martes, 31 de agosto de 2010

Sentí paz.


Nadie se esperaba que las sensaciones fueran así. O quizás, tan solo yo no me lo esperaba.

Varias veces he cogido olas en este tranquilo y querido Mediterraneo mío. Veces en las que por mi cuenta, y con la teoría aprendida en vídeos, fui progresando, (si así le pudiera llamar), en lo que a mejorar Surfeando se refiere.

En este Surf-trip me han acompañado amigos/a, que podrían catalogarse como perfectos para compartir una aventura de este tipo. Una aventura con desgaste físico de principio a fin. Hemos disfrutado más de lo esperado, quizás.

Recuerdo un momento, (aunque Rich se parta el culo), sobre una de las muchas olas en las que conseguimos subirnos, me deslicé hasta la misma orilla. En el trayecto, a parte de buscar el famoso escape, me fijé en la punta de la tabla, en como deslizaba a gran velocidad sobre el agua transparente... Sentí algo que poco tiempo atrás, en las cristalinas aguas de la pitiüsa, sentí.

- Sentí paz.

En este caso, aderezado con un toque de adrenalina.

Salíamos del agua cansados/a, pero con ganas de más, con ganas de seguir aprendiendo y comentando las jugadas. No queríamos parar.

Nos bañamos más que nunca en el ambiente de la pequeña California, vimos torneos de niños Surfers que lo hacían genial, probamos la gastronomía Vasca, y sobre todo, conocimos a dos grandes personas, como son Patxi Larrañaga, y Aitor Cerresena. Ambos dos leyendas del Surf local, los cuales, nos acogieron de una forma excepcional, tratándonos como marqueses... MUCHAS GRACIAS!

También, he de agradecer de corazón estos días a mis compañeros/a de este Surf-trip:

- Richard
- Dani
- Judith

Aún si cabe he aprendido mucho más de vosotros, y me ha encantado compartir estos tres días.

Gracias. Repetiremos. Os quiero.



Cuidaros y ser felices.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Caminos


Darle vueltas y vueltas y vueltas a lo mismo. Se vuelve uno loco.

Así que con tantas vueltas decido irme a buscar algo de tranquilidad, y adrenalina. Que imagino que de todo tendremos tiempo.

La vida laboral es complicada, (que vas a explicar tu, chaval de 28 años, lo que es la vida laboral. Diría mi padre), y resacoso que aún me encuentro de este verano abrumador, de esos recuerdos que me ponen la piel de gallina, necesito esto de nuevo. Mala costumbre. Dice mi bolsillo.

Partimos cuatro hacia Zarautz. Tres chicos y una chica. Y si lo pienso bien, demasiado bien tendría que salirme la serie de estilos en piscina para ganar a alguno de ellos/ella.
Por tener amigos, los tengo de todo tipo, pero en este viaje de furgo, me han tocado los atletas. Será porque la vida de entre muchos caminos que te ofrece a elegir, me dio por elegir el deportivo, encontrando en ese camino a esta gente que tanto quiero, y que tanto me hace reir.

La idea de este Surf-trip viene de bastante tiempo atrás, pero por las vidas de cada uno/a, se aplaza sin remedio. Y de nuevo, una noche, la idea surgió de la nada, hablando por msn. Aquello que te coge por sorpresa pero sin susto, más bien lo contrario.

Un par de llamadas, otro par de correos, y listo.

Me emocionó la idea de volver a viajar por carretera con los míos. Vino el recuerdo del viaje a Madrid, al clasificatorio del Campeonato de España de triatlón. Todos esos momentos y anécdotas.

El viernes salimos, a disfrutar de días de mar, y de risas, y de Surf. No me escondo en decir que es mi primer Surf-trip, y espero repetirlos hasta la saciedad. Por suerte, como cuando la vida me hizo elegir de entre muchos caminos, y escogí la natación. Ahora de nuevo, está comenzando a mostrar otros que desde luego son de lo más tentadores.

Estoy conociendo personas de este mundo, un mundo amplio y embriagador. Personas distintas, capaces de ver, y sentir, y entender el entorno que nos rodea de una manera absolutamente distinta. Eso me motiva, y me alegra, y agradezco su existencia.



Cuidaros y ser felices.

domingo, 22 de agosto de 2010

Lo mismo un día


Se me dormirían las ganas de escribir, diría yo.

A decir verdad, le acabo de echar cuenta ahora, y no es que me olvide del blog, por qué como muchos sabréis, los que iniciamos estas andadas letriles, siempre pensamos en los momentos que podemos inmortalizar en estas humildes páginas que rellenan Internet.

