lunes, 12 de diciembre de 2011

Reencuentro con el mar.


Reencuentro con el mar un 11 de diciembre. Hago de "liebre" para Mar e Ingrid, y nado junto a Teresa Planas. Todo un fin de semana de reencuentros y risas. Que no falten.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Fiji.

No sé cuantas veces le he dado al play para verlo. Pantalla completa y volumen alto.

Qué vídeo tan impresionante...

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Jack Johnson - In the morning

De vez en cuando, entre tanta tensión económica, social, y demás cuestiones incómodas, aparecen oasis en los que, al menos a mi, me sienta muy bien pararme a desconectar la mente.



viernes, 4 de noviembre de 2011

Murmuration.


Este espectáculo que observaron estas jóvenes chicas en un río Irlandés. Este baile perfecto, sincronizado, asombroso. Qué bonito.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Pensar demasiado es nuestra mejor y nuestra peor cualidad.


Ahora que percibo de forma evidente que las horas de Sol son menos, y que dentro de ese menor horario llueve y es más gris, y pese a que me gusten mucho los cambios estacionales, acaban provocando en mi esos estados letárgicos en los que no se sabe cómo ni por qué, (al menos, yo, no sé ni cómo ni por qué) la energía parece pasar al olvido. Ayer nadé en piscina después de casi tres semanas. Nadé unos mil metros, tranquilo, parando en el muro para ponerme bien el gorro de silicona que tanto se sale de mi cabeza por tener el pelo largo. El gorro de tela, ese tan cómodo y tan poco vistoso, no sé ni cómo ni cuando lo perdí.

Parecía no haber nadado desde hacía meses, se me hicieron eternos esos mil metros, ni me sentía motivado, ni en parte contento por lo que estaba haciendo. Pienso a veces que como un perro, (a los cuales amo) necesito mi recompensa al final de un esfuerzo, si no, no merece la pena que lo haga y se me van las ganas o la motivación para hacerlo. Más aún si se nada en piscina, con cloro, de pared a pared. Cual hámster.

Es ahora, de verdad, pese a seguir entrando en el Mar con la tabla de surf, cuando se echa tanto de menos, de esta manera tan intensa, esos ratos de Sol, y amistad, y risas, y música, y confidencias. En ses Pitiüses.

Estando así, pensar demasiado es nuestra mejor y nuestra peor cualidad.

Yo que soy de sangre muy mediterránea, y dejo volar la mente muchas horas por donde no debería estar más de un minuto en la locura. Sin hacer nada productivo, o si, dependiendo de como se mire, pues hay quien al ser preguntado por su oficio, responde SER FELIZ. Únicamente tratando de esquivar el estado letárgico que me cambia el humor, este que hace unos pocos años atrás comenzó a cambiar, como en todo, a mejor para unas cosas, a peor para las otras. Causa efecto de la vida que vas encontrando y que vas navegando con la maña de una persona normal que trata de hacer las cosas bien. Sin más.

Así que llegado este punto, toca decidir a quien de nuevo guíe esta aventura deportiva/laboral que se divide en dos grupos, relacionados con el agua, (le llaman "cansalmas") y con el aire.

Empecinarse en algo tampoco es bueno. Muchas cosas he aprendido en esta temporada, muchas técnicas, muchas personales. Prioridades tales como nadar sin neopreno suponen un handicap algo importante que hay que superar o asimilar, pues o superas a tus competidores a lomos de sus neoprenos, o asimilas que de tan complicado que es, se hace imposible lograrlo dependiendo de las condiciones de algo tan superior, como eso a lo que llamamos madre naturaleza. También, algo tan simple o complejo, (al nadar sin) como el mayor consumo de energía puede dar un susto. Puede hacer que en plena prueba comiences a pedir la hora. De entre otras vivencias en mis pruebas, he aprendido eso, necesito avituallar más. Mi consumo de energía, ya de por si, es algo elevado en reposo, y esa situación he vivido varias veces en alta Mar. Debatirse entre parar y comer y beber, con el coste importantísimo de perder al grupo y al kayac que nos acompaña y nos guía. O, por contra, seguir nadando sin comer ni beber, haciendo cuentas de la vieja y tratar de dosificar esa energía de reserva que crees tener, y la cual al agotarse, produce un efecto al que yo llamo "Miolastán". Visto con un ejemplo, imaginaos nadando con un largo abrigo de pana. Ese ejemplo me vale.

Trabajaremos todos los detalles con ganas de hacerlo bien. Sin más.


Cuidaros y ser felices.

lunes, 24 de octubre de 2011

Desconexión y reencuentro.


En este entre tiempo me gusta retomar cosas que tenía totalmente apartadas cuando el deporte era dueño de mi vida. Películas, libros y hasta la video consola han vuelto a mi tiempo. Llevo algo más de dos semanas de parón "total", únicamente haciendo mantenimiento y de forma poco habitual. Como bien dije, me hacía falta una desconexión importante, pues mi nivel de estrés estaba siendo bastante alto durante el tramo final de esta larga temporada.

Me gusta leer durante épocas del año, no siempre, pues no soy un lector empedernido pese a que me guste bastante. Tampoco entiendo mucho de autores y grandes obras. Muchas veces me decido por un libro al ojear un par de páginas, y observar como describe y se expresa el/la autor/a del libro en cuestión. La última vez que compré uno directamente pregunté al "vendedor, comercial, trabajador" sobre el último libro que hubiera leído. El que le viniera a la mente como el mejor. El chico se dio la vuelta sin decir palabra y se fue hacia unos estantes, ojeó los nombres de autores, y sacó uno. Me dio el libro, y me dijo que era ese. Yo, creyendo a ciegas en la decisión del chico, pues a parte de ir tan directo y seguro hacia ese estante, me pareció después muy sensato y entendido, lo compré sin más. Desde el principio me gustó el encuadernado, la presentación, el olor. No sé por qué, pero tenía ilusión por leer ese libro. Como un crío chico con sus "bambas"nuevas. (unas tenis, deportivas, o, alpargatas. Dependiendo de la zona geográfica en la que se lea).

