viernes, 22 de octubre de 2010

Esta me resulta triste.


Llevo días dándole vueltas a la cabeza sobre un tema concreto. También he de decir, que es debido a que personas que me rodean me lo recuerden amenudo. Por eso ahora, después de recordármelo tanto, y no hacer caso antes, le esté dando más vueltas. (Por cansinismo, en resumidas cuentas)
A veces, no sé cómo, ni por qué, decido que me da igual todo. Por no hacer, no abro ni las cartas del banco, presuponiendo que todo está en orden, y que las personas, (incluidas las jurídicas), son buenas y honradas.

Con esto, me refiero a que las personas que me rodean, me recuerdan que soy muy tranquilo. Y no debería preocuparme en exceso, más bien todo lo contrario. Simplemente opto por activarme en determinados momentos que yo creo oportunos. O no.

La otra tarde yendo en bici con Richard, y para variar, íbamos hablando de como arreglar el mundo, concretamente, hablando sobre el apartado de la felicidad. El momento era increible, Sol radiante, temperatura buena, ritmo cómodo, compañía de esas que giran cuellos, en fin, que era un buen momento para hablar sobre el tema en cuestión. Y bueno, es un amplio apartado que abarcaría horas de conversación, así tirando a filosófica, que con depende quien, no tendría resultado positivo alguno.
Resultados de esa conversación, saqué varios. Todos buenos, y todos aún los sigo valorando. Me sentí bien, y debido a esa conversación, terminé de leer de un tirón, un gran libro que me recomendaron, que me ha encantado, y del que hablaré más adelante.

Esa misma noche, en este fatídico turno de trabajo que me está tocando llevar este medio més, vi, por desgracia, un vídeo, (power point).
Se trataba de una grabación casera, en la que aparecían seis hombres vestidos de negro, al parecer con ropa de Policía. En el centro, y rodeado por seis hombres, se encontraba sentado en una silla un señor en calzoncillos con las manos y pies atados por sendas cuerdas. El señor en calzoncillos no tenía venda puesta en los ojos.

Hablaban en idioma castellano y acento latino. Pregonaban las calamidades efectuadas por el señor de los calzoncillos maniatado. Presuntamente era un capo, un sicario, un traficante, un violador, un proxeneta, un asesino, de alguna de las diferentes mafias colombianas.
Acto seguido, tras decir que habían intentado sonsacar información al señor referente a los cárteres de la droga, siendo infrucutoso este menester, el señor de negro más proximo, exhibió un pequeño cuchillo, con el cual, dijo que iba a cortar la cabeza del señor en calzoncillos. El señor en calzoncillos, al escuchar esto, se puso las manos maniatadas a la altura del cuello, haciendo ademán de protegerse. Pero tres de los seis hombres le bajaron con fuerza los brazos, y así, con fuerza, se los aguantaron mientras el señor más próximo, el que exhibió el cuchillo, comenzó a cumplir su palabra, a cumplir la que auto proclamaba la justicia merecida, y de forma muy lenta, comenzó a cortar.

Me levanté de la silla y me fui, escuchando de fondo las risas y comentarios desafortunados de algunos de los congregados frente al ordenador. No quise ver más. No quise creerlo.
Se alteró mi percepción de la realidad que había montado esa tarde, me taladró la mente de una manera brutal, me perdió y aturdió. No sentí tranquilidad, sentí rabia, impotencia, mal cuerpo.

Y por ello digo:

- Maldita droga y malditos quienes la promueven y se lucran a su costa.
- Malditas las personas que sin vida alguna, sin felicidad, ni sentimientos, ni razón, ni ser, se atreven a perpetrar tales hechos.
- Malditas las personas que dediquen su tiempo a colgar en internet tales atrocidades, que se diviertan viendo asesinatos de este calibre, y que de ese modo, alimenten su asqueroso morbo.
- Malditas las personas que no conciben otra vida que no sea esa, que no ayuden a nadie, y que "vivan" queriendo el mal ajeno, consiguiendo a través de ese mal, su bien material sin fin alguno.

Resultó ser un antagonismo que, sinceramente, me afectó bastante, teniendo que luchar para poder pensar en positivo, alterando lo que me dicen los que me rodean, esa tranquilidad.



Prometo escribir contra restando esta extraña entrada que me ha dado por escribir, pero así como medicina, he colgado el vídeo justo de arriba, y la foto del comienzo. Es una buena terapia de desintoxicación, y un ejemplo a seguir. ;-)

Aún y con esto, espero que os cuidéis, y que seáis felices.

lunes, 18 de octubre de 2010

Recuerdo


Esto ya se acaba.
Anoche arreció con fuerza el frío,
y me di cuenta que vuelven las olas de octubre,
y también que las golondrinas han vuelto a sus casas,
allá por el sur, muy al sur.

