martes, 21 de diciembre de 2010

Sentado en mitad del comedor


Tantos momentos vividos en esta etapa relativamente corta, me dejan "embobao". Mis allegados lo notan, pero no son cansinos. Me dejan hacer y respetan mis vacíos. Este es un punto importante. Se conoce que esto funciona como una montaña rusa, y tantos momentos buenos, como malos, toca atravesar. No quisiera dar ninguna lección de moral, ha salido solo, sin más pretensión.

Hoy, sentado en el suelo del comedor de mi casa, han venido a mi mente un aluvión de recuerdos. Sobre todos, los recientes. Pensando, ahí sentado en mitad del comedor, comenzaba a dar vueltas a mi vida actual, a lo que quiero representar, y lo que quiero demostrar dentro y fuera de esas paredes. Pero sentado, y pensando, he divagado sobre la idea de trasladar lo que represento o demuestro ahí fuera, ahí dentro. Entre mis cuatro paredes.

Entre esos recuerdos recientes que han venido hoy a mi mente, recuerdo cuando tirado por el cable-guía, subía directo a la nave. En varios momentos de la ascensión, miré la altura, el azul del agua, y lo pequeña que era la zodiac a esa altura, y lo pequeño que era yo ahí colgado, entre el agua y la máquina. El zumbido de los rotores, el agua erizada de blanco espumoso... Pero también sentí lo grande, inmenso, y feliz que me sentía. Recuerdo también, cuando con la tabla de Surf, espero sentado la serie buena. Veo esa ingente masa de agua elevarme y bajarme como si nada, me eleva y me baja dentro de esa onda, dentro de ese armonioso movimiento, en ese artístico contraste de colores que regala la puesta de Sol.

Y de vuelta al suelo de mi comedor, ahí sentado, dando vueltas sin parar a esta cabeza, intento trazar una guía dentro de mi espacio, o de mi hogar, o de mi nueva casa, o de mi primera casa.
Querría hacerlo bien, querría sentirme orgulloso, y que mis seres queridos disfrutaran de ese entorno tanto o más, que io.

Es una novedad para mi, como tantas otras. Quizás esta es algo más importante, algo grande diría io. Es por ello que llevo cuatro días sin entrenar, y por ello es que estoy más cansado que si hubiera entrenado. Merece la pena.



Cuidaros y ser felices. Merece la pena.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Helimer 204, y el frío.


Hoy he vuelto a volar.

De nuevo he sentido la intensa sensación del agua fría. Me ha hecho recordar que por mucho que nos cubramos con el aura del Mar, somos algo ínfimo entre sus aguas.
Y más que emocionarme como la otra vez, sentía rabia y ganas de cambiarme el uniforme. Ganas de no parar de hacer lo que estaba haciendo, y volar y mojarme y que me duela lo que me tenga que doler si merece la pena como lo valía ese momento.

Cinco nudos tenía el viento helado, y las olas un metro. Hacían de la travesía hacia Sitges en la nueva Zodiac, algo divertido, algo recordable. Al llegar, la estampa del Helimer 204 siempre me sobrecoge. El zumbido de los rotores es espectacular, y rápidamente te colocan en situación y, en mi caso, hace que me ponga un tanto serio. Creo que la situación merece un poco de cordura.

De tres maniobras constaba la práctica, y como si de doce se hubiera tratado. Me encanta y disfruto al notar la fuerza del cable-estante cuando tira de mi con fuerza hacia el interior del helicóptero. Es único. No quería irme, ni notaba los pies por el frío, pero ese es un dolor asumible ante tal experiencia. Y lo es en todos los sentidos, desde la propia experiencia que volar y colgarte y descolgarte y nadar te aporta, hasta, sobre todo, el valor humano y la profesionalidad que los tripulantes de los diferentes Helimer demuestran. En este caso, por el Helimer 204.

Me siento muy afortunado por formar parte de estas practicas asiduamente. Me proporcionan el contacto y la experiencia que necesito para conseguir el objetivo real. Me motivan y me dan aspas para que lo intente sin cesar.


Agradecer de corazón la llamada previa que siempre recibo de Lorena, (Técnica y coordinadora de socorros y emergencias, Salvamento Marítimo).

No es mi política, pero colgaré una foto. Cuidaros y ser felices.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Esto es vida


Por la tarde recibí la llamada de mi buen amigo Omar. Igualmente tenía pensado bajar a la playa para ver lo que se estaba cociendo, pero al recibir su llamada, las ganas por bajar se multiplicaron. Tampoco la previsión era para tirar cohetes, ya que escasamente superaban el metro de altura, pero la cuestión era la de pasar un buen rato con amigos, remar un rato, y seguir progresando en esta forma de vida que me está enganchando de una forma incontrolable.

Al llegar, me sorprendió que no hubiera nadie en el agua. Nadie. Desde luego aquello no era Pipeline, pero era más que suficiente para coger unas cuantas olas con las que reírte y disfrutar de un buen rato. Omar alzó el brazo para avisarme, desde lejos no llegué a distinguirlo, pero el me vio llegar con mi Polo. Es único.

Me cambié todo lo rápido que pude, ya que el termómetro rondaba los 6 grados. Una vez uniformado, corrí como un crío chico hacia ellos, y nos tiramos al agua casi sin mediar palabra. Ya sentados en la tabla, esperando la serie, y aclimatados en el agua gélida, nos miramos, y le dije que eso era vida, esa situación, ese momento. El cielo lleno de tonalidades típicas de la puesta de Sol, cuatro amigos en el agua, y series de olas que nos lo hicieron pasar genial. Esto es vida.

Eran olas previsibles y cómodas, un mar muy fácil de remar sin excesivo esfuerzo físico, y series holgadas con tiempo suficiente para volver a tiempo remando tranquilo. Sorpesa.

Salimos del agua siendo ya de noche. En mi caso, salí muy cansado de hombros después de una semana de entrenos de agua y pesas, sumando a ello, esta impresionante tarde de tabla y olas y remo. Comentamos las jugadas y las risas, y las caidas. El viento se puso bastante nervioso de poniente, y la sensación térmica era exageradamente fría. Me puse la ropa de calle al estilo super man, y me fui de allí, de ese momento. Me fui con una sonrisa en la cara, pensando en la vuelta dos días después.



Cuidaros y ser felices.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Te cambio la bici por mi perro.


Cuando mi barrio era normal, los chavales salíamos en bici cada mañana, cada tarde y, si nos dejaban nuestros padres, salíamos hasta por la noche. Competíamos con los otros chavales de las calles vecinas y lo hacíamos en un campo de fútbol que estaba en los descampados que habían frente a mi barrio.

De entre otras bicis, recuerdo especialmente mi flamante BICICROSS BH. De ella, hice una ligera mención en una entrada anterior. Me resulta difícil no mencionarla habitualmente. Tenía un cuadro indestructible ante cualquier tipo de mal trato de esos que sólo nosotros sabíamos dar a nuestras ancestrales monturas. Colocábamos ladrillos hasta una altura bastante considerable y, sobre ellos, haciendo las veces de rampa, colocábamos una puerta o un palet o la primera madera plana que encontráramos por esos campos.

Cabe decir que los saltos eran constantes e importantes y también inconscientes. Éramos niños. No parábamos de reír al ver las "desgüebadas" de los amigos o chavales de las calles vecinas al caer al suelo después del salto. Generalmente, como causa habitual, la "desgüebada" se producía cuando al caer con la bici al suelo después del salto, se les resbalaba la suela de las bambas sobre esos pedales de plástico (bambas son zapatillas deportivas, o unas tenis, dependiendo de la zona geográfica. En Catalunya las nombramos bambas). La explicación de este fenómeno, es debido a que tenían un agarre en la suela equivalente a cero y, por ello, golpeaban brutalmente con las partes bajas en la barra central de sus bicicletas. Niños, doloridos, pero niños felices.

Permanecíamos en el campo hasta que llegaban los mayores. Entonces, utilizaban la estrategia de siempre, así, a ojo, sacaban entre cinco y ocho balones de fútbol  y se liaban a chutes de falta con nosotros para que nos marcháramos. Así a "punterón", "quemándose", democráticamente hablando, claro.

Tantas veces yendo hacia casa después de los saltos y las carreras por los caminos. Tantas veces me nombró esa frase que, a día de hoy, aún recuerdo. "Te cambio la bici por mi perro". El señor que me decía esa frase se llama Manolo, era un cliente del bar de mi Padre y tenía un precioso y enorme Pastor Alemán adiestrado que respondía al nombre de Terry. Era un animal impresionante, pues daba respeto al verlo desde los ojos de un niño. Tanto era así, que no recuerdo haberlo acariciado nunca. (Con lo bonito que era). Por suerte, el Sr. Manolo sigue siendo vecino de mi barrio, el barrio que un día fue normal. Tengo la fortuna de encontrármelo cada día cuando en bici, en MI QUERIDA COLNAGO (que ya restauré), voy y vengo por mi barrio y por mi ciudad, que no es otra que Gavà.