El libro se titula "LA PELL FREDA", del antropólogo y escritor catalán Albert Sanchez Piñol. En castellano quiere decir LA PIEL FRÍA. Es un libro que leí en tres días, pero no en setenta y dos horas, sino en tres ratos. Me absorbió como muy pocos libros lo han conseguido, sintiéndome dentro de la historia. Totalmente. Me encanta su forma de expresarse, la vida que imprime a sus personajes, el relato en si, y el reflejo de la actitud humana ante una situación de tal calibre. Nada más humano he leído en mucho tiempo, quizás desde "LA CARRETERA", de Cormac Mc karthy.

"Hacer las cosas con calma, vivir tranquilo pero con la determinación de tener un fin, de hacer algo bueno y grande. De forma humilde y constante, con trabajo y ganas de recordar. Seguir engrasando el mecanismo para que siga funcionando, para que nunca pare. Con perseverancia".


Cuidaros y ser felices.

martes, 11 de octubre de 2011

Se acabó esta. Llegará otra.


Se ha acabado, y llevaba muchos días pidiendo la hora. Más mental que físico, pese a llegar caminando a la arena cual muñeco de tente en mi última travesía. No ha sido fácil. En muchos momentos de esta larga temporada no lo he pasado del todo bien. A los que no somos profesionales, nos influyen muchos factores externos, muchos de ellos de verdadero peso. Una de las lecciones que he aprendido este año, ha sido la de adaptar el entrenamiento a la vida, no al revés, ya que muchas veces de forma inconsciente se prioriza lo primero a lo segundo.

Arrastrar una lesión no es fácil. Se suma a ello la ansiedad por ver como día a día se pone una cruz a los pasados, y observas ese día más cerca. El día que llevas tanto tiempo esperando, y por el que tantas dudas te surgen al no mejorar, pese a poner todos los cuidados posibles, recibiendo consejos, mimando, probando, todo por mejorar algo que temes sea imposible mejorar. Ello repercute directamente en el trabajo, y en las tomas de decisiones, pues a veces aunque no se quiera, el cuerpo ha de exponerse a situaciones difíciles en las que se requiere mucha fuerza.

Ha sido una temporada en la que he tomado decisiones muy serias, deportivas, claro, pero sobre todo profesionales, en las que me he jugado todo a una carta, y en las que por suerte he conseguido salir airoso, y por qué no, muy reforzado. Todo ello conlleva un coste energético importante. Viajes, cursos, trabajo, entrenamientos. Todo adelante, durante meses, centrado en llegar en plena forma al día "D". No me cansaré nunca en decir y agradecer, que esta perseverancia conseguida, esta continuidad y estas ganas de conseguirlo son debidas a alguien, a quien no nombraré. Los que me conocen saben a quien me refiero. Entonces, gracias a ti de nuevo.

Pienso que salgo muy reforzado de esta experiencia pionera en mi, todas esas situaciones difíciles, tomas de decisiones, combinaciones casi mágicas para poder asistir a clase y nadar al acabar el día, peleándome en los carriles de las piscinas públicas del norte de España. Pienso que todo ello suma, y que pese a no verlo durante esta temporada, ahora en frío, parece como si todo esto comience a coger color. Así que aprovecharé el rebote de esta temporada, y trataré de subir otro escalón más. Pues pienso que todo lo aprendido, sudado, nadado, hablado, debe valer para algo.

He nadado los 9,5 km de Nedaelmon que rodean la isla de Sa Dragonera en Mallorca, he nadado los 25 km de XTRM Events que separan la isla de Cabrera con la isla de Mallorca, he nadado los 5,7 km de NedaMarcelona en Barcelona, he nadado los 7 km de Radikal Swim en la bella Costa brava, he nadado los 10 km de Marnaton que separan Garraf de Sitges... Y no hablaré de tiempos ni de resultados, pues como en otras entradas he dicho, por las webs de las pruebas andan los resultados de los cuales me siento muy feliz. Tampoco tengo que demostrar nada más que las ganas de superación, y en cualquier caso, por encima de todo, demostrar una buena actitud hacia el deporte que amo.

Cuidaros y ser felices.

sábado, 24 de septiembre de 2011

30 aniversario.

Hoy es mi 30 aniversario. Aún y con eso, no tengo muchas ganas de escribir, y las justas de leer. Va a épocas. Resumiré entonces con este vídeo lo que quiero decir, lo que he ido viviendo, y lo que espero vivir. (Anotar, que es mi vídeo favorito del mundo. Como diría uno de mis sobrinos).


Cuidaros y ser MUY felices.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

lunes, 15 de agosto de 2011

25km. Cabrera ultra open water. Impresiones.

Primero, quiero destacar a las personas que vi llegar del segundo grupo. Hablaré del tesón y el esfuerzo que mantuvieron toda la prueba, de las caras de alegría y de emoción. Tantos días previos a la travesía, hablando de la posible evolución de la misma, los miedos y las dudas. Las ganas. Esas personas a las que costaba entender al hablar por las horas dentro del agua, y su sal. Recibirlas así es muy grande, no paré de aplaudir, aunque me dolieran los hombros y los codos al hacerlo. No era posible hacer otra cosa, puesto que al sentir 2 horas antes esa sensación, se comparte el momento desde mucho más adentro, desde el mismísimo sufrimiento en su máxima expresión.

Quiero que todos mis amig@s, los cuales compartieron este fin de semana conmigo, se sientan completamente identificados con lo que acabo de escribir, así como con lo que ahora escribiré. Es de tod@s y para tod@s.

Hablaré ahora sobre mi, sobre esta travesía, sobre lo que supone mental y físicamente.

El día de antes de la prueba, nadé con neopreno sin mangas en las cristalinas aguas de la bahía en la que se encontraba el Hotel. (Colonia Sant Jordi), para así comprobar la temperatura del mar. A mi juicio, muy amena para nadar sin neopreno. El agua rondaría los 23 grados en las zonas más frías de la travesía, y los 27 en las zonas más calientes. Decidí entonces hacerlo "a pelo", y de ese modo hacer una travesía de esta magnitud de la forma más pura posible.

