lunes, 29 de noviembre de 2010

Esto es vida


Por la tarde recibí la llamada de mi buen amigo Omar. Igualmente tenía pensado bajar a la playa para ver lo que se estaba cociendo, pero al recibir su llamada, las ganas por bajar se multiplicaron. Tampoco la previsión era para tirar cohetes, ya que escasamente superaban el metro de altura, pero la cuestión era la de pasar un buen rato con amigos, remar un rato, y seguir progresando en esta forma de vida que me está enganchando de una forma incontrolable.

Al llegar, me sorprendió que no hubiera nadie en el agua. Nadie. Desde luego aquello no era Pipeline, pero era más que suficiente para coger unas cuantas olas con las que reírte y disfrutar de un buen rato. Omar alzó el brazo para avisarme, desde lejos no llegué a distinguirlo, pero el me vio llegar con mi Polo. Es único.

Me cambié todo lo rápido que pude, ya que el termómetro rondaba los 6 grados. Una vez uniformado, corrí como un crío chico hacia ellos, y nos tiramos al agua casi sin mediar palabra. Ya sentados en la tabla, esperando la serie, y aclimatados en el agua gélida, nos miramos, y le dije que eso era vida, esa situación, ese momento. El cielo lleno de tonalidades típicas de la puesta de Sol, cuatro amigos en el agua, y series de olas que nos lo hicieron pasar genial. Esto es vida.

Eran olas previsibles y cómodas, un mar muy fácil de remar sin excesivo esfuerzo físico, y series holgadas con tiempo suficiente para volver a tiempo remando tranquilo. Sorpesa.

Salimos del agua siendo ya de noche. En mi caso, salí muy cansado de hombros después de una semana de entrenos de agua y pesas, sumando a ello, esta impresionante tarde de tabla y olas y remo. Comentamos las jugadas y las risas, y las caidas. El viento se puso bastante nervioso de poniente, y la sensación térmica era exageradamente fría. Me puse la ropa de calle al estilo super man, y me fui de allí, de ese momento. Me fui con una sonrisa en la cara, pensando en la vuelta dos días después.



Cuidaros y ser felices.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Te cambio la bici por mi perro.


Cuando mi barrio era normal, los chavales salíamos en bici cada mañana, cada tarde y, si nos dejaban nuestros padres, salíamos hasta por la noche. Competíamos con los otros chavales de las calles vecinas y lo hacíamos en un campo de fútbol que estaba en los descampados que habían frente a mi barrio.

De entre otras bicis, recuerdo especialmente mi flamante BICICROSS BH. De ella, hice una ligera mención en una entrada anterior. Me resulta difícil no mencionarla habitualmente. Tenía un cuadro indestructible ante cualquier tipo de mal trato de esos que sólo nosotros sabíamos dar a nuestras ancestrales monturas. Colocábamos ladrillos hasta una altura bastante considerable y, sobre ellos, haciendo las veces de rampa, colocábamos una puerta o un palet o la primera madera plana que encontráramos por esos campos.

Cabe decir que los saltos eran constantes e importantes y también inconscientes. Éramos niños. No parábamos de reír al ver las "desgüebadas" de los amigos o chavales de las calles vecinas al caer al suelo después del salto. Generalmente, como causa habitual, la "desgüebada" se producía cuando al caer con la bici al suelo después del salto, se les resbalaba la suela de las bambas sobre esos pedales de plástico (bambas son zapatillas deportivas, o unas tenis, dependiendo de la zona geográfica. En Catalunya las nombramos bambas). La explicación de este fenómeno, es debido a que tenían un agarre en la suela equivalente a cero y, por ello, golpeaban brutalmente con las partes bajas en la barra central de sus bicicletas. Niños, doloridos, pero niños felices.

Permanecíamos en el campo hasta que llegaban los mayores. Entonces, utilizaban la estrategia de siempre, así, a ojo, sacaban entre cinco y ocho balones de fútbol  y se liaban a chutes de falta con nosotros para que nos marcháramos. Así a "punterón", "quemándose", democráticamente hablando, claro.