Ayer, de nuevo, me crucé con el Sr. Manolo y me paró. Me dijo que tenía que preguntarme una cosa que hacía días que quería preguntarme:

Me dijo que me cambiaba la bici por su perro...

Solté una carcajada tremenda, hacía muchos muchos años que no escuchaba de su boca esa frase y lo abracé riendo. Como siempre me llamó por el nombre de mi hermano mayor y yo no lo corregí, también me preguntó por mis padres y por más cosas que habitualmente me preguntaba y sobre las que siempre respondía lo mismo. Situaciones llenas de calor humano.

Acostumbrado a bicicletas increíbles, bañadores, gafas, todo ello tope de gama. Téxtiles de alta calidad y relojes de gran precisión. Se me olvida en ocasiones lo feliz que era entonces sin nada de lo descrito, pero con todo nuestro interior lleno de sensaciones. Como cambian los tiempos, y las necesidades y los gustos.

Y los barrios.

lunes, 8 de noviembre de 2010

En tierra de nadie


Suelo ir bastantes veces a cenar a un restaurante italiano del pueblo de al lado. No diré cual es, lo siento, ni el dueño, (por extraño que parezca), ni yo, queremos que se masifique y pierda ese encanto que lo hace único. En la última cena que allí hicimos, acabamos compartiendo mesa con Alberto, (el dueño), un Sr. italiano de pura cepa nacido en el pueblo de Positano, en la provincia de Nápoles. Comenzó a contarnos sobre vivencias y viajes, sobre personas y mujeres... Por momentos comencé a dudar sobre la veracidad de esas vivencias, pues esa fama ya es conocida. Quizás intuyó mi pensamiento, y sacó pruebas de todo ello. Acabé creyendo.

La cena fue estupenda, y lo aprendido esa noche lo fue más aún. Siempre me sorprende y alegra encontrar personas que aporten vida, que compartan vivencias sin llegar a ser cansinas, ni pretender ser protagonistas por demostrar una vida de película.

"Soy un ciudadano del mundo". Eso pensaba incesantemente al salir del restaurante, esa era la vida del Sr. Alberto. Disfrutaba de cada momento y vivencia. Se acomodó con nosotros y compartió mesa invitándonos a disfrutar del olor a pan que se estaba horneando. "Yo no tengo prisa, y el restaurante ya está cerrado".

Antes de irnos, se dedicó a escribirnos las mejores rutas y mejores enclaves para conocer su tierra, así como los mejores restaurantes. Y me decidí a conocer esa zona, y, a mi manera, intentar disfrutar de las cosas de una manera semejante.

Ahora es una época bastante extraña. Quizás sea la época del año en la que más ansiedad siento, en la que parece que todo lo que hago no tiene un fin concreto. Todo está en el aire, y nada es seguro. Más me apoyo entonces en momentos como estos.

Alguien como yo, necesita un estímulo, una ayuda, un ánimo. Algo que me indique el buen camino, o el mejor camino. Una guia o consejera, también. Suelo perderme pronto, cambiar el rumbo amenudo, con la buena intención, o inocente intención de encontrar algo mejor, o bueno, o quien sabe qué. Es una época en la que todo queda lejos, o también cerca, según se mire o se prefiera. El verano comienza a estar "lejos" en el recuerdo, y la navidad, más o menos anda "lejos" también.

En tierra de nadie

Iceland, Eyjafjallajökull - May 1st and 2nd, 2010 from Sean Stiegemeier on Vimeo.

Por ahora, estando en esta época de entre tiempos, o pre temporada, pretendo coger unos kilos, disfrutar de otras buenas costumbres que aparco cuando entreno, y disfrutar de cada momento. Por ello, mañana toca ponerse el neopreno de surf, pues hay una previsión de olas durante dos días bastante interesante.

Tratar de cuidaros, y tratar de ser felices.

viernes, 22 de octubre de 2010

Esta me resulta triste.


Llevo días dándole vueltas a la cabeza sobre un tema concreto. También he de decir, que es debido a que personas que me rodean me lo recuerden amenudo. Por eso ahora, después de recordármelo tanto, y no hacer caso antes, le esté dando más vueltas. (Por cansinismo, en resumidas cuentas)
A veces, no sé cómo, ni por qué, decido que me da igual todo. Por no hacer, no abro ni las cartas del banco, presuponiendo que todo está en orden, y que las personas, (incluidas las jurídicas), son buenas y honradas.

Con esto, me refiero a que las personas que me rodean, me recuerdan que soy muy tranquilo. Y no debería preocuparme en exceso, más bien todo lo contrario. Simplemente opto por activarme en determinados momentos que yo creo oportunos. O no.

La otra tarde yendo en bici con Richard, y para variar, íbamos hablando de como arreglar el mundo, concretamente, hablando sobre el apartado de la felicidad. El momento era increible, Sol radiante, temperatura buena, ritmo cómodo, compañía de esas que giran cuellos, en fin, que era un buen momento para hablar sobre el tema en cuestión. Y bueno, es un amplio apartado que abarcaría horas de conversación, así tirando a filosófica, que con depende quien, no tendría resultado positivo alguno.
Resultados de esa conversación, saqué varios. Todos buenos, y todos aún los sigo valorando. Me sentí bien, y debido a esa conversación, terminé de leer de un tirón, un gran libro que me recomendaron, que me ha encantado, y del que hablaré más adelante.

Esa misma noche, en este fatídico turno de trabajo que me está tocando llevar este medio més, vi, por desgracia, un vídeo, (power point).
Se trataba de una grabación casera, en la que aparecían seis hombres vestidos de negro, al parecer con ropa de Policía. En el centro, y rodeado por seis hombres, se encontraba sentado en una silla un señor en calzoncillos con las manos y pies atados por sendas cuerdas. El señor en calzoncillos no tenía venda puesta en los ojos.

Hablaban en idioma castellano y acento latino. Pregonaban las calamidades efectuadas por el señor de los calzoncillos maniatado. Presuntamente era un capo, un sicario, un traficante, un violador, un proxeneta, un asesino, de alguna de las diferentes mafias colombianas.
Acto seguido, tras decir que habían intentado sonsacar información al señor referente a los cárteres de la droga, siendo infrucutoso este menester, el señor de negro más proximo, exhibió un pequeño cuchillo, con el cual, dijo que iba a cortar la cabeza del señor en calzoncillos. El señor en calzoncillos, al escuchar esto, se puso las manos maniatadas a la altura del cuello, haciendo ademán de protegerse. Pero tres de los seis hombres le bajaron con fuerza los brazos, y así, con fuerza, se los aguantaron mientras el señor más próximo, el que exhibió el cuchillo, comenzó a cumplir su palabra, a cumplir la que auto proclamaba la justicia merecida, y de forma muy lenta, comenzó a cortar.

Me levanté de la silla y me fui, escuchando de fondo las risas y comentarios desafortunados de algunos de los congregados frente al ordenador. No quise ver más. No quise creerlo.
Se alteró mi percepción de la realidad que había montado esa tarde, me taladró la mente de una manera brutal, me perdió y aturdió. No sentí tranquilidad, sentí rabia, impotencia, mal cuerpo.

Y por ello digo:

- Maldita droga y malditos quienes la promueven y se lucran a su costa.
- Malditas las personas que sin vida alguna, sin felicidad, ni sentimientos, ni razón, ni ser, se atreven a perpetrar tales hechos.
- Malditas las personas que dediquen su tiempo a colgar en internet tales atrocidades, que se diviertan viendo asesinatos de este calibre, y que de ese modo, alimenten su asqueroso morbo.
- Malditas las personas que no conciben otra vida que no sea esa, que no ayuden a nadie, y que "vivan" queriendo el mal ajeno, consiguiendo a través de ese mal, su bien material sin fin alguno.

Resultó ser un antagonismo que, sinceramente, me afectó bastante, teniendo que luchar para poder pensar en positivo, alterando lo que me dicen los que me rodean, esa tranquilidad.



Prometo escribir contra restando esta extraña entrada que me ha dado por escribir, pero así como medicina, he colgado el vídeo justo de arriba, y la foto del comienzo. Es una buena terapia de desintoxicación, y un ejemplo a seguir. ;-)

Aún y con esto, espero que os cuidéis, y que seáis felices.

lunes, 18 de octubre de 2010

Recuerdo


Esto ya se acaba.
Anoche arreció con fuerza el frío,
y me di cuenta que vuelven las olas de octubre,
y también que las golondrinas han vuelto a sus casas,
allá por el sur, muy al sur.