El día de la prueba comienza a ser duro desde las 03:45h cuando suena el despertador, y sigue siéndolo cuando a las 04:10h, comes sin comer, sin ganas, por aumentar reservas de energía. Durante la navegación hacia la isla de Cabrera, a parte, claro, de ir escuchando a los Sigur Ros en mi iPod, comencé a untar mi cuerpo con la mezcla de vaselina y lanolina. Una vez llegados a la isla de Cabrera, viviendo un gran ambiente en el barco pese a mi ausencia pre-carrera, nos hicieron saltar al agua al grupo de 3k. El agua, perfecta, transparente, azul, profundidad abismal, y Sa cova blava justo detrás nuestro. Nos agrupamos junto al barco de avituallamiento y al Kayac guía, y se dio la salida.

El ritmo era cómodo, había una buena agrupación y entendimiento entre los nadador@s del grupo, y no hubo problemas de líos con los cables de las boyas. Quizás era uno de los temas más hablados y temidos en los días anteriores. Habitual en mi, tuve que sacarme el gorro, ya que constantemente se me escurría de esta cabeza mía. Por lo que nadé con un bañador slip, y unas gafas. Y así seguíamos, remando y avanzando hasta que nos pararon en el primer descanso obligatorio. El juez de carrera nos dijo que teníamos que bajar el ritmo de nado, ya que avanzábamos a 3900 metros/hora. (900 por encima del ritmo de grupo). Esa fue la tónica de carrera, así, todo el rato, pues en ningún momento se bajó el ritmo. Más bien lo contrario. Uno de los nadadores canarios, portaba un reloj GPS que probablemente costara en el mercado más que yo, y nos comentó que avanzábamos a un ritmo de 4000 metros/hora, y que la corriente nos hacía una deriva muy importante, sin ayudar ni molestar, pero que si nos echaba del canal hacia Ibiza.

Este hecho, producía dos efectos en mi. El primero, me hacía sentir contento por poder mantener un ritmo así. El segundo, me hacía temer, pues en un diez mil metros sé que puedo mantener ese ritmo, (con buena mar), no siendo el mismo caso en veinticinco mil metros. Pero no había otra salida que seguir dentro del grupo, pues si por sensaciones nadabas 3000 metros/hora, y por ello te quedabas rezagado, te subían a la barca. A la fuerza había que apretar los dientes.

A mitad de travesía comenzaron a aparecer los primeros abandonos, algunos por fatiga, otros por mareo. Y como a muchos de los que allí estábamos, la cabeza en muchas ocasiones se plantea el abandono. Tienes que reestructurar constantemente esa idea. Una lucha interna constante. Piensas tantas cosas, en tantas personas, en tantos momentos, en tanto esfuerzo empleado, tanto tiempo y tantas conversaciones. Y sigues nadando y disfrutando de ese momento.

Los avituallamientos estaban bien estudiados, quizás no a mi gusto, pero si que aportaban el aporte energético necesario para aguantar la travesía. Al fin y al cabo era lo que necesitábamos. Era una imagen curiosa vernos enganchados a la boya, comiendo sandwich de nocilla empapado en agua de mar, por poner un ejemplo. Creo recordar que me comí dos sandwich, me bebí cuatro botellas de agua de medio litro y dos de coca-cola de medio litro también. Tres geles, y media barrita energética. Imagino que con tanto "mejunge" mi cuerpo decidió no querer nada más, y en el último avituallamiento tan sólo pude beber agua, pues pensar en comer otra cosa me provocaba arcadas.

Llegado el kilómetro 20 y algo, un excelente nadador mallorquín absoluto, al cual era un auténtico placer ver nadar, se vino abajo, completamente. Era el último avituallamiento, y estaba completamente mareado. Apenas hablaba pues le daban ganas de arrojar si lo hacía, y comenzó a respirar profundamente agarrado a la boya. Me quedé con él para ayudarle y dimos aviso el Kayac, y yo, a la barca para que lo recogieran. En ese transcurso, se dio la salida de nuevo al grupo, perdí entonces muchos metros y eso no era bueno, pues me quedaba solo. Cuando ya fue recogido el chico, tuve que apretar los dientes para dar alcance y remontar, y esa fue mi perdición. No sé si habéis probado hacer muchos metros a bloque después de miles de metros a la espalda, pero en mi caso, fue una explosión interna. Me vine abajo, seguir al grupo era un auténtico suplicio. Tuve la fortuna de tener la mente fuerte, segura, pero mi cuerpo había dicho basta. Veía como se distanciaban poco a poco de mi, sin poder hacer nada irremediablemente. Y pensaba en neoprenos, en flotabilidad, en comer, en beber, en apretar y cogerlos sin poder, pero sin dejar de hacerlo.

Por fortuna, a unos 500 metros de la llegada, hicieron la última parada corta y pude enlazar. Teníamos la costa muy cerca, así que ya me daba igual seguir al grupo, o no. Y nadé tranquilo hasta la playa. Punto muerto suavemente, viendo como a través de ese agua cristalina, se veía cada vez más cerca la arena del fondo. Vi los primeros peces rozando la orilla, pues toda la vista durante la travesía fue la inmensidad del fondo, el sol en cada respiración, y esos seres invertebrados, quietos, vigilando desde abajo en calma. Preciosos.

Y toqué la orilla, y después de 7h49min. dentro del agua, (6h06min. de nado), me puse en pie sobre la arena y puse los brazos en jarras. Y me giré, y miré la isla de Cabrera, allí tan lejos. Me giré de nuevo hacia la playa y había decenas y decenas de personas esperando. Y no sé explicar bien la sensación, pues a bote pronto queda eclipsada por los aplausos de los allí congregados. Cuanto se agradecen, muchas gracias. La llegada es algo para recordar, y dieron buena cuenta de ello la prensa local, incluida mi entrevista en IB3, la televisión autonómica Balear.

