domingo, 30 de mayo de 2010

No me han gustado cosas. Pero he aprendido mucho, de nuevo.

Hoy si quiero hacer una crónica de carrera.

Para comenzar, no me ha gustado nada que personas que nadan bastante mal, se hayan puesto en primera fila. Muchos de los que medio nadamos bien, nos hemos visto bastante negros esquivando sus patadas, así como también poder adelantarlos. Esto último dificultado por la increíble afluencia de triatletas que aquí, en mataró, se han reunido.

Al comienzo, prácticamente he tenido que hacer técnicas de autodefensa para que no me saltaran las gafas de un taconazo. Aprender a ser humilde es importante. Yo el primero.

No me gusta comenzar con críticas, ni tampoco seguir, pero puesto a escribir una crónica, y que el comienzo me haya salido crítico, voy a seguir un poco.

No me ha gustado que un triatleta, me haya agarrado del hombro nadando. Se podría llegar a entender en una situación de gran afluencia, en la que no haya espacio. Solo en ese caso se podría llegar a entender. Después de la segunda boya, nadando amplios, no lo he entendido.

No me ha gustado ver a triatletas cayendo al suelo en el tramo de bici. Tampoco me gusta que hayan insultos, desprecios y falsas acusaciones. Y eso que no ha venido nada hacia mi. O si pienso bien, si que ha venido una. Al menos, he estado involucrado.

Las rotondas se toman girando y por espacios, es decir, cada ciclista ocupa un espacio, el cual es respetado por el prójimo cuando se efectúa el giro, hasta el final. Desconozco si el triatleta de mi lado a perdido la memoria por un instante, dejando en el olvido, que yo, iba a su lado.

En la frenada brusca que he tenido que hacer cuando este señor me ha cerrado por completo la salida de la rotonda, se me ha cruzado la bici cual moto GP en el final de recta. En este caso no he insultado yo, han insultado los que iban a mi lado y detrás, imagino que por el susto que se han llevado al imaginarse saltando mi cuerpo golpeando contra el suelo...

He dado la vida en la bici, por momentos creía no poder más. Toni Peris y yo hemos tirado a muerte intentando dar caza al grupo de Dobaño, Agmtri, pero no ha habido manera. La velocidad media de mi cuenta km ha sido de 39,9. Quiero creer que los de adelante iban igual, no más fuerte. Si no es así, lo dejo ahora.


No me ha gustado el flato al comenzar a correr. Es más, me ha dolido mucho. Es muy probable que venga debido a lo que he bebido en la bici, podría ser, si, pero no podía correr. He caminado rápido unos segundos, apretando la zona con los dedos, cambiando la respiración, hablando, y haciendo todo lo que se me ocurría que se dice que se hace cuando te da flato.

Finalmente ha remitido, no del todo, pero al menos podía correr todo lo rápido que podía. Pero el tiempo se ha ido por las nubes, los puestos han subido como los precios desde el Euro, y mi moral ha bajado bajo tierra.

No lo voy a negar, aunque me cueste decirlo. Algo de rabia si que siento. Pero he aprendido tanto desde la misma arena de la playa, que no me queda otra salida que pensar en positivo, y pensar también que todo ha contado para bien.

No me queda más también, que felicitar a los gladiadores que allí, en mataró, nos hemos batido.
SERGIO GARCÍA, ALEX ZANUY, LUCAS CHIRICO, ALEX LLIBRE, CARLOS MIR, VICTOR DOBAÑO, ALBERTO GÓMEZ, DAVID SANT FELIU, y yo.

Estoy muy contento de estar en este club. Mi trayectoria en este deporte ha sido muy irregular, diferente es por eso esta temporada. Jamás antes, desde que nadaba, no tenía estos objetivos, estos retos, y estas aspiraciones a mejorar.

Este año es el primero, y se está forjando una buena base. Gracias Prat-triatló.

martes, 18 de mayo de 2010

Que más dará ahora.


El pasado sábado, aprendí que el cuerpo humano es un misterio. Aprendí que cuando crees que estás descansado y activo, esa creencia puede ser equivocada.

Con muchas horas de adelanto, nos presentamos en Sant Feliu de Guixols, un bonito pueblo de la costa brava. Tras encontrar un aparcamiento con vistas de lujo, comentamos como podría ser la jugada del día, a parte, también, de intentar arreglar o aceptar como es el mundo que nos rodea.

El Mar se presentaba liso, pero con corrientes de poniente. Al parecer nada nuevo, ni nada que pudiera representar un problema a la hora de nadar largo. A pies, o no, pero nadar largo sin problema.

Para hacer tiempo, nos tumbamos en la arena de la playa, disfrutando del sol y del viento que por momentos se tornaba gélido. Como compañía, dos chicas en topless y tanga. Bien. Una de ellas, se incorporó, cogió una cámara de fotos, y mirándonos descaradamente, nos hizo varias fotos. También habrá que decir que bien.

Comenzaron a llegar más triatletas, o lo que parecían ser triatletas.