Apenas queda nadie en la arena de la playa.
Algún osado como yo sigue corriendo por las tardes, sin reloj en la muñeca.
Y veo surfers de verdad enfundados en sus neoprenos.
Pese al agua fría, siguen buscando esa ola que tanto cuesta encontrar por aquí.
Pero siguen ahí, en el agua.

Y con esta ola de frío, me sobre viene otra ola de recuerdos.
Caminando descalzo por las rocas,
mirando mi piel tostada,
nadando en aguas turquesas,
conversaciones sinceras tumbados en la arena.
Disfrutando de la mejor compañía en el mejor entorno.
Recuerdo el verano.

Y me conformo pensando en lo bonito del frío,
en el encanto de la ropa de abrigo, y las mantas en el sofá cuando toca peli.
Que todo comienza de nuevo, y me siento frente al calendario,
que toca programar una temporada, con todo lo que haya que programar.
Toca pensar en hacerlo mejor, mucho mejor,
de eso va todo esto.



Cuidaros y ser felices.

lunes, 11 de octubre de 2010

Mar brava


Lo mejor de todo, es que lo pasé en grande. Conocí un lugar nuevo, conocí a grandes personas, y disfruté de un ambiente que añoraba muchísimo.

La idea era nadar otra gran travesía. Llegué muy preparado mental y físicamente, ya que tenía la renta de la semana anterior con los 10km en mar abierto de Cala ginesta a Sitges. Encima tenía ganas de exprimirme, en esta si.

Hablo de una nueva travesía. Se llama RADIKAL SWIM, 7km en mar abierto, (Calella de palafrugell-illes formigues-Llafranc), y la organiza mi buen amigo Dani Serra, junto a cracks de la natación, como pueden ser Sergi Roure entre otros. Se han dejado la vida para organizar esto y, exceptuando la "desgracia" por el temporal de lluvia que coincidió con la fecha de la prueba, todo lo demás ha sido un absoluto éxito.
Dudo mucho que algún nadador de los allí reunidos pudiera discrepar lo más mínimo en la afirmación que estoy haciendo. Todo quedó perfectamente explicado, por email, en la web, y por supuesto en el briefing de la prueba.

Lo mejor de todo esto es respirar el ambiente. Por momentos me recordaba al ambiente surfero, con muchos hombres y mujeres mirando el estado del mar, claro que en este caso, a la inversa, deseando estos un mar plano donde poder deslizar sin más movimientos que los de uno mismo.
Tras un día ajetreado, nos dimos una buena cena en muy buena compañía, riendo y alucinando con los retos comentados. Con las ansias de superación de estos locos Triatletas/nadadores, que aún y estando metido de lleno en su mundo, no dejan de sorprenderme.

Para no escatimar en gastos, decidimos cogernos la mejor habitación del hotel, con dos grandes ventanales que daban a Mar y montaña. Tenía también una gran terraza con un buen par de hamacas que a medio día, nos vinieron de lujo. Como un crío chico, dejé las cortinas abiertas. Al acostarnos veíamos venir nubes de tormenta, y yo personalmente no me quería perder ese espectáculo.
Me quedé frito en el acto, quizás es que me hacía falta, pero fue tumbarme y no recuerdo más. Me desperté de madrugada con un destello y un estruendo, lo que se veía venir de lejos lo teníamos encima, y era una auténtica pasada. Tumbado, casi en fase rem, viendo la lluvia, viendo los rayos... Lo recordaré.

Por la mañana ya no había lluvia, pero todo estaba empapado. El mar se removía con fuerza, y me quedé un rato de pie frente al ventanal mirándolo, pensando por donde seriamos capaces de adentrarnos hacia esa locura, por donde. Puse las noticias y hablaban de olas de 4 metros y de vientos de entre 18 y 22 nudos por la zona del recorrido de la travesía, y de lluvias intensas, y tuve que ir haciendo estómago.

Después de inflarnos en el desayuno, y de tomarme uno de los cafés más largos de mi vida, iniciamos el camí de ronda hacia la playa de calella de palafrugell. El camino era un barrizal y, a parte de esto, desde las alturas del acantilado se veía con más claridad si cabe el estado del mar. TERRIBLE.

En la zona de salida, no me sorprendió para nada la noticia de la suspensión de la prueba, y las caras de todos/as los/as nadadores/as eran todas iguales. Ahora que hacemos.
Me supo fatal por los organizadores, pocas veces he visto tanta entrega en un proyecto, y en el siguiente briefing explicativo comentaron el motivo exacto, condiciones marítimas, etc... No quedó más remedio que romper en un aplauso hacia ellos, agradeciéndoles la atención y la información recibida, sin olvidar el magnífico trato.

No me cabe la menor duda, esta prueba se convertirá en toda una clásica.

Por nuestra parte, pasamos un finde genial, incluida la lluvia, ya que si lo que prentendes es pasarlo bien, lo pasas bien de todas las maneras y, conversaciones, risas, y momentos buenos, no faltaron en absoluto. Me encontré con un descanso extra que pienso, me vino genial, ya que después de la suspensión, y de nuevo en la habitación, me quedé frito en la cama.

A por otra entonces.

lunes, 4 de octubre de 2010

Esta es larga, también.


La verdad, no se bien por donde comenzar. Trataré de dividir en dos o tres partes esta entrada, ya que han sido tres los días que he vivido con relativa intensidad. Cada día a su manera, dejando huella de distinta forma. Pero huella han dejado.

Voy a enumerar el primero:

Quizás también, el que más sentimiento y nostalgia me provoca. No voy a esconder que uno de mis principales objetivos es acceder al puesto de NADADOR DE RESCATE de Salvamento Marítimo. Tantas veces he imaginado el momento de volar en el HELIMER, tantos vídeos de rescate y prácticas, tantas charlas con mis amigos.

El jueves por la noche me dieron carta verde para las prácticas que el HELIMER 204 iba a realizar en la zona de Garraf, precisamente en la zona en donde dos días después se iba a celebrar la Marnatón. Sentí nervios como hacía mucho tiempo no sentía. Por varias razones, pero sobre todo, porque la emoción me superaba. Quizás todo esto fuera el comienzo de un sueño.

Me reuní con mis compañeros de la embarcación LS-Neptuno, con base en Port Ginesta, a las 18h del día "D". Un ligero briefing, nos ponemos los neoprenos, (en concreto, yo, me pongo mi querido y delicado Aquaman cell gold), y salimos con las zodiacs hacia unas 3 millas mar adentro, donde según coordenadas facilitadas al "bicho", allí nos encontraría.

Era una tarde con una puesta de Sol brutal, acrecentada por verla desde mar adentro. El Mar a esas profundidades coge un color azul intenso, un agua limpia y cristalina, comparándola, claro, con la revuelta por la arena de la costa. Así que con ese entorno, nada más llegar, me tiré al agua a disfrutar de ese momento, y de paso, sentirme tremendamente afortunado por ello.
De repente, un sonido lejano, un estruendo de rotores. Lo vimos llegar de la zona del canal olimpico, con su inconfundible silueta y colores blanco y rojo. Miguel nos puso en pre aviso por la simpatía de este comandante, y tripulación, y no tardé en comprobarlo cuando en forma de saludo, el Agusta-Westland 139 pasó a unos escasos 7 metros de nuestra cabezas, creando un torbellino de agua brutal. Impresionante, piel de gallina.

Desde el helicóptero, y por radio, nos ordenaron a los dos nadadores que saltáramos al agua, ya que harían una vuelta de reconocimiento, y posteriormente se descolgaría el nadador en marcha... Lágrimas.
Así lo hicimos, y vimos sobre volar nuestras cabezas a esa maravilla y su estruendo. Vimos descolgarse al nadador, volando bajo. Un espectáculo.
El primero en subir fue mi compañero, y divisé como iría la práctica, cosa que me tranquilizó al poder pautar un poco los movimientos y así facilitar la tarea del rescatador. Así que escasos minutos después, el rescatador se lanzó de nuevo en mi búsqueda. Yo nadé hacia el también, casi sin poder respirar por la nube de agua creada por las aspas y su increíble fuerza.
Al llegar junto a el, me saludó con un toque en el hombro, sacó la cincha estiré los brazos y me la coloqué por debajo de las axilas. Me abrazó con las piernas, dio un ok con el pulgar, y el cable comenzó a tensarse y comenzamos a subir y comencé a sentir aún con más fuerza que lucharé por esto a muerte.
Una vez llegados arriba, el operador de grúa me saludo con un abrazo y me dijo Bienvenido, que disfrutara de eso...
Nos dimos "un tráfico" por la zona de Garraf, hablé con el joven rescatador de 23 años, con el operador de grúa, con el fotógrafo que iba en la tripulación...Me di cuenta que son los amos, en su trabajo, en su vida. Una vida única llena de adrenalina y recuerdos, pero sobre todo, son los amos en humildad. Un gran ejemplo a seguir.