Gracias a tod@s. En especial a Clemente, pues ha sido el arquitecto de todo esto.


Haré una entrada especial, sin texto, sólo con fotos. Cuidaros y ser muy felices. GRACIAS.


sábado, 6 de agosto de 2011

XTRM, 25K Cabrera ultra open water.


Sábado 13 de agosto de 2011. Nadaremos como nunca antes lo habiamos hecho.

"Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor todos la pierden,
Si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti,
Pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda.

Si puedes esperar y no cansarte con la espera,
o siendo engañado por los que te rodean no pagar con mentiras,
o siendo odiado no dar cabida al odio,
y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría.

Si puedes soñar y no dejar que tus sueños te dominen.

Si puedes pensar, y no hacer de tus pensamientos tu objetivo.

Si puedes encontrate con el triunfo y el fracaso,
y tratar a estos dos impostores de la misma manera.

Si puedes soportar escuchar la verdad que no es tergiversada por bribones,
o contemplar destrozadas las cosas por las que habías dedicado tu vida,
y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas.

Si puedes hacer un trato con tus triunfos,
y arriesgarlo todo a una carta, y perder,
y comenzar de nuevo por el principio,
y no dejar escapar ni una palabra de tu pérdida.

Y SI PUEDES OBLIGAR A TU CORAZÓN,
A TUS MÚSCULOS Y A TUS NERVIOS A SERVIRTE EN TU CAMINO,
MUCHO DESPUÉS DE QUE HAYAN PERDIDO SU FUERZA,
EXCEPTO TU VOLUNTAD QUE LES DICE QUE CONTINUEN ADELANTE.

Si puedes hablar con la multitud y preservar la virtud,
o andar entre reyes y no cambiar tu manera de ser.

Si ni los enemigos ni los amigos pueden hacerte daño.

Si todos los hombres cuentan contigo por bueno, pero no demasiado.

Si puedes emplear el inexorable minuto recorriendo una distancia que valga sesenta segundos,
tuya es la Tierra y todos los que hay en ella,
y lo que es más importante. Serás un hombre, hijo mío.

Joseph Rudyard Kipling, (Bombay 1865 - Londres 1936)

miércoles, 3 de agosto de 2011

Lo cierto, por lo incierto.

Muere lentamente quien no viaja, quien se transforma en esclavo del hábito, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño.

Pablo Neruda.

domingo, 24 de julio de 2011

Z.

Esta entrada la escribiré en formato parecido a una entrada de un blog que admiro. Espero que lo tenga a bien, tal y como es la intención de este escrito. En esta entrada, hablaré de alguien, y me referiré a ese alguien aludiendo a la letra Z. Ella lo entenderá.

Y es que mucho tiempo ha pasado en el que no conocía del todo el rumbo. Visto lo visto, lo prefiero así, pero sólo con un poquito de mando. Nada más. Pues a veces es preferible que las situaciones sobre vengan, y que no te quede más opción que verlas venir y, improvisar.

No he de engañarme, ya que al escribir estas líneas me siento extraño, pues desde hace mucho tiempo no soy dado a la demostración escrita de ninguna sensación, (por no decir la palabra sentimiento), lejos de lo deportivo. Soy sincero entonces si digo que esto lo merece, y que la sinceridad dentro de un mundo de hipocresía, nunca viene mal. Del mismo modo seremos cautos, y me seguiré refiriendo a ella como anuncia el título.

Llegado a este punto, seré breve hablando de Z.

Z., es alguien especial. Como muy pocas de las cosas que sobre vienen. Es como cuando lees un buen libro, como cuando ves una obra maestra del Cine. Hace que olvides tu alrededor, te centras en ella, la escuchas, la miras, la sientes. Inmerso en cada historia y en cada pensamiento, compartes sus secretos y los respetas y los admiras y los aceptas. Hasta los amas. Z. te hace sentir todo eso, y todo eso es una novedad. Incluida la confianza. Habré olvidado si alguna vez creí sentir algo similar. Qué más dará ahora, pues esto ha tenido un efecto eclipse. Inesperado.

Z. es valiente, aventurera. Lo es tanto que, yo, que pienso y creo que no paro quieto, y que he puesto valor en muchas de mis decisiones, muchas acertadas, otras muchas no. Que pienso que he viajado mucho, incluso, en la soledad de mi persona. Y creyendo que, poco más o menos queda por sorprenderme, o poco más o menos, alguien, puede hacerme pensar, pues en la vida de cada uno, en este caso en la mía, crees saberlo casi todo pese a la juventud de mi persona. Z., es tanto todo eso, que, incluso en la aparente firmeza de mis convicciones, o en lo fundamentado de mis ideas preconcebidas, Z., ha removido todos mis cimientos.

Z., me mira, y me conmueve, y me deja sin palabras. Pues no hace falta decir nada
cuando una mirada te funde el alma.

martes, 12 de julio de 2011

Kepa Acero

Te tienes que montar en una ola en marcha. No depende de ti. La ola cada día tiene una velocidad... Es como montarse en un tren en marcha, y no es lo mismo montarse a 10 por hora que a 100. Habrá días que desesperes y otros en los que te sientas Dios.
No desesperes, ten paciencia, y domarás al caballo salvaje.

KEPA ACERO MARTINEZ

jueves, 7 de julio de 2011

Into the wild


Lo único que nos brinda el mar son golpes duros y, a veces, la posibilidad de sentirnos fuertes. Bueno, no sé gran cosa del mar pero si sé que aquí es así. Y también sé lo importante que es en la vida no necesariamente ser fuerte sino sentirse fuerte, medir tu capacidad al menos una vez, hallarte al menos una vez en el estado más primitivo del ser humano, enfrentarte solo a la piedra ciega y sorda sin nada que te ayude, salvo las manos y la cabeza.

