jueves, 15 de abril de 2010

Esta es larga


(Esta es un poco larga, y solo tiene un par de fotos, no hablo de tiempos, ni de equipos, ni de objetivos. Te agradecería, que ya puestos, y abierto este blog, la leyeras. También me pongo en tu piel, y puede que hasta ni yo me dispusiera a hacerlo).

Pensé que era muy afortunado. Hacía bastante tiempo que me apetecía salir de ese ciclo de rutinas y sentimientos. Quizás, no me imaginaba y tampoco me esperaba salir tan bien.

En clase, nunca he prestado mucha atención, ni antes, ni ahora. Suelo distraerme con la primera mosca que pasa, y siempre he sido muy criticado por ello, pero desde la ventana de mi clase, había unas vistas muy buenas de la montaña, algo se debe entender.

Por haber, habrá personas que piensen que me quedo atontado o ausente, y por pensar, se pueden pensar cosas peores, de eso estoy seguro.

Me quedé dormido en pleno vuelo. Fui a ese viaje un poco bastante cansado por la fuerte semana de entrenos anterior. No se si hice lo correcto, pero quise llegar muy desgastado a ese viaje para así tomarme esos días como regeneración física y mental. De repente, me despertó la típica canción de cumpleaños feliz. No deja de sorprender escuchar esa canción en pleno vuelo. Me incorporé a mirar cual morboso, y observé como hacían entrega a una chica de un pastel de golosinas.

La fiesta de cumpleaños constaba de 6 chicas sentadas justo en los asientos situados detrás de mi, la obsequiada, muy guapa por cierto, lejos de amedrentarse ante tal bochornosa o vergonzosa, pienso, situación, coreaba como la que más su propia canción, uniéndose a ellas mi grupo de amigos, cuales lo que se quiera o preste a pensar.

Una vez resarcidas de azúcar, y químicos comestibles, decidieron compartir parte del pastel con nosotros. Yo no quise, no me gusta el dulce.

Me incorporé de nuevo en mi asiento, y me fijé, me di cuenta, percibí, de lo que a través de la ventanilla se observaba. Un espectáculo sin igual de nubes, luz y agua. Tuve que ponerme las gafas de sol para atenuar el reflejo del sol en el agua que percibían mis ojos.

En ese preciso instante, como si de la mayor de las casualidades se tratara, sonaba en mi Ipod, la canción Glósóli, del grupo Islandés Sigur Ross. Vino en seguida el recuerdo de un vídeo clip impresionante, el cual adjunto.

Se creó un ambiente perfecto para dejar volar lo que en estos casos se deja volar. Imagino que detrás de mi la fiesta continuaba, no me di cuenta, en ese momento no podía hacer caso de eso.

Yo seguía volando fuera de esa cabina.

Resulta difícil hablar de uno mismo, al menos conseguir, que ese hablar, se ciña o se corresponda o se acerque, a lo que realmente quieres decir o representar, y también, alejándose de la pedantería en la que en muchos casos se puede caer.

Tampoco quiero que se mal interpreten mis observaciones hacia el prójimo, por su forma de ver y de sentir las cosas y situaciones, habituales y especiales, que más da. En momentos como el descrito arriba, me doy cuenta, o quiero creer que me doy cuenta, que muchas personas no se paran a mirar y escuchar y guardar en la memoria y retratar en letra un momento así, un momento único, al menos, a mi parecer.

En cierto modo, me gusta estar en mi mundo, de se modo por el que en alguna ocasión he sido criticado o tachado. Por el contrario, me siento tremendamente atento a detalles tan ínfimos, como inmensos.

En una de las excursiones del viaje, bordeamos la isla con un fuera borda, nuevo por cierto. Tenía un enorme motor que presagiaba lo que en unos instantes llegaríamos a sentir. El mar estaba tranquilo, por lo que el piloto, o sobrino del piloto, (podría pasar también en vistas a su aparente corta edad), tenía por misión poner la palanca de velocidad continuamente en la zona roja... a ver, necesario no se si era, pero recordarlo seguro que lo recuerdo, y que lo recordaré.

Tuve que ponerme las gafas de natación, Turbo, por cierto, ya que las que comenzaron como una suave lluvia de gotas, acabaron por ser auténticas balas mojadas, y por ahora, quiero bastante a mis ojos.

Íbamos 4 en la lancha, más el sobrino del piloto, todos con gafas de sol. Acabamos 4 en la lancha, pero llegaron 3 gafas de sol. Más no se puede explicar. Recuerdo y recordaré, que me reí mucho al ver la cara de no saber como suceden las cosas.

Nos dejaron en la zona de la isla más lejana de la ya de por si escasa civilización según el mapa. Era una zona idílica. Playa desértica, y zonas de coral repletas de peces, no siendo ninguno igual al otro. Lástima que no llevara el Ipod para ponerle banda sonora al momento, aunque, pensándolo bien, mejor el sonido al natural.

Podría estar hablando de música horas. Podría recordar tantos momentos por escuchar según que canción, que resultaría ser aún más cansino de lo que la lectura de esta entrada te esté resultando, suponiendo, claro, que hayas llegado hasta aquí. Si es así, te lo agradezco de corazón.


- Todo esto, reaparece en mi mente, relacionado, también, con lo que describí en una entrada anterior. En ella, hablaba de las épocas en las que no estoy tan en forma, según para que, y en las que ganaba unos 4 kilos de salud, según mi madre.

- Todo esto, reaparece por qué estoy en esa época en la que estoy en forma y en la que peso 4 kilos menos, de sufrimiento, según mi madre. En esta época, en la que ayer escribí en este blog, y en la que hoy vuelvo a escribir, raro es, nunca lo hago antes de 1 o 2 semanas. Escribo de nuevo por qué me duele el hombro de nuevo, y no un poco, me duele mucho. Y suelo mirar mucho atrás, y me fijo en otras cosas que no son la primera mosca que aparece, también. Y pienso si vale la pena, y quiero creer que si.



Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto.

Henry Ford (1863-1947) Industrial estadounidense.


A cuidarse.







4 comentarios:

Raul Llamazares dijo...

Pero tio... que te has tomado?? ;-p

Nos vemos en el prat!

io dijo...

Tazón de cereales con colacao y un platano, un bocadillo, una manzana y un café en lo que va de día.
Nos veremos espero. :-)

Anónimo dijo...

Bon dia Delfin! Hacia tiempo que no veia una entrada tuya donde no hablaras de deporte... sigue buscando bandas sonoras para esos momentos únicos que siempre se guardan en un lugar especial de nuestra memoria! :-)

Besitos amore!
Jenny

io dijo...

Bueno, en el fondo todo eso escrito viene motivado por un hecho deportivo. Pero si, debo darte la razón.
Me ha surgido una sonrisa al ver tu nombre. :-)
Besos.

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