Con todo preparado en el box, me tiré al Mar. El agua estaba más fría que en ninguna otra prueba del año. Lo estaba mucho más. Fue ahí cuando me di cuenta que el cuerpo humano es un misterio.

Me costaba mover el cuerpo aún y con neopreno, estaba acelerado de pulsaciones, y me dolía el hombro. Al salir del agua, me agaché a colocarme bien el chip, y al hacerlo, me dio un mareo del que creí no poder recuperarme. No le hice caso. Pero el sentimiento de la pésima sensación me tenía preocupado.

Dieron la salida, muy repentina a mi parecer. Me cogió desprevenido.

Nadé como pude. He de reconocer que fue agónico. Ya en la primera boya quería llegar a la arena. Y llegué, pero algo más tarde de lo habitual. Tendré que aceptar que el cuerpo humano es un misterio. Y creo que es tarde para saber si simplemente nadé mal, o hice eses, o triángulos. Que más da ahora.

Llegó la zona de bici, más bien, la curiosa zona de bici. Acostumbrados los triatletas a circuitos de bici llanos, a usar acople y medias de velocidad por encima de 40km/h, nos encontramos con subidas algo más duras que las de Garraf. Nos encontramos que apenas hay grupos, y los que hay, rara vez superan los diez integrantes.

Hubo un tramo en el que iba solo. Solo. Lo único que me recordaba a que estaba compitiendo, era la cinta del dorsal en mi cintura, la cual, me iba dando golpes en el culo por el viento.

Me defendí en este tramo. Eso me parece.

Por suerte, no llegó a cogerme la lluvia sobre la bici. Comenzó a llover una vez iniciada la carrera a pie. Todo se volvió gris, y cada vez llovía con más fuerza. Se podría decir que hasta quedaba épico correr en esas condiciones. Al menos de imagen si lo era.
Corrí sufriendo. Pero en el buen sentido de la palabra. Corrí con ganas, y me forzaban a ello los de atrás. Cosa que agradezco ahora, durante la carrera, no.

Aprendí muchísimo de ese triatlón. Ahora queda ver si saco resultado de ello.

Aprendí a ver como un gran hombre, un chico mejor dicho, duatleta reconducido al triatlón, se alzó con el tercer puesto de la general. Humilde y generador de buenas vibraciones al prójimo. No recuerdo a ver aplaudido más, ni a ver sonreído más en una entrega de trofeos. Enhorabuena Antoli Fauria.

Seguiré sin hablar de puestos ni de resultados, me ceñiré a las sensaciones de nuevo. Tampoco me puedo quejar. Pero la sensación de este es agridulce, como en tantas otras cosas y situaciones. Somos difíciles de conformar, y cuanto más se tiene más se quiere, en el buen sentido de la palabra, claro está.

Pero, tendré que mirar atrás en el tiempo, buscar un bañador viejo de aquellos que usaba antes. Y mirar de recordar como se sufría nadando. Quizás no sufrí del todo, o no lo di todo, o eso digo ahora que estoy descansado. Tendré que reunirme conmigo mismo.



Aunque, que más dará ahora.

jueves, 13 de mayo de 2010

Vamos a por la tercera.

Al parecer este cambio de estación me ha sentado un tanto bien. Quizás al haberlo idealizado del modo en el que lo hice, me ha ayudado a sentirlo de esta manera. Me lo estaré tomando como una vitamina, o como un placebo más, que sin influir realmente, parece que hace algo. Algo, si, noto algo.

Pienso seguir con esta línea. Parece que este placebo, o esta realidad, me gusta, y veo que me lo estoy pasando como nunca antes lo había hecho.

La verdad es que no se si me sorprende, o me alegra. Quizás mi experiencia me de para muchas más cosas, (en cuanto a aceptar se refiere), o también para no alegrarme por cosas como esta, pero prefiero conformarme, y alegrarme. Solo se que sonrío más al finalizar las pruebas. Que miro atrás y que disfruto. Y eso vale más que cualquier otra cosa.

Me tomo las entradas al agua de otra manera. Las conversaciones, los calentamientos, el salto al agua, todo. No entro al toro a muerte. Pues la muerte de cerca te sigue. Con calma diría yo es mi forma de afrontar el caos que se vive en los primeros instantes.

Por pensar, pensaría que las horas de curso en Salvamento Marítimo sirven de algo fuera de la lancha.

Al salir del agua, me veo de nuevo rodeado de otro grupo de gente en el pelotón de bici. Trato de aprender de ello, y trato de asimilar que estar ahí supone un esfuerzo previo que no recuerdo a ciencia cierta a ver realizado. Algunos días salí en bici, pero no se si me salen las cuentas. Tendría que tirar de calculadora.

Se supone que en las pruebas nado más rápido, y que al coger la bici, por causa y efecto, debo ir más rápido. Y según veo, así es.

Debo aprender de esto, y debo asimilarlo. Y también ser realista.

Los triatletas que van conmigo en bici, corren mucho. Muchísimo diría yo. Y creo que yo, de nuevo, estoy aprendiendo a caminar. Bastante tengo con aguantar puesto, si lo logro. Tendré que ser realista.