- INTO THE WILD -

jueves, 30 de junio de 2011

Paciencia

Sabes?, tengo ganas de tumbarme sin hacer nada. De caminar con poca ropa descalzo sobre la arena. Y, aunque complicado, tener de nuevo delfines cerca aunque me de susto al principio. Pero habrá que ser paciente, y acabar con el gran y buen asunto pendiente. Seguimos acercándonos a la isla de Cabrera.



Cuidaros y ser muy felices.

martes, 21 de junio de 2011

viernes, 17 de junio de 2011

Los cambios y Sa Dragonera


Llevaba tiempo pensando en cómo enfocar esta nueva etapa. En dejarlo todo y pensar que hacer lejos del esfuerzo físico. (Idea desechada minutos después de plantearla). Seguí pensando en cómo hacerlo, en cómo emplear mi tiempo de esfuerzo, este que no quería perder ni dejar de hacer. Estaba sin ganas de volver a subirme a la bici, por ejemplo, esa tan cara y tan buena que tantos buenos momentos me ha dado. Quizás es que no me gusta hacer lo mismo que a mucha gente, (por no decir, lo que a toda la gente). Venía yo observando este caso en esta última temporada de Triatlón. Observé la creciente masificación de las pruebas, las salidas de natación cada vez más numerosas, las exhibiciones de bicicletas en boxes que recordaban a las concentraciones de "tunning" en el circuit de Montmeló, y un largo etc. Espero que nadie se sienta aludido, ya que es mi humilde observación. Nada más lejos de mis intenciones.

Por todo ello, comencé a no sentirme agusto en ese mundo, y necesitaba sentirme diferente. Imagino, que lo necesitaba ni más ni menos que cualquier persona que sintiera la necesidad de mejorar o experimentar, sólo eso.

Decidí aprender de nuevo, reinventar lo que ya conocía. Enfocarme en una única disciplina, y acompañarla con otra acorde a mis necesidades laborales. Decidí nadar más, y mejor que nunca. Para conseguirlo, tocaba buscar alguien capacitado, alguien que me motivara en diferentes aspectos, y que fuera capaz de hacerme entender el por qué de cada día de entrenamiento, de cada serie realizada con sus diferentes intensidades, y de cada uno de los descansos. (Esos que tanto me cuesta aceptar o asimilar). Por suerte, no tardé en decidirme. Más bien, lo tenía en mente desde hacía un tiempo.

Suelo leer mucho, y como en todo, prefiero unas cosas para leer, antes que otras. Llevo años leyendo un blog cada vez que publica, (tipo ritual) más por sus pensamientos, y razonamientos, y descubrimientos, que por sus resultados, que también los tiene buenos. El blog atiende al nombre de Clemente Alonso Mckernan, lo recomiendo. Es de esas recomendaciones que no podría parar de recomendar empedernidamente durante un rato hasta que se clica el enlace. Una vez puestos en contacto, comenzó a salir adelante este proyecto mío, hará cosa de seis semanas.

El primer resultado de este cambio, y de esta unión con Clemente, lo he tenido este fin de semana pasado en la Travesía a la isla de Sa Dragonera, en Mallorca. Un gran resultado con una gran sensación de esfuerzo y vaciado de energía. (Obviaré la odisea que viví para llegar a la isla, y lo haré por varios motivos. Entre ellos, para no dar publicidad, ni buena, ni mala, a la susodicha compañía aérea).

La fotografía del encabezamiento es real, en ella salgo yo. Soy el nadador que intenta avanzar por el lado derecho. Me siento feliz al poder decir que he tenido la fortuna de nadar en esas aguas. Nadar bajo esos paisajes creados por los majestuosos acantilados, y nadar sobre esos fondos marinos vírgenes. Recuerdo ahora mi estado de ánimo en el momento de la travesía, en lo que pensaba. Me recuerdo sonriente en algún tramo pese al esfuerzo del elevado ritmo. También me recuerdo pensativo y cauto. Observar esa profundidad abismal atravesada por los rayos de Sol que se atenuaban conforme se sumergían hacia el infinito fondo marino, causaba un severo respeto. Después de todo, nadar en reservas naturales es una absoluta maravilla. Avistar delfines, es algo espiritual.

Ahora, en este momento, sentado y en frío, pienso lo que siento al vivir esta nueva etapa, en la que formamos la salida de las travesías noventa nadadores/as, todos/as dispuestos a disfrutar y cuidar el entorno y, sacrificarnos (que no sufriendo) disfrutando y nadando con fuerza.


Agradecer de todo corazón la atención recibida por la organización de la prueba. Los chicos y chicas de NEDA EL MON, nos trataron de forma excepcional, así como las "kayakistas" que nos acompañaron durante estos "diez mil metros". La comunidad de nadadores os agradecemos de corazón la inversión en tiempo y nervios que hacéis en pro de este deporte, así como también por la protección del medio ambiente.

miércoles, 15 de junio de 2011

OLD PINE


Así me encuentro después de la travesía de la isla de "Sa dragonera". En calma. Demasiados espacios naturales vírgenes, y un ritmo de carrera nuevo para mi. En próximos días escribiré algo más en profundidad. Hoy prefiero quedarme con la obra de arte que es este vídeo.

Cuidaros y ser muy felices.

lunes, 9 de mayo de 2011

Mi querida Colnago - 2º


Hace un tiempo hablé de ella. Hará un año, a bote pronto. Y no he tenido la decencia, hasta ahora, de colgar ni una simple foto. Es mi compañera, conmigo cada día. Me sale gratis, me lleva rápido, hasta gira cabezas. Me preguntan por ella, así, como si fuera mi novia. Y con esa carta la he presentado en muchas ocasiones. En fin, que me encanta, y de un modo u otro, espero dar este humilde ejemplo.



Cuidaros, ser felices, y dar pedales. Sale a cuenta.

sábado, 30 de abril de 2011

See you soon



Y no es pena, si no alegría. Pese a parecer todo lo contrario y, causando sentimiento melancólico al recordarlo. Cada minuto. Unos días que enlazaban con otros sin pensar, dando el tiempo justo para asimilar tumbado en la cama, justo antes de dormirse en la noche Alemana.