Por ello un par de entradas antes de esta escribí. Así como de placebo.

Hoy, día soleado, en el que de nuevo me encuentro en el trabajo después de mi vuelta de la pequeña de Ses Pitiüses, se han despertado las ganas de escribir. Quizás también hasta de leer.

El verano me adormece en estas lindes. Pero no poco a poco, me adormece de golpe. Y la costumbre de leer a diario, desaparece sin más hasta la caída de la primera hoja, allá por otoño, le dicen.

Estoy leyendo un gran libro. Es de Lorrie Moore. Es una chica, escritora a todo esto. Bueno, es ya una mujer, y comenzó a escribir siendo una chica. Se titula AL PIE DE LA ESCALERA, y tampoco puedo escribir demasiado sobre este libro. Lo único que puedo decir, es que llevo veinti cinco páginas, y no me está aburriendo, más bien me está enganchando.

Quizás hayan surgido en mi memoria, los ratos en silencio total y soledad que he vivido. Todos ellos sentado y de pie, y corriendo por la arena de la playa, por las callejuelas de casas blancas y gentes curiosas. Quizás la aparición de todo ello en mi memoria, esté despertando las ganas de nuevo.

Por lo que sea, como si se tratara de una necesidad fisiológica, las ganas vuelven.

Aunque tampoco en esta entrada quiero escribir sobre algo en concreto, más bien esta entrada sirve simplemente para recordarme que estoy escribiendo una gran entrada en papel. Una entrada que habla muy poco de mi, y muy mucho de alguien a quien estoy comenzando a admirar.

Quizás también esta entrada sirva para calentar un poco las ideas, y la fluidez de pensamiento, ya que aún siguen un poco adormecidas ambas dos.

Esto es como el nadar, en mi caso al menos. Si lo dejas un tiempo, cuesta coger el ritmo de nuevo. En mi caso, al menos.

Lo mismo un día comento algo más.



Cuidaros y ser felices.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Anclado


Sigo anclado.

En aquella tierra y en aquel mar que me hicieron saltar las lágrimas. Recuerdo tantos instantes, como tantos largos ratos cada minuto. Y no sé si debo preocuparme, regocijarse mucho en el recuerdo es bueno, pero tanto... no sé io.

No he vuelto a la playa desde entonces, desde la vuelta. Quedó grabada en mi mente una frase de un autóctono que decía... "toda la demás agua que no sea la de aquí, es leche pascual...", y no sé si deberé creerlo, pero al menos, me lo he tomado al pie de la letra.

El día siguiente de la vuelta del viaje, tuve una travesía de las mejores y más largas que he podido hacer. Nadamos Rich, Nuria, Cristina, y io. Desde Port ginesta hasta el puerto del Garraf y, claro, con la correspondiente vuelta. Cabe decir, que las aguas del espigón de garraf son clarísimas, con una gran visión del entorno y de la cantidad de peces que te encuentras hurgando entre las rocas.

Al menos, en esos momentos, no me pareció tan dura la vuelta.

Mañana, después de escribir esto y dormir y esas cosas, volveré a nadar en mar abierto. Por fin. Volveré aunque el agua sea de leche pascual. Nadaremos esa travesía de nuevo y, de paso, también, volveré a que me de el Sol mezclado con el agua salada.

Llevo muchos días sin tocar la arena de la playa, parece que al ritmo del tiempo que hace que no la toco, me compungía por momentos... causa efecto imagino. Pero toca trabajar, de eso no cabe duda.

Lo cierto es que me he visto como hacía tiempo, como en alguna otra ocasión, bajando las escaleras hacia la piscina, diciendo... "qué hago io aquí ahora...", sin objetivos ni propósitos deportivos a corto plazo, más bien, largo, largo... Y como en esas veces, al igual que en las lesiones físicas, toca descansar, pero en este caso, para curar o regenerar algo tan importante como es la mente, vaciarla del todo y alejarla de lo que la disciplina del entreno y la disciplina de la vida, suponen para ella.

Como en la entrada anterior, creo que me estoy mal acostumbrando demasiado a la buena vida, a los buenos momentos que estoy consiguiendo vivir, y parece, que a la hora de ponerme serio, no estoy siendo capaz del todo.

Yo diría que demasiado bien ando, o nado, y tampoco me apetece mucho acelerar el ritmo.

..................................................................................... :-)


Lo que no controlo.

Cuando las cosas aparecen sin querer, nada puedo hacer.  Como máximo, me ocupo de lo que puedo controlar y del resto, casi, por aprendi...