrenamiento particular.

Comencé a aprender entonces, que no puedo permitirme permanecer nadando en la misma formación una vez que, durante cuatro o cinco brazadas,  varias veces, mi compañero/a de travesía rociara mi boca con agua salada. No puedo empecinarme en seguir dando brazadas por no perder un segundo en prevenir. Sólo cuando comencé a notar que mi deshidratación se aceleraba, (pues notaba mi lengua como un filete de bacalao) aprendí que seguir así no era bueno, que debía de haberlo hecho antes, y me dejé caer y cambié de lado en la "formación". Comencé a notar muchísima sed, y temí por momentos venirme abajo por la deshidratación (estamos hablando de entre el km5 y el km7). Así pues, en el avituallamiento del km7 paré y "del tirón" me bebí 3 vasos llenos de isotónico y me comí tres trozos de platano y de golpe fui otra persona. Para bien. Y mejor que sucediera esto en mi cuerpo, pues fue a partir de ahí cuando el ritmo estable, constante, fuerte, pasó a ser un tanto agónico. Los cambios de ritmo comenzaron a sucederse, pues todos/a nos habiamos guardado un cartucho para el final. Había momentos en los que incluso me daba pena, pues la unión y compañerismo durante todos los km anteriores, parecían haber desaparecido. Hubo "ataques" por parte de todos/a y no deja de resultarme curioso controlar, así, con "el rabillo del ojo", a quien nada a tu lado o un poco detrás, hasta que comienzas a ver más espuma de lo habitual, y toca apretar mucho.

Así hasta la meta. Esa tónica, sin parar. Entramos a meta en fila, y una vez superada nos abrazamos, pues se hizo un muy buen trabajo y esa fue nuestra recompensa.

Nos hemos reencontrado grandes amigos, hemos reído y vivido mucho, y he conocido a personas muy importantes. Seguimos.

Pd: Independientemente de las sensaciones de carrera, el recorrido de la travesía es espectacular. Agua cristalina, fondos azules, limpios, praderas de Posidonia bailando a ritmo de la marea, peces, acantilados y sus torreones. Precioso. Pero, como crítica constructiva, no tan precioso es tener que parar para saber hacia donde ir, una y otra vez, y llegar a preguntarnos en mitad del agua, ¿pero, para donde es?. No es la primera travesía en la que en algún momento se tiene esa sensación y, es que pienso, que colocar boyas cada 500 metros, independientemente de los kayac, es demasiado alejado. Dependiendo de las condiciones marítimas, tener esa referencia es algo testimonial. Colgaré fotos.

Cuidaros y ser felices.



viernes, 13 de abril de 2012

Fathoms left to fall.


Buen surf en los confines del mundo. Preciosas imágenes en una edición de vídeo magistral. Preciosa canción de Ben Howard. Qué bien cuando se encuentran vídeos así. (a partir del minuto 03:10, es sublime).

domingo, 15 de enero de 2012

Biggest teahupoo ever.

Sólo unos pocos son capaces de cabalgar semejante cantidad de agua. Qué gran belleza, y qué poco resultamos ser en comparación con la inmensidad del Mar.

Check out Mpora Gear

Parte 2 (5,3km): Travessia Neda el mon illes Medes per la Marató de TV3. Crónica.

- Continua... Fotografía en la que se observa el recorrido de la primera travesía, bordeando la costa, así como el recorrido desde la ...