La mayor y mejor de las "drogas" que podamos probar, llegado el punto en el que la dependencia es ya extrema. Solo ella. Nadie más.

Y con un hasta pronto te despides, sabiendo que en realidad significa un hasta mucho. Pero crees que será lo primero y, así lo demuestras. Nadie lo cree. Y no solo en las fotos, ni tampoco en la mochila, también viene en el recuerdo. Y suerte de no cuantificarse el peso del recuerdo en la cinta del aeropuerto, ya que no hay avión en el mundo que pueda con semejante peso.

 Cuidaros y SER FELICES.

miércoles, 13 de abril de 2011

La primera golondrina.


Estaba yo tumbado en mi terraza este medio día. Suelo hacerlo los medios días justo después de comer, para hacer aquello a lo que un día pusieron nombre los expertos. Lo llamaron hacer la digestión.

Las vistas desde mi terraza están bastante bonitas, abarco desde la montaña de Begues, hasta la mismísima ciudad de Barcelona. Pero aún y así me quedo frito siempre, como si por el continuado uso y disfrute de las mismas vistas ya no fueran interesantes. Me he despertado poco rato después de dormirme, mirando al cielo, ya que duermo tumbado. Y, entre el cielo y yo, se encuentra la antena de televisión de mi casa, y, sobre esa antena de televisión, dos golondrinas.

Me he sentado en la hamaca de un respingo. Tengo la suerte como ya dije hace un año aproximadamente, de fijarme siempre en este momento del año, en el momento en el que este ser alado reaparece de nuevo por esta zona geográfica. Será que ya ha llegado la primavera, justo, siempre, cuando veo por primera vez a la primera de las golondrinas. Solo entonces ha llegado la nueva estación.

Allí han estado posadas un rato, y allí estaba yo tumbado mirando, sonriente. Sin más.

Y me ha dado por pensar que este año no será igual, que hacerlo igual siempre, acaba cansándome. Y puede que me sienta osado al escribir de esta manera, ya que poco puedo demostrar en cuanto a lo que a mi constancia en los entrenamientos se refiere. Pero de todo tiene que haber en este mundo y, a mi, me ha tocado ser así.

He pensado en el nuevo enfoque de esta temporada. He pensado en los tiempos del bañador slip hasta arriba, y el gorro de tela. Desde esos tiempos no había visto a mi familia así, regocijándose por un logro en piscina, celebrándolo todos juntos en comida familiar fuera de casa.

No los había visto así desde entonces y, así los vi de nuevo tras mi primer diez mil en Mar abierto.

Y bueno, uno tiene en ocasiones sentimientos, que unidos al pensamiento, dan también resultados, a veces. Esa foto que precede al texto demuestra mucho más de lo que aparenta. (Pediría perdón por la expresión de mi cara, pero presupongo que se entiende una expresión así tras el esfuerzo) No recuerdo otra competición con esa sensación final, provocó un cambio de pensamiento, un nuevo enfoque. Sin duda tomé buena nota.

La primera golondrina ya llegó. Todo comienza de nuevo.

Los comienzos nunca son fáciles del todo. Incluiré también a los que durante nuestra vida, hemos tenido la suerte o capacidad de mantener una continuidad. No lo son ni con esas. Tampoco son fáciles los trayectos que vuelan los pequeños seres alados hasta llegar a destino, y aún y así lo hacen, y también disfrutan del recorrido. Sin duda también tomo nota y trato de aplicarlo.


Cuidaros y ser felices.

domingo, 27 de marzo de 2011

Trabajo, sacrificio, superación, satisfacción.


Lo bueno de hacer viajes, es conocer personas. Si tienes suerte, incluso, esas personas pueden ser más que interesantes. En el viaje a Zarautz ocurrió eso. Tuvimos la fortuna de conocer a Aitor Francesena, un ex-surfista profesional que en la actualidad dedica toda su experiencia y profesionalidad a la formación de jóvenes promesas del surf nacional. De entre otros, por pura estadística, hay que resaltar que fue el entrenador de Aritz Aranburu. Sobran las presentaciones.

En la página web de este último, se dedicó un vídeo para Aitor, (alias "Gallo") en el cual se enumeraban una serie de principios básicos, o de actitudes ante un reto, o ante el propio trabajo. Son cuatro palabras que desde entonces rondan mi cabeza, ya que a mi parecer, son exactas para mejorar y disfrutar, y para conseguir un reto y cómo resultado final un gran recuerdo.

Es curioso también que en un viaje de desconexión, de puro disfrute y encuentro con el Mar, encontrara las palabras que me ayudarían en cierto modo a encaminar esta aventura.
Más aún siendo cómo soy en lo relativo a los entrenos, y tal y cómo me llamó Ivan, (Rayo) al comienzo de un entreno, "El bohemio del triatlón".

Es por todo ello que comencé a valorar posibilidades en cuanto a entrenador se refiere. Necesito esa obligación y ese compromiso, por lo que me decidí por alguien con experiencia y conocimientos. Todo ello a raudales. Es una persona que me motiva en general, y me obliga a esforzarme con su sola presencia. Esperemos que el proyecto salga adelante y lo pasemos en grande. Pero es algo que sé.


TRABAJO, SACRIFICIO, SUPERACIÓN, SATISFACCIÓN.

Cuidaros y ser felices.

lunes, 28 de febrero de 2011

Se me hace raro



Se me hace raro estar parado, viendo como el resto de amigos hace vida normal, caminando normal, y saltando. Vamos, vida normal. Se me hace raro recordar que yo también, no hace mucho tiempo, hacía lo mismo, sin preocuparme por no respetar el reposo, lo hacía, y no me dolía nada. A duras penas puedo caminar, y depende de cómo, también, a duras penas puedo nadar.

Se me hace raro verme así, sentirme así. Pienso en las personas que padecen alguna lesión que les impida hacerlo de por vida. Surge en mi un respeto y un aprecio muy grande hacia ellas. De paso, si leen estas líneas, les mando ánimo.