Apenas queda nadie en la arena de la playa.
Algún osado como yo sigue corriendo por las tardes, sin reloj en la muñeca.
Y veo surfers de verdad enfundados en sus neoprenos.
Pese al agua fría, siguen buscando esa ola que tanto cuesta encontrar por aquí.
Pero siguen ahí, en el agua.

Y con esta ola de frío, me sobre viene otra ola de recuerdos.
Caminando descalzo por las rocas,
mirando mi piel tostada,
nadando en aguas turquesas,
conversaciones sinceras tumbados en la arena.
Disfrutando de la mejor compañía en el mejor entorno.
Recuerdo el verano.

Y me conformo pensando en lo bonito del frío,
en el encanto de la ropa de abrigo, y las mantas en el sofá cuando toca peli.
Que todo comienza de nuevo, y me siento frente al calendario,
que toca programar una temporada, con todo lo que haya que programar.
Toca pensar en hacerlo mejor, mucho mejor,
de eso va todo esto.



Cuidaros y ser felices.

lunes, 11 de octubre de 2010

Mar brava


Lo mejor de todo, es que lo pasé en grande. Conocí un lugar nuevo, conocí a grandes personas, y disfruté de un ambiente que añoraba muchísimo.

La idea era nadar otra gran travesía. Llegué muy preparado mental y físicamente, ya que tenía la renta de la semana anterior con los 10km en mar abierto de Cala ginesta a Sitges. Encima tenía ganas de exprimirme, en esta si.

Hablo de una nueva travesía. Se llama RADIKAL SWIM, 7km en mar abierto, (Calella de palafrugell-illes formigues-Llafranc), y la organiza mi buen amigo Dani Serra, junto a cracks de la natación, como pueden ser Sergi Roure entre otros. Se han dejado la vida para organizar esto y, exceptuando la "desgracia" por el temporal de lluvia que coincidió con la fecha de la prueba, todo lo demás ha sido un absoluto éxito.
Dudo mucho que algún nadador de los allí reunidos pudiera discrepar lo más mínimo en la afirmación que estoy haciendo. Todo quedó perfectamente explicado, por email, en la web, y por supuesto en el briefing de la prueba.

Lo mejor de todo esto es respirar el ambiente. Por momentos me recordaba al ambiente surfero, con muchos hombres y mujeres mirando el estado del mar, claro que en este caso, a la inversa, deseando estos un mar plano donde poder deslizar sin más movimientos que los de uno mismo.
Tras un día ajetreado, nos dimos una buena cena en muy buena compañía, riendo y alucinando con los retos comentados. Con las ansias de superación de estos locos Triatletas/nadadores, que aún y estando metido de lleno en su mundo, no dejan de sorprenderme.

Para no escatimar en gastos, decidimos cogernos la mejor habitación del hotel, con dos grandes ventanales que daban a Mar y montaña. Tenía también una gran terraza con un buen par de hamacas que a medio día, nos vinieron de lujo. Como un crío chico, dejé las cortinas abiertas. Al acostarnos veíamos venir nubes de tormenta, y yo personalmente no me quería perder ese espectáculo.
Me quedé frito en el acto, quizás es que me hacía falta, pero fue tumbarme y no recuerdo más. Me desperté de madrugada con un destello y un estruendo, lo que se veía venir de lejos lo teníamos encima, y era una auténtica pasada. Tumbado, casi en fase rem, viendo la lluvia, viendo los rayos... Lo recordaré.

Por la mañana ya no había lluvia, pero todo estaba empapado. El mar se removía con fuerza, y me quedé un rato de pie frente al ventanal mirándolo, pensando por donde seriamos capaces de adentrarnos hacia esa locura, por donde. Puse las noticias y hablaban de olas de 4 metros y de vientos de entre 18 y 22 nudos por la zona del recorrido de la travesía, y de lluvias intensas, y tuve que ir haciendo estómago.

Después de inflarnos en el desayuno, y de tomarme uno de los cafés más largos de mi vida, iniciamos el camí de ronda hacia la playa de calella de palafrugell. El camino era un barrizal y, a parte de esto, desde las alturas del acantilado se veía con más claridad si cabe el estado del mar. TERRIBLE.