Al acabar, nos descolgamos al agua igual que hizo el rescatador, es decir, sentados en el filo de la cabina, el operador de grúa nos indicó la posición de los brazos para mayor comodidad una vez colocada la cincha, comenzó a subir el cable hasta que nuestro cuerpo quedaba descolgado en el aire, justo por debajo de las hélices, y se despidió con un golpe de colega en la espalda... TODA UNA EXPERIENCIA!
Para despedirse, creando un ambiente de amistad brutal, el comandante por emisora dijo que ambas zodiac se pusieran en paralelo, que ellos, con el helicóptero nos escoltarían hasta tierra... Y así lo hizo. El Helimer se plantó a escasos metros de altura justo detrás, avanzando ladeado para que el fotógrafo hiciera fotos desde arriba... ESTO ÚLTIMO FUE ABSOLUTAMENTE IMPRESIONANTE.
Finalmente nos dio las gracias a todos, soltó unas cuantas bromas por la emisora, y comenzó a marchar dirección sur, a Reus, concretamente. Lo bueno de esto. En un mes otra, así siempre.
(Las fotos, por orden, en mi disco duro)

--Cambio de tercio--


Voy a enumerar el segundo:

Con la resaca de la práctica de salvamento, me presenté en la Marnatón 2010, (Garraf-Sitges), que para desconocidos en la materia, consta de 10.000 metros de natación en mar abierto. Esta era su primera edición, y de los 134 inscritos, en la línea de salida habían 94, (creo no equivocarme en la cifra).

Es una travesía que he preparado en 3 semanas, sumando claro está, el entreno así que he ido haciendo en series cortas preparando los triatlones.

Le tenía mucho respeto, mucho, por lo que desde un principio salí muy conservador, no quería forzar lo más mínimo hasta bien entrados los metros, y viendo claro que pudiera hacerlo. Y así lo hice, asustándome de todos modos allá por el km 2, ya que me dolían los hombros en exceso, y no era normal, ya que llegué a la prueba muy descansado. Advertí que podría deberse al neopreno, por lo que paré un momento, y recoloqué el neopreno a la altura de los hombros, dándole más holgura y comodidad. Acerté.
De ese modo seguí nadando largo, en punto muerto, y cada vez me notaba más caliente, más suelto, y comenzaba a ser optimista con mis sensaciones. No seguí pies algunos, únicamente me fije en mi estado físico.

Después del avituallamiento del km5, coincidí con un grupo de cuatro nadadores que me alcanzaron mientras yo bebía. Me invitaron a unirme, por lo que los esperé escasos segundos a que iniciaran la travesía, y de ese modo nadar en grupo. Y la verdad, fue un acierto. Nadé en paralelo a un chico, y los otros dos detrás. Ritmo alto y cómodo, ayudados por la compañía y el pique que surge en estos casos. Así hasta el km7, donde fueron dos tragos rápidos, ya que mi cuerpo solo pedía agua, nada de sólidos ni isotónicos. En ese punto me notaba muy bien, mucho, y decidí apretar el ritmo. Solo me siguió el chico que tenía en paralelo, y los otros dos se descolgaron. Cogimos a unos cuantos nadadores que vimos adelantar a unos metros de distancia, y así llegamos al km9, donde de verdad, no me esperaba encontrarme tan bien, por lo que decidí vaciarme en ese último km que quedaba hasta la meta.

Recuerdo que iba nadando mirando el paisaje, mirando primero el pueblo de garraf, luego la cementera de vallcarca, la cala morisca, port d´aiguadolç, y lo que más me motivo y me hizo sonreir, ver en cada brazada l´esglesia de sitges...
Llegué a meta solo, por suerte descolgué al nadador que me acompañó unos 4km, y se lo agradezco. El recibimiento fue espectacular, gente aplaudiendo, gritando MUY BIEN!, MÁQUINA!... fotos, medalla, mis amigos/as, mi familia...

Un gran recuerdo, una recomendación para todo el/la que quiera hacer un reto de buenas dimensiones.
(En este caso, también, las fotos en mi disco duro)


El tercero no lo voy a enumerar. Bastante hay con estas dos largas medio historias.


Sensaciones al límite el primer día, calma y serenidad en el otro. Siempre con el mar. De distinta manera.

martes, 28 de septiembre de 2010

Te dirán.


Recibirás consejos, sobre actitudes y moral, sobre amistades y amores, también sobre lugares y gentes. También te hablarán de sexo.

Intentarás mejorar como persona, intentarás aprender de los que te rodean, y de las que abrazan tu corazón prometiendo amor eterno. Comprenderás y aceptarás y disfrutaras de las gentes y sus costumbres, de los lugares y su tierras.

Te dirán como debes hacerlo, como deberías intentar conseguir una vida mejor, una actitud mejor, un final feliz. Una vida feliz. Querrán ayudarte a guiar tus pasos de corazón, con amor, con esmero.

Te hablarán del amor, y te contarán maravillas vividas en pareja. De finales felices y guiones de película. Te aconsejarán que mantengas viva esa llama, esa esperanza y ese hormigueo. Vivirás en pareja, intentarás aplicar lo aconsejado, tratarás de escribir el guión perfecto, y no escribirás guión alguno que se adapte. Pero no te preocupes, te aconsejarán de nuevo, y será un gran consejo.

Y si ese consejo no sale bien, te dirán como superar, como asimilar, o como afrontar lo que no ha salido bien. Dejar pasar el error o la desgracia, y de paso, intentar aprender de ello. Te dirán como aliviar el dolor, como cambiar costumbres, y como recuperar viejos hábitos. Que las cosas pasan, y suceden sin remedio en ocasiones, que nada es para siempre por más que pese. Que el tiempo cura, y que a todos nos vale esa medicina.

Intentarás hacerlo todo, intentarás superarte y asimilar, y aprender y descubrir. Te compararás con gente que te rodea, les imitarás a tu manera, o aprenderás y personalizarás. Todo esto sin darte cuenta, seleccionando instintivamente, interiorizando el afán de mejora. El afán de aquello que querían que vieras.

Seguirás adelante, pensando que lo haces bien, es más, te dirán que si, que te ven bien, que lo haces bien. Y crecerás a tu manera, avanzarás, y conseguirás vivir el amor, la amistad, el dolor y la pérdida, los reencuentros y desengaños, el miedo y la alegría, los nervios, la pasión.

Pasará el tiempo, y espero que pase mucho tiempo. Llegará un día en el que mires atrás y te pares a pensar, lo que valió la pena y lo que no. No te contarán entonces lo que debes hacer, quizás si te cuentan, te contarán batallas vividas, experiencias perfectas y situaciones embarazosas resueltas con maestría. Tratarán de mostrar una vida perfecta y experiencias memorables, viajes infinitos y personas maravillosas. Encuentros sexuales rodeados de pasión y sudor, y escenas de amor en paisajes fotográficos.

Seguirás pensando en si valió la pena, y comenzarás a hacer cuentas, sacarás viejas fotos y las admirarás con nostalgia, recordarás pensamientos que ya tenían polvo... De nuevo aprenderás de ellos, te ayudarán y te dirán. Es entonces cuando aprenderás a decirte a ti mismo, a reconducirte y lamerte las heridas sin dolor. Si llegas a ese punto, comenzarás a dar consejos. Querrás ser escuchado, hasta puede que admirado. Lo harás de corazón y con esmero, querrás dar lo mejor y lo ofrecerás con tesón. Te sentirás mal si no te escuchan o no te admiran, aunque más de lo primero que de lo segundo. Sentirás al poco tiempo que lo normal es que no seas ninguna de las dos, y lo asimilarás más fácilmente. Pues ya serás perro viejo.

Te dirán tantas cosas, buenas y malas, que te digo, que vivas como puedas y cuanto puedas.



A mi padre.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Compartirlo.


He perdido la cuenta de las veces que me quedo absorto mirando mar adentro, generalmente con los pies en la arena, pensando sin más. Pensando en la sensación que debe producir adentrarse hacia el fondo, buscando esa imposible línea del horizonte. Hasta donde no se ve tierra.

Pienso en esos hombres y mujeres que mucho antes que yo, se dedicaron a nadar distancias que aún y ahora me parecen desorbitadas. Más desorbitadas aún pensando en las condiciones técnicas de épocas de antaño. (entiéndase neopreno, y técnica de nado).

