viernes, 12 de noviembre de 2010

Te cambio la bici por mi perro.


Cuando mi barrio era normal, los chavales salíamos en bici cada mañana, cada tarde y, si nos dejaban nuestros padres, salíamos hasta por la noche. Competíamos con los otros chavales de las calles vecinas y lo hacíamos en un campo de fútbol que estaba en los descampados que habían frente a mi barrio.

De entre otras bicis, recuerdo especialmente mi flamante BICICROSS BH. De ella, hice una ligera mención en una entrada anterior. Me resulta difícil no mencionarla habitualmente. Tenía un cuadro indestructible ante cualquier tipo de mal trato de esos que sólo nosotros sabíamos dar a nuestras ancestrales monturas. Colocábamos ladrillos hasta una altura bastante considerable y, sobre ellos, haciendo las veces de rampa, colocábamos una puerta o un palet o la primera madera plana que encontráramos por esos campos.

Cabe decir que los saltos eran constantes e importantes y también inconscientes. Éramos niños. No parábamos de reír al ver las "desgüebadas" de los amigos o chavales de las calles vecinas al caer al suelo después del salto. Generalmente, como causa habitual, la "desgüebada" se producía cuando al caer con la bici al suelo después del salto, se les resbalaba la suela de las bambas sobre esos pedales de plástico (bambas son zapatillas deportivas, o unas tenis, dependiendo de la zona geográfica. En Catalunya las nombramos bambas). La explicación de este fenómeno, es debido a que tenían un agarre en la suela equivalente a cero y, por ello, golpeaban brutalmente con las partes bajas en la barra central de sus bicicletas. Niños, doloridos, pero niños felices.

Permanecíamos en el campo hasta que llegaban los mayores. Entonces, utilizaban la estrategia de siempre, así, a ojo, sacaban entre cinco y ocho balones de fútbol  y se liaban a chutes de falta con nosotros para que nos marcháramos. Así a "punterón", "quemándose", democráticamente hablando, claro.

Tantas veces yendo hacia casa después de los saltos y las carreras por los caminos. Tantas veces me nombró esa frase que, a día de hoy, aún recuerdo. "Te cambio la bici por mi perro". El señor que me decía esa frase se llama Manolo, era un cliente del bar de mi Padre y tenía un precioso y enorme Pastor Alemán adiestrado que respondía al nombre de Terry. Era un animal impresionante, pues daba respeto al verlo desde los ojos de un niño. Tanto era así, que no recuerdo haberlo acariciado nunca. (Con lo bonito que era). Por suerte, el Sr. Manolo sigue siendo vecino de mi barrio, el barrio que un día fue normal. Tengo la fortuna de encontrármelo cada día cuando en bici, en MI QUERIDA COLNAGO (que ya restauré), voy y vengo por mi barrio y por mi ciudad, que no es otra que Gavà.

Ayer, de nuevo, me crucé con el Sr. Manolo y me paró. Me dijo que tenía que preguntarme una cosa que hacía días que quería preguntarme:

Me dijo que me cambiaba la bici por su perro...

Solté una carcajada tremenda, hacía muchos muchos años que no escuchaba de su boca esa frase y lo abracé riendo. Como siempre me llamó por el nombre de mi hermano mayor y yo no lo corregí, también me preguntó por mis padres y por más cosas que habitualmente me preguntaba y sobre las que siempre respondía lo mismo. Situaciones llenas de calor humano.

Acostumbrado a bicicletas increíbles, bañadores, gafas, todo ello tope de gama. Téxtiles de alta calidad y relojes de gran precisión. Se me olvida en ocasiones lo feliz que era entonces sin nada de lo descrito, pero con todo nuestro interior lleno de sensaciones. Como cambian los tiempos, y las necesidades y los gustos.

Y los barrios.

8 comentarios:

Mariposa de pico largo dijo...

Que bonito recuerdo, aunque de diferente manera no he podido evitar recordar parte de mi infancia, como tampoco he podido evitar reirme cuando ese vecino pretendia cambiarte la bici por su perro, añado que yo personalmente me lo habría pensado ante un pastor alemán, increible raza.

Ya hacía tiempo que no visitaba tu blog... y la verdad lo echaba de menos, siempre es interesante pasearse por aquí.

Animo y suerte con tu objetivo.
Besos.

D.Luis dijo...

La mia era identica a la tuya, pero en azul.
Que gran verdad ese ultimo parrafo.
1 saludo:-)

Anónimo dijo...

Solo decirte que me ha encantado esta entrada, como tantas otras que hay en este "diario" abierto a todos... gracias por seguir ahi escribiendo yo mientras tanto sigo aqui leyendote :-)he hecado de menos tu frase: "cuidate y se feliz"

Un abrazo enorme
Jenny

Angel "unaquilla" dijo...

jejejejej tube yo una en azul jejeeej que bueno, un saludo.

Carlos dijo...

Jajajaja, que momentos de infancia. fijaté. QUien te iba a decir que tantos años despues esos instantes de infancia traerian un saco de risas y de buenos recuerdos.

Jose bulnes dijo...

Hola te he encontrado por el blog de Angel UNA QUILLA y me parece que haces un buen trabajo, te enlazo en mi blog.

Saludos.

Jose bulnes dijo...

Por cierto yo también tuve una de esas jejejje.

io dijo...

Mariposa: pues si... esa frase es difícil de olvidar!, y me alegra que sigas por aquí, siempre me alegrará que te pases a visitarme.
Un beso guapa!

D.Luis: la roja mola más... ;-) Y bueno, verdad es, pero a ver quien nos quita ahora todo lo descrito... ;-)
Un abrazo máquina.

Jenny: y yo te hecho de menos a ti. La vida esta. :-) Es más, voy a verte ahora... ;-)

Ángel: lo repito, la roja mola más... pero que me alegro mucho por haber compartido una reliquia así!
Un abrazo artista!

Carlos: sabía yo que usted sacaría el lado más profundo. Eres todo un nostálgico amigo...
Te quiero!

José: pues bienvenido a mi blog!, me alegra mucho que un artista de la fotografía como tu, dedique un rato a visitarme... :-)
Un saludo y muchas gracias!
(ahora queda decir, si era la que molaba más, o era la azul... :-))

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