Acercarme a la playa, sin más, a mirar desde fuera, se me hace raro también. Pensar en la tabla y en la fuerza de la ola, o en el neopreno y la fuerza de mi cuerpo cuando nado. Suena a algo de antaño, algo que yo hacía, algo que pensándolo ahora que no puedo hacerlo, me hace temer o me preocupa. Pienso que me dañaré, y si sigo pensando, hasta me duele el ligamento.

Y lucho por no ser hipocondríaco, tener la mente en el lado positivo, y procurar hacer otras cosas, que hago. Pero también pienso en quien es atleta "cómo yo", y me entiende al leer estas líneas.

Mi bici, las tablas, los neoprenos. Se me hace raro ver todo el material que usaba no hace mucho, parado sin más, acumulando polvo que quito cómo puedo, ya que no puedo agacharme.

No estoy preparado para tener una lesión por tanto tiempo. Ni yo, ni nadie, imagino.

Pese a todo, también pienso que es para bien, que es un cambio de aires, (me está yendo muy bien), y que cuando pase, que será en breve, cogeré todo con más ganas, y de paso, espero, con más cabeza. Este parón, ha provocado el replanteamiento de muchas cosas, para muy bien.

Se me hace raro, por tanto, encontrarme tan bien anímicamente, pese a que las letras que preceden a este texto indiquen lo contrario. Animarse es muy fácil, y me esperan buenos momentos en breve.

Cádiz, Gijón, Alemania, ¿China?... :-)




Cuidaros y ser felices.

martes, 22 de febrero de 2011

En la tarde noche de ayer.


Este último mes ha sido el detonante para tomar la decisión de no competir en triatlón esta temporada. Ni mucho menos es motivo para entristecerme, más bien todo lo contrario. En cambio, si es motivo de alegría para muchos de mis amigos y colegas, ya que mi Nikon, y mi buen gusto, (creo) harán las delicias de los triatletas cuando en fotos vean retratado su esfuerzo en cada prueba.

La decisión, principalmente viene motivada por la dedicación en exclusiva a la preparación de las pruebas físicas de rescatador aéreo. También, cabe añadir, que mi inesperada distensión del ligamento interno de la rodilla izquierda, ha precipitado todo este acontecimiento, ya que a día de hoy, llevo justo un mes sin correr, y sin dar pedales. Ergo mi forma física de cara a los inminentes triatlones deja mucho que desear.

No en vano, dedicaré mucho más tiempo al agua, al entreno de las travesías, y al entreno de las pruebas. NO ME QUEDA OTRA.

En la tarde noche de ayer, precisamente, realizamos de nuevo prácticas de rescate con el Helimer 204. Son momentos indescriptibles, de adrenalina y estrés, del bueno, del que cuenta y suma. Cuantas más prácticas realizo, más claro tengo el objetivo, más motivado me siento, y poco a poco quiero ir ganado puntos para conseguirlo.

En la tarde de ayer, tanto a mi, como al rescatador aéreo, nos tenían medio preparada una sorpresa, ya que a la señal del operador de grúa al patrón, y a la señal del patrón hacia mi, tenía que poner en serios apuros al rescatador, (entiéndase, naufrago a la deriva en elevado estado de estrés), por sorpresa, claro. Y eso hice.

El rescatador me iba arrastrando hacia la cesta para izarme posteriormente hacia el Helimer, cuando al recibir la señal, me di la vuelta, agarré la solapa de su chaleco, y comencé a apoyarme en él. Se sumergió ligeramente, y salió, y me miró muy mal, como diciendo, ¿que haces?, y arremetí de nuevo contra él. Entonces hizo lo que todo rescatador debe hacer. Comenzó a gritarme, no sé el qué, y acto seguido inmovilizó mis brazos rápida y fuertemente, hizo que mi cuerpo girara 180º, y comenzó a tirar con más fuerza que antes hacia la cesta, dando avisos a mis bloqueados brazos en mi espalda, de lo que pasaría si seguía haciendo el gañán... (cabe decir, que no forcé la máquina, ya que no me apetecía recibir el bofetón típico en esos casos).

Ese fue uno de los tres ejercicios que realizamos, los cuales procuro guardar en mi mente paso a paso, ya que cuanta más experiencia adquiera ahora, más podré demostrar, cuando si todo va bien sea yo quien lleve el neopreno rojo, y las aletas amarillas.

(Espectacular vídeo. Muy espectacular.)


Cuidaros y ser felices.

jueves, 17 de febrero de 2011

Forever young...


Creeré y pensaré que todos esos momentos volverán. Que sentiremos esas sensaciones únicas.

Nada importará, y todo lo hará a su vez. Solo hablaremos de sueños y esperanzas. Solo reiremos por cosas sin sentido, y sólo lloraremos por caídas con la bicicleta. No tendremos horarios ni presiones, ni compromisos. Sólo correremos por diversión, o, a lo sumo, por miedo a eso que nos sigue sin hacerlo. No entenderemos de política, ni de negociaciones monetarias. No conoceremos ni el dolor ni la guerra. No conoceremos la posible existencia real de las armas, creeremos que únicamente serán de plástico, como las que usaremos en la calle, de las que no hacen nada, sólo te eliminan del juego. Nuestra vestimenta no será símbolo de riqueza, simplemente cumplirá su función, si acaso acaba resistiendo las sesiones de juego. Cualquier árbol será nuestra guarida, cualquier casa abandonada será nuestro cuartel de juegos. Cualquier momento valdrá para ser feliz, sin necesidad de explicar por qué lo seremos. Sólo lo seremos. Aprenderemos la virtud de competir, conoceremos el valor del esfuerzo, y seguirá pese a ello siendo un juego. El amor será algo puro, algo nuevo, algo grande. No sabremos como actuar al respecto, y por ello trataremos con respeto y nervios y alegría a la persona querida. Escribiremos cartas de amor, algunas incluso perfumadas. La entregaremos con miedo, mediante algún amigo, claro. Puede que hasta besemos de nuevo por primera vez.