En la zona de salida, no me sorprendió para nada la noticia de la suspensión de la prueba, y las caras de todos/as los/as nadadores/as eran todas iguales. Ahora que hacemos.
Me supo fatal por los organizadores, pocas veces he visto tanta entrega en un proyecto, y en el siguiente briefing explicativo comentaron el motivo exacto, condiciones marítimas, etc... No quedó más remedio que romper en un aplauso hacia ellos, agradeciéndoles la atención y la información recibida, sin olvidar el magnífico trato.

No me cabe la menor duda, esta prueba se convertirá en toda una clásica.

Por nuestra parte, pasamos un finde genial, incluida la lluvia, ya que si lo que prentendes es pasarlo bien, lo pasas bien de todas las maneras y, conversaciones, risas, y momentos buenos, no faltaron en absoluto. Me encontré con un descanso extra que pienso, me vino genial, ya que después de la suspensión, y de nuevo en la habitación, me quedé frito en la cama.

A por otra entonces.

lunes, 4 de octubre de 2010

Esta es larga, también.


La verdad, no se bien por donde comenzar. Trataré de dividir en dos o tres partes esta entrada, ya que han sido tres los días que he vivido con relativa intensidad. Cada día a su manera, dejando huella de distinta forma. Pero huella han dejado.

Voy a enumerar el primero:

Quizás también, el que más sentimiento y nostalgia me provoca. No voy a esconder que uno de mis principales objetivos es acceder al puesto de NADADOR DE RESCATE de Salvamento Marítimo. Tantas veces he imaginado el momento de volar en el HELIMER, tantos vídeos de rescate y prácticas, tantas charlas con mis amigos.

El jueves por la noche me dieron carta verde para las prácticas que el HELIMER 204 iba a realizar en la zona de Garraf, precisamente en la zona en donde dos días después se iba a celebrar la Marnatón. Sentí nervios como hacía mucho tiempo no sentía. Por varias razones, pero sobre todo, porque la emoción me superaba. Quizás todo esto fuera el comienzo de un sueño.

Me reuní con mis compañeros de la embarcación LS-Neptuno, con base en Port Ginesta, a las 18h del día "D". Un ligero briefing, nos ponemos los neoprenos, (en concreto, yo, me pongo mi querido y delicado Aquaman cell gold), y salimos con las zodiacs hacia unas 3 millas mar adentro, donde según coordenadas facilitadas al "bicho", allí nos encontraría.

Era una tarde con una puesta de Sol brutal, acrecentada por verla desde mar adentro. El Mar a esas profundidades coge un color azul intenso, un agua limpia y cristalina, comparándola, claro, con la revuelta por la arena de la costa. Así que con ese entorno, nada más llegar, me tiré al agua a disfrutar de ese momento, y de paso, sentirme tremendamente afortunado por ello.
De repente, un sonido lejano, un estruendo de rotores. Lo vimos llegar de la zona del canal olimpico, con su inconfundible silueta y colores blanco y rojo. Miguel nos puso en pre aviso por la simpatía de este comandante, y tripulación, y no tardé en comprobarlo cuando en forma de saludo, el Agusta-Westland 139 pasó a unos escasos 7 metros de nuestra cabezas, creando un torbellino de agua brutal. Impresionante, piel de gallina.

Desde el helicóptero, y por radio, nos ordenaron a los dos nadadores que saltáramos al agua, ya que harían una vuelta de reconocimiento, y posteriormente se descolgaría el nadador en marcha... Lágrimas.
Así lo hicimos, y vimos sobre volar nuestras cabezas a esa maravilla y su estruendo. Vimos descolgarse al nadador, volando bajo. Un espectáculo.
El primero en subir fue mi compañero, y divisé como iría la práctica, cosa que me tranquilizó al poder pautar un poco los movimientos y así facilitar la tarea del rescatador. Así que escasos minutos después, el rescatador se lanzó de nuevo en mi búsqueda. Yo nadé hacia el también, casi sin poder respirar por la nube de agua creada por las aspas y su increíble fuerza.
Al llegar junto a el, me saludó con un toque en el hombro, sacó la cincha estiré los brazos y me la coloqué por debajo de las axilas. Me abrazó con las piernas, dio un ok con el pulgar, y el cable comenzó a tensarse y comenzamos a subir y comencé a sentir aún con más fuerza que lucharé por esto a muerte.
Una vez llegados arriba, el operador de grúa me saludo con un abrazo y me dijo Bienvenido, que disfrutara de eso...
Nos dimos "un tráfico" por la zona de Garraf, hablé con el joven rescatador de 23 años, con el operador de grúa, con el fotógrafo que iba en la tripulación...Me di cuenta que son los amos, en su trabajo, en su vida. Una vida única llena de adrenalina y recuerdos, pero sobre todo, son los amos en humildad. Un gran ejemplo a seguir.