Nadar en Mar abierto es algo distinto. Nadar en mar abierto es una filosofía de vida, una forma de ver, y sentir este deporte completamente distinta. Es una filosofía, y una cultura, y un respeto, y una admiración por algo superior he incontrolable. El Mar.

La verdad es que este es un buen reto. Hasta lo llamaría una buena hazaña. Pero solo aquí, en mi blog.

Quizás cansado (sin razón) de lo mismo, decidí cambiar de aires y olvidarme de los triatlones que quedaban en esta recta final de temporada. Cambiante como el tiempo me dicen, aunque pese más a unos, que a otros.

Bienvenida sea esta nueva etapa en la que hasta yo me despisto y olvido que ya no corro ni voy en bici, por ahora. Que solo nado, mucho más que hace 3 semanas, pero solo eso. Solo nado. Y llegado a este punto, me paro a pensar sobre lo que me compensa y lo que no, y debo frenarme para no arrepentirme en un futuro, y tener que volver atrás como tantas otras veces.

Hace años mi madre me decía que no nadara más, que me iban a salir escamas. Cuando lo dejé, mi madre me decía que nadara, que me buscaba una piscina donde seguir entrenando... a alguien parece que me parezco.

Hace nada, mi madre me decía que dejara de ir en bici, que dejara de paso, también, de correr y nadar, que tanto deporte no podía ser bueno. Quizás hasta tenga que darle la razón.

El cuerpo avisa en forma de dolor. Me duelen los hombros. Pero, por un apretón de dientes más, por aguantar estas dos semanas que quedan con este 10.000 de la Marnatón, y a la otra semana, con el 7.500 de radikalswim, no creo que tenga que hacerle caso aún. Espero no arrepentirme.

Me ronda siempre la cabeza la distancia y el momento en que estaré metido en el agua. La última prueba en la que competí fue Mataró... ni recuerdo el mes, y apenas recuerdo las sensaciones. Quizás, si me paro a pensar así en frío, hasta me da palo pensar en esas sensaciones de esfuerzo, en esa agonía que se vive en el segmento de agua de un triatlón.

Este tiempo he seguido mal acostumbrándome a darme baños con la tabla, a deslizarme con el long, a nadar sin relojes ni papeles... me olvidé de la disciplina del entreno.

De forma "abstracta", llevo muchos años en esto. Con el tiempo, pienso que lo único que me compensa, o me vale, o prefiero, es disfrutar, y eso quiero hacer este sábado 2 de octubre de 2010 a las 08h en la cala ginesta. Disfrutar.

Lo importante de todo esto. Lo mejor y que más me motiva, es que muchas personas que quiero con absoluta locura, van a estar conmigo, presentes, en la arena de las playas, despidiéndose y recibiéndome. Es una buena manera, o excusa, para pasar un excelente día con quien quiere compartirlo.



Lo llamaré un rato miedo a la distancia, luego le diré respeto, pero acabaré llamándole ganas.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Hoy



Recuerdo tantas cosas buenas y malas.

Las recuerdo con nostalgia y alegría.

Recuerdo que aprendo después de equivocarme. Que eso me ha pasado, y que eso otro me volverá a pasar.

Pienso que hoy es un día de recuerdos y celebración. Así se ha hecho desde siempre, y así se sigue con la tradición.

Cuanto más pasa el tiempo, quizás, menos importancia le doy. Menos gratificante es. Ya lo decía mi padre, y mi madre decía que si. Cuantos más años pasan, más desencanto cogen según que cuestiones. A veces, he de darles la razón.

Hoy voy a optar por no dársela. Voy a optar por disfrutarlo, y compartirlo.

Hoy es mi cumpleaños. Cumplo 29 años en el día de la Mercé. Eso dicen mis padres, yo no recuerdo nada de lo que pasó.

He despertado rodeado de familiares que son mucho más simpáticos conmigo, hoy. Siempre lo son, pero hoy lo son más. Lo mismo pasa con mis amigos. Suelo hablar con ellos, y quedar, y todo. Hoy no me ha dado tiempo a despertarme, y ya los tenía en la pantalla de mi móvil.

No deja de gustarme despertarme de esta manera. No me desencanta. Sigue siendo gratificante.

Hoy quiero estar con ellos. Aunque siempre quiera estarlo, pero por todo lo descrito hace unas líneas, hoy quiero estarlo más.

Esto pasa volando, más vale cuidarse, y ser feliz.

lunes, 20 de septiembre de 2010

El mar, mi alma.

De entre todos los blogs que conozco, este es muy especial. http://9pies.blogspot.com/ Dentro de él, encuentro joyas como esta.

'El Mar, Mi Alma' preview from Blake HJ Copland on Vimeo.



Gracias Iosu. Eres un crack.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Mi querida Colnago.


Aconsejo a todo el mundo a que se mueva en bici. Siempre que puedo lo hago. Siempre que no he de ir bien vestido, y siempre que no he de llegar sudado al destino.

Tengo la suerte de tener una preciosa Colnago de los años 80, y pocos. Se encuentra en un estado de conservación perfecto, sin ninguna picada en el cuadro, y con todos los componentes de origen. La compré de segunda mano a precio de ganga. 40 euros. Cuando di el dinero, y me dieron la bici, creí firmemente en que estaba timando a esa persona.

Hará unos 3 años largos que la tengo. La usé durante unos 2 años de forma habitual, hasta que adquirí la Scott con la que he competido. En cierto modo es normal. No había color entre una y otra, la novedad de mi impresionante Scott Addict eclipsó a la pobre y vieja, (aunque muy cuidada), Colnago.

Ha pasado el tiempo, y entre otras cosas, el tiempo también cambia. Y los gustos, también. Cada vez que entro al garaje a por cualquier cosa, y la veo ahí parada, siento como pena y ansia. Ayer mismo me di cuenta que tiene las dos ruedas pinchadas. Esa imagen fue el detonante. Llevo unos días dándole vueltas al lavado de cara al cual quiero someter a mi querida Colnago. Tengo ganas de volver a montarla, (...).

La idea de reconvertirla en fixed está cobrando mucha fuerza. Siguiendo esta moda que por suerte se está implantando por la zona de playa en donde vivo, por no decir Barcelona. He de averiguar antes de nada, si el diseño del cuadro acepta ese tipo de eje, (piñón fijo), y si no lo acepta, de igual manera y por pura estética, cambiaré la rueda trasera por una de un solo piñón.

Manillar, manetas de freno, platos, pedales y bielas, ruedas... Todo ello está pendiente de cambio, y cuando todo ello haya sido cambiado, mi querida Colnago de los años 80, y pocos, será expuesta y usada.

Escribiendo esto, viene a mi memoria un "biciclista", que se mueve en bici por la zona en la que trabajo. Lleva una placa de matrícula adosada en el portabultos trasero. Es una placa de color ocre, con los bordes rojos, y como identificación, lleva escrito en letras rojas el siguiente escrito:

"NO OIL".

Me resultó muy curioso, a la par de original. Así que de nuevo, y siempre que en alguna ocasión, como cuando no se tiene que llegar sudando al destino, aconsejo a todo el mundo a que se mueva en bici. Pienso y creo que será un poco mejor para todos, y para ella.

No querría extenderme demasiado en mensajes moralistas. Consejos que podría dar, y que me gustaría fueran bien recibidos. Pienso que con este de ir en bici es sufiente, en cierto modo engloba todo lo que querría decir, o aconsejar. Ir en bici significa dejar de hacer actos involuntarios/voluntarios, tan insconcientes como necesarios. (Entiéndase apretar el acelerador de tu coche, o moto).

Significa tener un aire más limpio, unas calles menos congestionadas, menor ruido en el ambiente, menos accidentes y muertes y heridos, menos estrés.

De pocas cosas entiendo, pero del tráfico si entiendo, bastante.



Cuidaros y ser felices.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Se verá.



Aquello que notas una sensación que estaba apagada. Sensación que tiempo atrás invadía mi mente, y que en este tiempo presente, vuelve sin más pretensiones que la de hacerme feliz.

Tanto gusta que altera mis gustos. Trata de priorizarse al resto, intentando, de este modo, prevalecer sobre el resto como si de una ley aprobada por el parlamento se tratara.

Y no dejo de darle vueltas. Vueltas y más vueltas a lo mismo. Cada vez mejor y cada vez más bueno, como todo, como casi todo lo bueno que se puede hacer, que se puede aprender.

Me alegro tanto de reencontrarme con esta vida, que para ser sincero no se ni como describirlo exactamente. Sería simple decir que me siento feliz, o contento. Pero suelo liar siempre un poco más las cosas, en ocasiones, ni yo entiendo bien lo que escribo o digo. Si no se entiende tampoco en este caso, lo siento.

