miércoles, 13 de abril de 2011

La primera golondrina.


Estaba yo tumbado en mi terraza este medio día. Suelo hacerlo los medios días justo después de comer, para hacer aquello a lo que un día pusieron nombre los expertos. Lo llamaron hacer la digestión.

Las vistas desde mi terraza están bastante bonitas, abarco desde la montaña de Begues, hasta la mismísima ciudad de Barcelona. Pero aún y así me quedo frito siempre, como si por el continuado uso y disfrute de las mismas vistas ya no fueran interesantes. Me he despertado poco rato después de dormirme, mirando al cielo, ya que duermo tumbado. Y, entre el cielo y yo, se encuentra la antena de televisión de mi casa, y, sobre esa antena de televisión, dos golondrinas.

Me he sentado en la hamaca de un respingo. Tengo la suerte como ya dije hace un año aproximadamente, de fijarme siempre en este momento del año, en el momento en el que este ser alado reaparece de nuevo por esta zona geográfica. Será que ya ha llegado la primavera, justo, siempre, cuando veo por primera vez a la primera de las golondrinas. Solo entonces ha llegado la nueva estación.

Allí han estado posadas un rato, y allí estaba yo tumbado mirando, sonriente. Sin más.

Y me ha dado por pensar que este año no será igual, que hacerlo igual siempre, acaba cansándome. Y puede que me sienta osado al escribir de esta manera, ya que poco puedo demostrar en cuanto a lo que a mi constancia en los entrenamientos se refiere. Pero de todo tiene que haber en este mundo y, a mi, me ha tocado ser así.

He pensado en el nuevo enfoque de esta temporada. He pensado en los tiempos del bañador slip hasta arriba, y el gorro de tela. Desde esos tiempos no había visto a mi familia así, regocijándose por un logro en piscina, celebrándolo todos juntos en comida familiar fuera de casa.

No los había visto así desde entonces y, así los vi de nuevo tras mi primer diez mil en Mar abierto.

Y bueno, uno tiene en ocasiones sentimientos, que unidos al pensamiento, dan también resultados, a veces. Esa foto que precede al texto demuestra mucho más de lo que aparenta. (Pediría perdón por la expresión de mi cara, pero presupongo que se entiende una expresión así tras el esfuerzo) No recuerdo otra competición con esa sensación final, provocó un cambio de pensamiento, un nuevo enfoque. Sin duda tomé buena nota.

La primera golondrina ya llegó. Todo comienza de nuevo.

Los comienzos nunca son fáciles del todo. Incluiré también a los que durante nuestra vida, hemos tenido la suerte o capacidad de mantener una continuidad. No lo son ni con esas. Tampoco son fáciles los trayectos que vuelan los pequeños seres alados hasta llegar a destino, y aún y así lo hacen, y también disfrutan del recorrido. Sin duda también tomo nota y trato de aplicarlo.


Cuidaros y ser felices.

3 comentarios:

el viajero del faro dijo...

Yo ahora también siento que estoy en un nuevo comienzo de muchas cosas... siento que la vida me está dando una nueva oportunidad... y ahora me siento preparado!!! Sé que a partir de ahora nada será igual... porque será todavía aún MEJOR que todo lo anterior!!!
A seguir con ganas!!!

io dijo...

La cuestión es ser feliz. me alegro mucho de que lo seas también.
Un abrazo y espero verte pronto.

Anónimo dijo...

Tenia ganas de leer esta entrada nuevamente en tu blog! que grandes son las golondrias y que grande eres tu... no cambies nunca!

Un abrazo.
Jenny

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