Lo pasaremos como críos, de nuevo. Quiero creer.



Cuidaros y ser felices.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Mi cuerpo cayendo


Me dio por pensar en que así pensarían que era un valiente. Me daba igual meterme por las cuevas a oscuras delante de todos/as, nadar hasta la cascada del fondo, solo, sin miedo. Pero no era capaz de saltar al agua desde aquella altísima roca.

Tenía miedo a las alturas, me imaginaba cayendo, mi pequeño cuerpo cayendo y golpeando contra el agua. A esa altura tenía que doler, pensaba. Irremediablemente, el devenir del día acabó llevándonos a la roca. Todos querían saltar, algunos incluso hacer piruetas en el aire, semejante locura. Instintivamente me quedaba detrás de todos, como quien no quiere la cosa, así, pasando desapercibido.

Saltaron todos, y desde abajo me gritaban. Cuando uno es niño, a veces, no es consciente de las palabras que se dicen, de como pueden afectar. Tanto me afectaron, que me dio igual todo. Tras mirar a la multitud congregada al borde del lago, salté.

Recuerdo perfectamente el momento de ingravidez, la sensación que recorría mi estómago, la incerteza del final inminente. Pensé en el dolor, en la caída, en el agua helada. Cuando golpeé con mis pies el agua, no dolió, cuando golpeé la tierra del fondo con las rodillas, si dolió.

Recuerdo que me quedé sin respiración, como si de un balonazo de fútbol en las costillas a la hora del patio se tratara, (eso pensé en el momento). Salí a la superficie, y mis amigos aplaudían mientras subían de nuevo para seguir saltando, mientras yo, con un sonido gutural interno, trataba de coger aire. Salí como pude del agua, sangraba bastante por la rodilla izquierda, y aún hoy tengo la cicatriz de ese recuerdo. Mi madre no tardó en enterarse del salto, ya que habían bastantes conocidos de mis padres viendo tal proeza... y por raro que me pareciera, no me reprendió, solo me dijo que tuviera más cuidado. Y, ese momento, esa sensación, esas palabras de mi madre, fueron las que me quitaron el miedo, las que me impulsaron a seguir haciendo esas "locuras", con cuidado.

De eso, han pasado unos cuantos años, y la roca en cuestión, mide exactamente diez metros, por lo que locura, al menos ahora, no me lo parece tanto. A raíz de entonces he perdido la cuenta de en cuantos embolaos he estado metido, cuantas sensaciones y recuerdos vividos desde entonces, gracias a esas "locuras" cuidadosas, claro. Pero en ocasiones, esas "locuras" pasan factura, y en una de esas, en un solo mal gesto, puedes lesionarte. Así llevo dos semanas, en reposo, cuidando mi rodilla izquierda, la misma rodilla de la cicatriz, y la misma que ahora casi se queda sin ligamentos.

Quizás, cuanto más pasa el tiempo, las decisiones son más difíciles, por ello, también, comportan más riesgo. Bienvenido sea entonces. Los incentivos para hacerlos, claro está, también son distintos. Tan racionales como irracionales, tan necesarios como innecesarios. Pero que más da, si en el fondo lo que cuenta es el recuerdo, y todo lo que se haga para conseguirlo es bueno.

Hoy, después de dos semanas de inactividad, he vuelto a nadar, con miedo, pero ya estoy de nuevo dando brazadas.


Cuidaros y ser felices.

miércoles, 12 de enero de 2011

Helimer 207, ya hace un año.



En la práctica nocturna de ayer, recordé que dentro de muy poco, se cumplirá un año del accidente del Helimer 207 frente a la costa de Almería. Aún hoy, muy poco a transcendido a los medios de comunicación en cuanto a lo que sucedió realmente, tan solo, que en los momentos previos al accidente, no se produjo error mecánico, así como tampoco eléctrico. Directamente se apunta al error humano, en resumidas cuentas.

Yo soy un novato en esto, no tengo ni idea, pero es algo que en cierto modo entiendo que pueda suceder. A la vez, me cuesta mucho trabajo poder creer. Cada vez que subo al Helimer, siento una seguridad en el ambiente fuera de todo lo conocido, todo está pautado y estudiado. Desde el piloto, al rescatador, desprenden seguridad y profesionalidad, y cada vez que entro en la cabina, trato de empaparme todo lo que puedo de ese ambiente.

Antes, durante, y después, de las prácticas, entiendes que pueda suceder algo, un susto, o un accidente. Lo entiendes y aceptas. Pero es más pensamiento que realidad, ya que no sucede, es muy seguro, demasiado seguro, no hay comparación con el riesgo al ir en coche, por muy drástico que suene. (Con mirar una estadística es suficiente).

Todo esto pensé en la práctica de ayer, cuando con ese foco de intensidad lumínica apabullante, el Helimer nos encontró a dos millas náuticas de la costa de Sitges. Con los destellos de las luces nocturnas de posición, y el tremendo sonido de los rotores.

ESPECTÁCULO VISUAL Y SONORO.

Me sabe fatal que sucediera ese desastre. Se entiende que pueda suceder, no queda otra, pero no es justo, eso pienso. También pienso que personas anónimas que dedican su vida a este trabajo, tan intenso como gratificante, con el único fin de ayudar a personas y, al medio ambiente, se merecen el mayor de los respetos, de todos.

- Comandante Jose Luis López Alcalá.

- Copiloto Kevin Holmes.

- Rescatador aereo Iñigo Vallejo.

DEP



Del accidente únicamente el operador de grúa salió con vida, Alberto Elvira. Resulta casi imposible imaginar el ponerse en su piel en el momento del accidente. Gracias.

Parte 2 (5,3km): Travessia Neda el mon illes Medes per la Marató de TV3. Crónica.

- Continua... Fotografía en la que se observa el recorrido de la primera travesía, bordeando la costa, así como el recorrido desde la ...