Es como si fuera un niño con la bici nueva. Es una sensación similar, un ansia y unas ganas que preocupan a mi madre, a mi padre, y, a mis hermanos. A mis amigos más bien les resulta indiferente, lo toman como una cosa más, si es que lo toman. Algún día escribiré sobre mis amigos.

Hoy mismo, siempre al atardecer, junto al mar, momentazo longskate, con una puesta de sol de cuadro, de libro, de arte, de postal, de inyección de vida. Un cambio de aires tan brutal como bueno, que me hace pensar y reconsiderar.

Pensar. Con frialdad y calma. En frío. Cuesta por todo ello hacerlo así, ya que todo lo de ahora es demasiado bueno, demasiado tentador.



No se si se entiende.

La idea era competir en Calafell y Vilanova. Cerrar esta temporada con estas dos citas que personalmente me agradan bastante, sobre todo la primera, ya que Vilanova encuentro que se masifica demasiado.

Esa era la idea, y ha sido descartada. Me decanté por participar en la Marnatón GARRAF-SITGES 10. Concretamente se dará la salida desde Cala ginesta, (port ginesta), lugar de incontables de mis "entrenos" en mar abierto. Desde allí se nadará hasta Sitges, (platja de la fragata), cubriendo la distancia de 10.000 metros.

Travesía que me motiva bastante, en una distancia nueva para mi, pero la cual tampoco temo en exceso. Quizás solo un poco de respeto, que me hará llevar un ritmo muy dosificado desde el principio. Pero como siempre, ya se sabe, ya veremos cuando se calienten los hombros.

Se verá.

Cuidaros y ser felices.

martes, 31 de agosto de 2010

Sentí paz.


Nadie se esperaba que las sensaciones fueran así. O quizás, tan solo yo no me lo esperaba.

Varias veces he cogido olas en este tranquilo y querido Mediterraneo mío. Veces en las que por mi cuenta, y con la teoría aprendida en vídeos, fui progresando, (si así le pudiera llamar), en lo que a mejorar Surfeando se refiere.

En este Surf-trip me han acompañado amigos/a, que podrían catalogarse como perfectos para compartir una aventura de este tipo. Una aventura con desgaste físico de principio a fin. Hemos disfrutado más de lo esperado, quizás.

Recuerdo un momento, (aunque Rich se parta el culo), sobre una de las muchas olas en las que conseguimos subirnos, me deslicé hasta la misma orilla. En el trayecto, a parte de buscar el famoso escape, me fijé en la punta de la tabla, en como deslizaba a gran velocidad sobre el agua transparente... Sentí algo que poco tiempo atrás, en las cristalinas aguas de la pitiüsa, sentí.

- Sentí paz.

En este caso, aderezado con un toque de adrenalina.

Salíamos del agua cansados/a, pero con ganas de más, con ganas de seguir aprendiendo y comentando las jugadas. No queríamos parar.

Nos bañamos más que nunca en el ambiente de la pequeña California, vimos torneos de niños Surfers que lo hacían genial, probamos la gastronomía Vasca, y sobre todo, conocimos a dos grandes personas, como son Patxi Larrañaga, y Aitor Cerresena. Ambos dos leyendas del Surf local, los cuales, nos acogieron de una forma excepcional, tratándonos como marqueses... MUCHAS GRACIAS!

También, he de agradecer de corazón estos días a mis compañeros/a de este Surf-trip:

- Richard
- Dani
- Judith

Aún si cabe he aprendido mucho más de vosotros, y me ha encantado compartir estos tres días.

Gracias. Repetiremos. Os quiero.



Cuidaros y ser felices.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Caminos


Darle vueltas y vueltas y vueltas a lo mismo. Se vuelve uno loco.

Así que con tantas vueltas decido irme a buscar algo de tranquilidad, y adrenalina. Que imagino que de todo tendremos tiempo.

La vida laboral es complicada, (que vas a explicar tu, chaval de 28 años, lo que es la vida laboral. Diría mi padre), y resacoso que aún me encuentro de este verano abrumador, de esos recuerdos que me ponen la piel de gallina, necesito esto de nuevo. Mala costumbre. Dice mi bolsillo.

Partimos cuatro hacia Zarautz. Tres chicos y una chica. Y si lo pienso bien, demasiado bien tendría que salirme la serie de estilos en piscina para ganar a alguno de ellos/ella.
Por tener amigos, los tengo de todo tipo, pero en este viaje de furgo, me han tocado los atletas. Será porque la vida de entre muchos caminos que te ofrece a elegir, me dio por elegir el deportivo, encontrando en ese camino a esta gente que tanto quiero, y que tanto me hace reir.

La idea de este Surf-trip viene de bastante tiempo atrás, pero por las vidas de cada uno/a, se aplaza sin remedio. Y de nuevo, una noche, la idea surgió de la nada, hablando por msn. Aquello que te coge por sorpresa pero sin susto, más bien lo contrario.

Un par de llamadas, otro par de correos, y listo.

Me emocionó la idea de volver a viajar por carretera con los míos. Vino el recuerdo del viaje a Madrid, al clasificatorio del Campeonato de España de triatlón. Todos esos momentos y anécdotas.

El viernes salimos, a disfrutar de días de mar, y de risas, y de Surf. No me escondo en decir que es mi primer Surf-trip, y espero repetirlos hasta la saciedad. Por suerte, como cuando la vida me hizo elegir de entre muchos caminos, y escogí la natación. Ahora de nuevo, está comenzando a mostrar otros que desde luego son de lo más tentadores.

Estoy conociendo personas de este mundo, un mundo amplio y embriagador. Personas distintas, capaces de ver, y sentir, y entender el entorno que nos rodea de una manera absolutamente distinta. Eso me motiva, y me alegra, y agradezco su existencia.



Cuidaros y ser felices.

domingo, 22 de agosto de 2010

Lo mismo un día


Se me dormirían las ganas de escribir, diría yo.

A decir verdad, le acabo de echar cuenta ahora, y no es que me olvide del blog, por qué como muchos sabréis, los que iniciamos estas andadas letriles, siempre pensamos en los momentos que podemos inmortalizar en estas humildes páginas que rellenan Internet.

Por ello un par de entradas antes de esta escribí. Así como de placebo.

Hoy, día soleado, en el que de nuevo me encuentro en el trabajo después de mi vuelta de la pequeña de Ses Pitiüses, se han despertado las ganas de escribir. Quizás también hasta de leer.

El verano me adormece en estas lindes. Pero no poco a poco, me adormece de golpe. Y la costumbre de leer a diario, desaparece sin más hasta la caída de la primera hoja, allá por otoño, le dicen.

Estoy leyendo un gran libro. Es de Lorrie Moore. Es una chica, escritora a todo esto. Bueno, es ya una mujer, y comenzó a escribir siendo una chica. Se titula AL PIE DE LA ESCALERA, y tampoco puedo escribir demasiado sobre este libro. Lo único que puedo decir, es que llevo veinti cinco páginas, y no me está aburriendo, más bien me está enganchando.

Quizás hayan surgido en mi memoria, los ratos en silencio total y soledad que he vivido. Todos ellos sentado y de pie, y corriendo por la arena de la playa, por las callejuelas de casas blancas y gentes curiosas. Quizás la aparición de todo ello en mi memoria, esté despertando las ganas de nuevo.

Por lo que sea, como si se tratara de una necesidad fisiológica, las ganas vuelven.

Aunque tampoco en esta entrada quiero escribir sobre algo en concreto, más bien esta entrada sirve simplemente para recordarme que estoy escribiendo una gran entrada en papel. Una entrada que habla muy poco de mi, y muy mucho de alguien a quien estoy comenzando a admirar.

Quizás también esta entrada sirva para calentar un poco las ideas, y la fluidez de pensamiento, ya que aún siguen un poco adormecidas ambas dos.

Esto es como el nadar, en mi caso al menos. Si lo dejas un tiempo, cuesta coger el ritmo de nuevo. En mi caso, al menos.

Lo mismo un día comento algo más.



Cuidaros y ser felices.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Anclado


Sigo anclado.

En aquella tierra y en aquel mar que me hicieron saltar las lágrimas. Recuerdo tantos instantes, como tantos largos ratos cada minuto. Y no sé si debo preocuparme, regocijarse mucho en el recuerdo es bueno, pero tanto... no sé io.

No he vuelto a la playa desde entonces, desde la vuelta. Quedó grabada en mi mente una frase de un autóctono que decía... "toda la demás agua que no sea la de aquí, es leche pascual...", y no sé si deberé creerlo, pero al menos, me lo he tomado al pie de la letra.