Al acabar, nos descolgamos al agua igual que hizo el rescatador, es decir, sentados en el filo de la cabina, el operador de grúa nos indicó la posición de los brazos para mayor comodidad una vez colocada la cincha, comenzó a subir el cable hasta que nuestro cuerpo quedaba descolgado en el aire, justo por debajo de las hélices, y se despidió con un golpe de colega en la espalda... TODA UNA EXPERIENCIA!
Para despedirse, creando un ambiente de amistad brutal, el comandante por emisora dijo que ambas zodiac se pusieran en paralelo, que ellos, con el helicóptero nos escoltarían hasta tierra... Y así lo hizo. El Helimer se plantó a escasos metros de altura justo detrás, avanzando ladeado para que el fotógrafo hiciera fotos desde arriba... ESTO ÚLTIMO FUE ABSOLUTAMENTE IMPRESIONANTE.
Finalmente nos dio las gracias a todos, soltó unas cuantas bromas por la emisora, y comenzó a marchar dirección sur, a Reus, concretamente. Lo bueno de esto. En un mes otra, así siempre.
(Las fotos, por orden, en mi disco duro)

--Cambio de tercio--


Voy a enumerar el segundo:

Con la resaca de la práctica de salvamento, me presenté en la Marnatón 2010, (Garraf-Sitges), que para desconocidos en la materia, consta de 10.000 metros de natación en mar abierto. Esta era su primera edición, y de los 134 inscritos, en la línea de salida habían 94, (creo no equivocarme en la cifra).

Es una travesía que he preparado en 3 semanas, sumando claro está, el entreno así que he ido haciendo en series cortas preparando los triatlones.

Le tenía mucho respeto, mucho, por lo que desde un principio salí muy conservador, no quería forzar lo más mínimo hasta bien entrados los metros, y viendo claro que pudiera hacerlo. Y así lo hice, asustándome de todos modos allá por el km 2, ya que me dolían los hombros en exceso, y no era normal, ya que llegué a la prueba muy descansado. Advertí que podría deberse al neopreno, por lo que paré un momento, y recoloqué el neopreno a la altura de los hombros, dándole más holgura y comodidad. Acerté.
De ese modo seguí nadando largo, en punto muerto, y cada vez me notaba más caliente, más suelto, y comenzaba a ser optimista con mis sensaciones. No seguí pies algunos, únicamente me fije en mi estado físico.

Después del avituallamiento del km5, coincidí con un grupo de cuatro nadadores que me alcanzaron mientras yo bebía. Me invitaron a unirme, por lo que los esperé escasos segundos a que iniciaran la travesía, y de ese modo nadar en grupo. Y la verdad, fue un acierto. Nadé en paralelo a un chico, y los otros dos detrás. Ritmo alto y cómodo, ayudados por la compañía y el pique que surge en estos casos. Así hasta el km7, donde fueron dos tragos rápidos, ya que mi cuerpo solo pedía agua, nada de sólidos ni isotónicos. En ese punto me notaba muy bien, mucho, y decidí apretar el ritmo. Solo me siguió el chico que tenía en paralelo, y los otros dos se descolgaron. Cogimos a unos cuantos nadadores que vimos adelantar a unos metros de distancia, y así llegamos al km9, donde de verdad, no me esperaba encontrarme tan bien, por lo que decidí vaciarme en ese último km que quedaba hasta la meta.

Recuerdo que iba nadando mirando el paisaje, mirando primero el pueblo de garraf, luego la cementera de vallcarca, la cala morisca, port d´aiguadolç, y lo que más me motivo y me hizo sonreir, ver en cada brazada l´esglesia de sitges...
Llegué a meta solo, por suerte descolgué al nadador que me acompañó unos 4km, y se lo agradezco. El recibimiento fue espectacular, gente aplaudiendo, gritando MUY BIEN!, MÁQUINA!... fotos, medalla, mis amigos/as, mi familia...

Un gran recuerdo, una recomendación para todo el/la que quiera hacer un reto de buenas dimensiones.
(En este caso, también, las fotos en mi disco duro)


El tercero no lo voy a enumerar. Bastante hay con estas dos largas medio historias.


Sensaciones al límite el primer día, calma y serenidad en el otro. Siempre con el mar. De distinta manera.