Van dos pruebas este año, a cual más espectacular. Por cosas buenas y por cosas malas. Por grandes reencuentros y grandes desengaños, también.

No hace mucho, (no me voy a molestar en mirar la fecha), escribí sobre la llegada de las golondrinas, lo que suponía para mi, lo que suponía para ellas, y lo que suponía para el conserje de la piscina. El día en el que escribí eso, me sentía motivado, me sentía fuerte y ansioso por la llegada de las pruebas. Ahora que ya van dos pruebas, me siento confiado. Lo mismo también es por el curso en salvamento. Ya no se que pensar.

Este sábado es la tercera, y sigo sin mentalizarme, sin esperar nada, sin planear nada. Este sábado sigue la tónica de este año, disfrutar de esto. Hacerlo lo máximo posible. Este año, veo que esa es la receta, ese es el objetivo, y esa es mi necesidad.

Estoy rodeado de un gran club. Los Gladiadores según el mote. Me siento como cuando nadaba y competía, me siento dentro de un equipo, dentro de un ambiente competitivo, dentro de una competencia sana y motivante. (Prat-Triatló).

Voy a seguir con esta tónica. Voy a seguir sin hablar de resultados, ni de tiempos. Quizás en la próxima entrada me de por escribir sobre las sensaciones vividas en el Triatló de Sitges, y en el que este sábado acontecerá. Triatló de Sant feliu de guixols. Quizás.

Quizás también lo haga de mis próximos tris de Gavà y de Mataró. No se si me dejo alguno por el camino.



Cuidaros y ser felices. De paso, también, cuidado con los placebos.

domingo, 2 de mayo de 2010

Triatló Prat


Llevo muchos días avisando de la inminente llegada de la temporada de triatlones. Hoy ha sido el día en el que todo este circo ha dado comienzo al espectáculo.

Ha sido un gran triatlón. Comenzando por la organización.

Tenía espectativas personales inciertas ante esta nueva etapa, ya que en si me notaba muy bien, pero desconocía si ese estar bien sería igual de efectivo en el ruedo.

No cabe destacar una actuación destacable, o buena, o como cada uno quiera llamar cuando hace algo bien. En si, el resultado no me da para comer. Pero he dado un salto adelante, (aunque siga sin darme para comer). Las caras habituales junto a mi en el agua, y después, no me han acompañado en el día de hoy. Solo Robert, nadie más.

Imagino que eso está bien, igual que está bien que a duras penas el 2º clasificado solo me haya sacado 3 minutos. Imagino que eso también está bien.

No está bien que me adelanten corriendo 15 hombres, y no me refiero a que me hayan peinado hacia adelante, sino a que me adelanten y yo no pueda seguirlos por más que lo intente. Me explicaré mejor, o de otra forma. Imagina como cuando sueñas, y en ese sueño, hay algo de lo que quieres huir. Ese algo, te produce mucho miedo, y tratas de correr con todas tus fuerzas, pero eres más lento que ese ENTE, o SER, o NADA, que te sigue. Y por más esfuerzo que haces, observas que se acerca hacia ti sin remedio. Eso me ha pasado hoy, pero a la inversa, ya que era yo quien no lograba dar alcance. (Perdonadme por este trozo).

Eso no me ha sentado bien, y por fuerza, he aprendido que debo hacer algo que no se si podré cumplir para que eso no suceda.

Tampoco me ha sentado bien, que personas como yo, o no, que no comen de esto, se jueguen la vida, repito, se jueguen la vida, y la cabeza, y los brazos, y las piernas, y la espalda, etc... de los que vamos detrás en ese momento. Personas que trataban adelantamientos imposibles en contra dirección, cuando casi por consenso, hemos consensuado los que formábamos el pelotón desde un principio, no jugárnosla más hasta la llegada de boxes. Y esto por qué. Por qué el cruce de pelotones integrados cada uno por unos 40 hombres, es un tanto peligroso en una carretera no muy ancha.

Moraleja.

Si ves a unas cuantas vacas sagradas, sin jugársela, pedaleando a tope, pero en línea, no ataques, seguro que lo hacen por algo. Si sigues con esa actitud, probablemente padezcas un desprendimiento de columna repentino.

Me ha encantado este triatlón, y apara variar, no hablo de puestos ni de tiempos, hablo de sensaciones. Las clasificaciones salen en la web de la federación, y no me gusta repetir las cosas mucho.

Me ha encantado la organización, y la simpatía de muchos de los triatletas que han participado. Hemos sufrido y hemos bromeado sufriendo.Como en la foto de cabecera, mi foto.

Se viene a disfrutar, y trato de disfrutar de esto. Tal y como me dice Richard.



Que grande es este club. Que contento estoy por formar parte de él.


Lo que no controlo.

Cuando las cosas aparecen sin querer, nada puedo hacer.  Como máximo, me ocupo de lo que puedo controlar y del resto, casi, por aprendi...