El día siguiente de la vuelta del viaje, tuve una travesía de las mejores y más largas que he podido hacer. Nadamos Rich, Nuria, Cristina, y io. Desde Port ginesta hasta el puerto del Garraf y, claro, con la correspondiente vuelta. Cabe decir, que las aguas del espigón de garraf son clarísimas, con una gran visión del entorno y de la cantidad de peces que te encuentras hurgando entre las rocas.

Al menos, en esos momentos, no me pareció tan dura la vuelta.

Mañana, después de escribir esto y dormir y esas cosas, volveré a nadar en mar abierto. Por fin. Volveré aunque el agua sea de leche pascual. Nadaremos esa travesía de nuevo y, de paso, también, volveré a que me de el Sol mezclado con el agua salada.

Llevo muchos días sin tocar la arena de la playa, parece que al ritmo del tiempo que hace que no la toco, me compungía por momentos... causa efecto imagino. Pero toca trabajar, de eso no cabe duda.

Lo cierto es que me he visto como hacía tiempo, como en alguna otra ocasión, bajando las escaleras hacia la piscina, diciendo... "qué hago io aquí ahora...", sin objetivos ni propósitos deportivos a corto plazo, más bien, largo, largo... Y como en esas veces, al igual que en las lesiones físicas, toca descansar, pero en este caso, para curar o regenerar algo tan importante como es la mente, vaciarla del todo y alejarla de lo que la disciplina del entreno y la disciplina de la vida, suponen para ella.

Como en la entrada anterior, creo que me estoy mal acostumbrando demasiado a la buena vida, a los buenos momentos que estoy consiguiendo vivir, y parece, que a la hora de ponerme serio, no estoy siendo capaz del todo.

Yo diría que demasiado bien ando, o nado, y tampoco me apetece mucho acelerar el ritmo.

..................................................................................... :-)


viernes, 30 de julio de 2010

Perfecto.


Uno ya no sabe como conformarse, y como en tantas otras ocasiones he escrito, cuanto mas haces más quieres. Pero también dejas de querer, y en este caso ha sido de escribir. Es que en alguna ocasión me pregunto para qué esto del blog, y también para qué los demás programas informáticos. Se acaba volviendo, no queda otra.

Este verano no ha sido distinto, o quizás puede que si. Tanto realizado y nada escrito. No sabía por donde comenzar, por donde hacer surco para describir desde el triatlón de Madrid en Mayo, hasta el amanecer en las calas de la Pitiüsa, hace una semana...

Sigo sin reponerme. Las malas costumbres se pagan caras, en este caso lo caro es la vuelta a la realidad. Comenzar a entrenar, comenzar a trabajar, a estar, y vivir, y lo que se suele hacer, por esta tierra que quiero a ratos, y que en otros ratos no quiero tanto.

Si bien es cierto que me gustaría llegar al nivel de entreno de la pre-temporada pasada, ahora mismo me faltan ánimos y alicientes, imagino también que hasta que no me enmiende Richard, y me obligue, con gusto, a entrenar como dios manda. Como en otras ocasiones, se verá.

Recuerdo que encaré el inicio de competiciones con una seguridad rara en mi, poco habitual, todo ello motivado por la seguridad de llevar los deberes bien redactados, aprendidos, y con ganas de seguir aprendiendo en carrera.

Ahora, estoy fuera, mi mente sigue anclada en la nostalgia. No debería preocuparme en exceso, ya que no tiene porque ser malo, al menos a mi me encanta la nostalgia, por ello quizás se me va el santo al cielo tantas veces.

Han habido momentos en los que no he querido volver. Me producía urticaria imaginarme de nuevo por aquí, (delante del teclado, por poner un ejemplo), dejando de lado esos ratos en los que me cubría el cuerpo la crema solar, una fina tela, y la luz del sol.

He tenido momentos de soledad absoluta. Podrían llamarse de paz... si, algunos los llamaré de paz. Recuerdo uno, quizás el que más. Nadé largo rato hasta la playa frente a la cala en la que estábamos, (calculé mal la distancia a ojo). Allí, a lo lejos se veía una barquita, y dos personas. Cosa que comprobé a mi llegada, una barquita y dos personas, que de cerca, estaban desnudas. Me saludaron muy amablemente, y los saludé mirándolos a los ojos. A ambos.

Caminé por el corto espacio de arena y comencé a subir por las piedras calizas que llevaban a la otra parte de la playa, y allí fue el momento. Nadie. No había ruido. Solo el mar y algo de limpio viento, nada más.

La verdad es que por momentos, creía, que de alguna roca aparecería una cámara del documental Planet hearth, grabando como se adapta un señor en bañador a una estancia solitaria y virgen...(la mente en ocasiones...)

Me senté, y no quería salir de allí. No quería volver, ni nadando, ni en barca, ni en nada...

A la vuelta, mientras nadaba, me fijé más que en la ida, en la enorme cantidad de peces que nadaban bajo mi cuerpo, y me dio por sumergirme con ellos. En una de las inmersiones, bajé tanto, que me dolieron sobre manera los oídos, recordándome a la piscina de Can Sellarés, y sus cinco metros de profundidad, en los que hacíamos apuestas los niños del club para ver quien aguantaba más en el fondo... nunca gané.

Tantas veces he parado en mitad del mar, en mitad del trayecto de mis travesías inventadas. Y tantas veces me he dado la vuelta a mirar al cielo, a tumbarme en la cama de agua más grande del mundo. Es tan necesario como beber y comer. Pocos momentos hay iguales, más aún si la recompensa al llegar a la orilla es el aderezo perfecto, para unas vacaciones perfectas...

Ha sido una gran época. Tengo el don o la suerte de aprovechar lo que puedo, y no quiero parar. Aunque pare de escribir algo más de dos meses.



Cuidaros y ser felices...

domingo, 30 de mayo de 2010

No me han gustado cosas. Pero he aprendido mucho, de nuevo.

Hoy si quiero hacer una crónica de carrera.

Para comenzar, no me ha gustado nada que personas que nadan bastante mal, se hayan puesto en primera fila. Muchos de los que medio nadamos bien, nos hemos visto bastante negros esquivando sus patadas, así como también poder adelantarlos. Esto último dificultado por la increíble afluencia de triatletas que aquí, en mataró, se han reunido.

Al comienzo, prácticamente he tenido que hacer técnicas de autodefensa para que no me saltaran las gafas de un taconazo. Aprender a ser humilde es importante. Yo el primero.

No me gusta comenzar con críticas, ni tampoco seguir, pero puesto a escribir una crónica, y que el comienzo me haya salido crítico, voy a seguir un poco.

No me ha gustado que un triatleta, me haya agarrado del hombro nadando. Se podría llegar a entender en una situación de gran afluencia, en la que no haya espacio. Solo en ese caso se podría llegar a entender. Después de la segunda boya, nadando amplios, no lo he entendido.

No me ha gustado ver a triatletas cayendo al suelo en el tramo de bici. Tampoco me gusta que hayan insultos, desprecios y falsas acusaciones. Y eso que no ha venido nada hacia mi. O si pienso bien, si que ha venido una. Al menos, he estado involucrado.

Las rotondas se toman girando y por espacios, es decir, cada ciclista ocupa un espacio, el cual es respetado por el prójimo cuando se efectúa el giro, hasta el final. Desconozco si el triatleta de mi lado a perdido la memoria por un instante, dejando en el olvido, que yo, iba a su lado.

En la frenada brusca que he tenido que hacer cuando este señor me ha cerrado por completo la salida de la rotonda, se me ha cruzado la bici cual moto GP en el final de recta. En este caso no he insultado yo, han insultado los que iban a mi lado y detrás, imagino que por el susto que se han llevado al imaginarse saltando mi cuerpo golpeando contra el suelo...

He dado la vida en la bici, por momentos creía no poder más. Toni Peris y yo hemos tirado a muerte intentando dar caza al grupo de Dobaño, Agmtri, pero no ha habido manera. La velocidad media de mi cuenta km ha sido de 39,9. Quiero creer que los de adelante iban igual, no más fuerte. Si no es así, lo dejo ahora.


No me ha gustado el flato al comenzar a correr. Es más, me ha dolido mucho. Es muy probable que venga debido a lo que he bebido en la bici, podría ser, si, pero no podía correr. He caminado rápido unos segundos, apretando la zona con los dedos, cambiando la respiración, hablando, y haciendo todo lo que se me ocurría que se dice que se hace cuando te da flato.

Finalmente ha remitido, no del todo, pero al menos podía correr todo lo rápido que podía. Pero el tiempo se ha ido por las nubes, los puestos han subido como los precios desde el Euro, y mi moral ha bajado bajo tierra.