Tantas veces yendo hacia casa después de los saltos y las carreras por los caminos. Tantas veces me nombró esa frase que, a día de hoy, aún recuerdo. "Te cambio la bici por mi perro". El señor que me decía esa frase se llama Manolo, era un cliente del bar de mi Padre y tenía un precioso y enorme Pastor Alemán adiestrado que respondía al nombre de Terry. Era un animal impresionante, pues daba respeto al verlo desde los ojos de un niño. Tanto era así, que no recuerdo haberlo acariciado nunca. (Con lo bonito que era). Por suerte, el Sr. Manolo sigue siendo vecino de mi barrio, el barrio que un día fue normal. Tengo la fortuna de encontrármelo cada día cuando en bici, en MI QUERIDA COLNAGO (que ya restauré), voy y vengo por mi barrio y por mi ciudad, que no es otra que Gavà.

Ayer, de nuevo, me crucé con el Sr. Manolo y me paró. Me dijo que tenía que preguntarme una cosa que hacía días que quería preguntarme:

Me dijo que me cambiaba la bici por su perro...

Solté una carcajada tremenda, hacía muchos muchos años que no escuchaba de su boca esa frase y lo abracé riendo. Como siempre me llamó por el nombre de mi hermano mayor y yo no lo corregí, también me preguntó por mis padres y por más cosas que habitualmente me preguntaba y sobre las que siempre respondía lo mismo. Situaciones llenas de calor humano.

Acostumbrado a bicicletas increíbles, bañadores, gafas, todo ello tope de gama. Téxtiles de alta calidad y relojes de gran precisión. Se me olvida en ocasiones lo feliz que era entonces sin nada de lo descrito, pero con todo nuestro interior lleno de sensaciones. Como cambian los tiempos, y las necesidades y los gustos.

Y los barrios.

lunes, 8 de noviembre de 2010

En tierra de nadie


Suelo ir bastantes veces a cenar a un restaurante italiano del pueblo de al lado. No diré cual es, lo siento, ni el dueño, (por extraño que parezca), ni yo, queremos que se masifique y pierda ese encanto que lo hace único. En la última cena que allí hicimos, acabamos compartiendo mesa con Alberto, (el dueño), un Sr. italiano de pura cepa nacido en el pueblo de Positano, en la provincia de Nápoles. Comenzó a contarnos sobre vivencias y viajes, sobre personas y mujeres... Por momentos comencé a dudar sobre la veracidad de esas vivencias, pues esa fama ya es conocida. Quizás intuyó mi pensamiento, y sacó pruebas de todo ello. Acabé creyendo.

La cena fue estupenda, y lo aprendido esa noche lo fue más aún. Siempre me sorprende y alegra encontrar personas que aporten vida, que compartan vivencias sin llegar a ser cansinas, ni pretender ser protagonistas por demostrar una vida de película.

"Soy un ciudadano del mundo". Eso pensaba incesantemente al salir del restaurante, esa era la vida del Sr. Alberto. Disfrutaba de cada momento y vivencia. Se acomodó con nosotros y compartió mesa invitándonos a disfrutar del olor a pan que se estaba horneando. "Yo no tengo prisa, y el restaurante ya está cerrado".

Antes de irnos, se dedicó a escribirnos las mejores rutas y mejores enclaves para conocer su tierra, así como los mejores restaurantes. Y me decidí a conocer esa zona, y, a mi manera, intentar disfrutar de las cosas de una manera semejante.

Ahora es una época bastante extraña. Quizás sea la época del año en la que más ansiedad siento, en la que parece que todo lo que hago no tiene un fin concreto. Todo está en el aire, y nada es seguro. Más me apoyo entonces en momentos como estos.

Alguien como yo, necesita un estímulo, una ayuda, un ánimo. Algo que me indique el buen camino, o el mejor camino. Una guia o consejera, también. Suelo perderme pronto, cambiar el rumbo amenudo, con la buena intención, o inocente intención de encontrar algo mejor, o bueno, o quien sabe qué. Es una época en la que todo queda lejos, o también cerca, según se mire o se prefiera. El verano comienza a estar "lejos" en el recuerdo, y la navidad, más o menos anda "lejos" también.

En tierra de nadie

Iceland, Eyjafjallajökull - May 1st and 2nd, 2010 from Sean Stiegemeier on Vimeo.

Por ahora, estando en esta época de entre tiempos, o pre temporada, pretendo coger unos kilos, disfrutar de otras buenas costumbres que aparco cuando entreno, y disfrutar de cada momento. Por ello, mañana toca ponerse el neopreno de surf, pues hay una previsión de olas durante dos días bastante interesante.

Tratar de cuidaros, y tratar de ser felices.

Travesía vuelta a nado a Formentera Respiralia 2017

He conseguido plaza para la edición de este año. Quiero comenzar resaltando este hecho debido a que las 240 inscripciones se agotaron en ...