No lo voy a negar, aunque me cueste decirlo. Algo de rabia si que siento. Pero he aprendido tanto desde la misma arena de la playa, que no me queda otra salida que pensar en positivo, y pensar también que todo ha contado para bien.

No me queda más también, que felicitar a los gladiadores que allí, en mataró, nos hemos batido.
SERGIO GARCÍA, ALEX ZANUY, LUCAS CHIRICO, ALEX LLIBRE, CARLOS MIR, VICTOR DOBAÑO, ALBERTO GÓMEZ, DAVID SANT FELIU, y yo.

Estoy muy contento de estar en este club. Mi trayectoria en este deporte ha sido muy irregular, diferente es por eso esta temporada. Jamás antes, desde que nadaba, no tenía estos objetivos, estos retos, y estas aspiraciones a mejorar.

Este año es el primero, y se está forjando una buena base. Gracias Prat-triatló.

martes, 18 de mayo de 2010

Que más dará ahora.


El pasado sábado, aprendí que el cuerpo humano es un misterio. Aprendí que cuando crees que estás descansado y activo, esa creencia puede ser equivocada.

Con muchas horas de adelanto, nos presentamos en Sant Feliu de Guixols, un bonito pueblo de la costa brava. Tras encontrar un aparcamiento con vistas de lujo, comentamos como podría ser la jugada del día, a parte, también, de intentar arreglar o aceptar como es el mundo que nos rodea.

El Mar se presentaba liso, pero con corrientes de poniente. Al parecer nada nuevo, ni nada que pudiera representar un problema a la hora de nadar largo. A pies, o no, pero nadar largo sin problema.

Para hacer tiempo, nos tumbamos en la arena de la playa, disfrutando del sol y del viento que por momentos se tornaba gélido. Como compañía, dos chicas en topless y tanga. Bien. Una de ellas, se incorporó, cogió una cámara de fotos, y mirándonos descaradamente, nos hizo varias fotos. También habrá que decir que bien.

Comenzaron a llegar más triatletas, o lo que parecían ser triatletas.

Con todo preparado en el box, me tiré al Mar. El agua estaba más fría que en ninguna otra prueba del año. Lo estaba mucho más. Fue ahí cuando me di cuenta que el cuerpo humano es un misterio.

Me costaba mover el cuerpo aún y con neopreno, estaba acelerado de pulsaciones, y me dolía el hombro. Al salir del agua, me agaché a colocarme bien el chip, y al hacerlo, me dio un mareo del que creí no poder recuperarme. No le hice caso. Pero el sentimiento de la pésima sensación me tenía preocupado.

Dieron la salida, muy repentina a mi parecer. Me cogió desprevenido.

Nadé como pude. He de reconocer que fue agónico. Ya en la primera boya quería llegar a la arena. Y llegué, pero algo más tarde de lo habitual. Tendré que aceptar que el cuerpo humano es un misterio. Y creo que es tarde para saber si simplemente nadé mal, o hice eses, o triángulos. Que más da ahora.

Llegó la zona de bici, más bien, la curiosa zona de bici. Acostumbrados los triatletas a circuitos de bici llanos, a usar acople y medias de velocidad por encima de 40km/h, nos encontramos con subidas algo más duras que las de Garraf. Nos encontramos que apenas hay grupos, y los que hay, rara vez superan los diez integrantes.

Hubo un tramo en el que iba solo. Solo. Lo único que me recordaba a que estaba compitiendo, era la cinta del dorsal en mi cintura, la cual, me iba dando golpes en el culo por el viento.

Me defendí en este tramo. Eso me parece.

Por suerte, no llegó a cogerme la lluvia sobre la bici. Comenzó a llover una vez iniciada la carrera a pie. Todo se volvió gris, y cada vez llovía con más fuerza. Se podría decir que hasta quedaba épico correr en esas condiciones. Al menos de imagen si lo era.
Corrí sufriendo. Pero en el buen sentido de la palabra. Corrí con ganas, y me forzaban a ello los de atrás. Cosa que agradezco ahora, durante la carrera, no.

Aprendí muchísimo de ese triatlón. Ahora queda ver si saco resultado de ello.

Aprendí a ver como un gran hombre, un chico mejor dicho, duatleta reconducido al triatlón, se alzó con el tercer puesto de la general. Humilde y generador de buenas vibraciones al prójimo. No recuerdo a ver aplaudido más, ni a ver sonreído más en una entrega de trofeos. Enhorabuena Antoli Fauria.

Seguiré sin hablar de puestos ni de resultados, me ceñiré a las sensaciones de nuevo. Tampoco me puedo quejar. Pero la sensación de este es agridulce, como en tantas otras cosas y situaciones. Somos difíciles de conformar, y cuanto más se tiene más se quiere, en el buen sentido de la palabra, claro está.

Pero, tendré que mirar atrás en el tiempo, buscar un bañador viejo de aquellos que usaba antes. Y mirar de recordar como se sufría nadando. Quizás no sufrí del todo, o no lo di todo, o eso digo ahora que estoy descansado. Tendré que reunirme conmigo mismo.



Aunque, que más dará ahora.

jueves, 13 de mayo de 2010

Vamos a por la tercera.

Al parecer este cambio de estación me ha sentado un tanto bien. Quizás al haberlo idealizado del modo en el que lo hice, me ha ayudado a sentirlo de esta manera. Me lo estaré tomando como una vitamina, o como un placebo más, que sin influir realmente, parece que hace algo. Algo, si, noto algo.

Pienso seguir con esta línea. Parece que este placebo, o esta realidad, me gusta, y veo que me lo estoy pasando como nunca antes lo había hecho.

La verdad es que no se si me sorprende, o me alegra. Quizás mi experiencia me de para muchas más cosas, (en cuanto a aceptar se refiere), o también para no alegrarme por cosas como esta, pero prefiero conformarme, y alegrarme. Solo se que sonrío más al finalizar las pruebas. Que miro atrás y que disfruto. Y eso vale más que cualquier otra cosa.

Me tomo las entradas al agua de otra manera. Las conversaciones, los calentamientos, el salto al agua, todo. No entro al toro a muerte. Pues la muerte de cerca te sigue. Con calma diría yo es mi forma de afrontar el caos que se vive en los primeros instantes.

Por pensar, pensaría que las horas de curso en Salvamento Marítimo sirven de algo fuera de la lancha.

Al salir del agua, me veo de nuevo rodeado de otro grupo de gente en el pelotón de bici. Trato de aprender de ello, y trato de asimilar que estar ahí supone un esfuerzo previo que no recuerdo a ciencia cierta a ver realizado. Algunos días salí en bici, pero no se si me salen las cuentas. Tendría que tirar de calculadora.

Se supone que en las pruebas nado más rápido, y que al coger la bici, por causa y efecto, debo ir más rápido. Y según veo, así es.

Debo aprender de esto, y debo asimilarlo. Y también ser realista.

Los triatletas que van conmigo en bici, corren mucho. Muchísimo diría yo. Y creo que yo, de nuevo, estoy aprendiendo a caminar. Bastante tengo con aguantar puesto, si lo logro. Tendré que ser realista.

Van dos pruebas este año, a cual más espectacular. Por cosas buenas y por cosas malas. Por grandes reencuentros y grandes desengaños, también.

No hace mucho, (no me voy a molestar en mirar la fecha), escribí sobre la llegada de las golondrinas, lo que suponía para mi, lo que suponía para ellas, y lo que suponía para el conserje de la piscina. El día en el que escribí eso, me sentía motivado, me sentía fuerte y ansioso por la llegada de las pruebas. Ahora que ya van dos pruebas, me siento confiado. Lo mismo también es por el curso en salvamento. Ya no se que pensar.

Este sábado es la tercera, y sigo sin mentalizarme, sin esperar nada, sin planear nada. Este sábado sigue la tónica de este año, disfrutar de esto. Hacerlo lo máximo posible. Este año, veo que esa es la receta, ese es el objetivo, y esa es mi necesidad.

Estoy rodeado de un gran club. Los Gladiadores según el mote. Me siento como cuando nadaba y competía, me siento dentro de un equipo, dentro de un ambiente competitivo, dentro de una competencia sana y motivante. (Prat-Triatló).

Voy a seguir con esta tónica. Voy a seguir sin hablar de resultados, ni de tiempos. Quizás en la próxima entrada me de por escribir sobre las sensaciones vividas en el Triatló de Sitges, y en el que este sábado acontecerá. Triatló de Sant feliu de guixols. Quizás.

Quizás también lo haga de mis próximos tris de Gavà y de Mataró. No se si me dejo alguno por el camino.



Cuidaros y ser felices. De paso, también, cuidado con los placebos.

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