miércoles, 12 de agosto de 2009

Espontáneo y sincero...


He sentido algo especial.

La libertad se rige en ocasiones por normas estrictas que la controlan, por suerte o por desgracia se bastante del tema...y hasta yo siento que en ocasiones se coacciona sobre medida al resto para mantener un teórico orden establecido.

Casi a diario siento como se evitan miradas, como también se mira por encima del hombro, o como directamente se cuchichea en voz baja referente a algo que más que probablemente te atañe directamente.

Este verano he sentido todo lo contrario...me he sentido libre, he sentido que podía ir de aquí para allí saltando y nadando, llegando a un punto nuevo, y simplemente comenzar a charlar abiertamente con una persona desconocida que me ha visto llegar, y de la cual ha surgido un tema de algo tan profundo como genérico.

Nadar a unos 250 metros de la orilla, y asustarme al escuchar una voz que me llama, y debido al oleaje no ver a nadie más, y tras unos segundos aparecer un chico preguntándome si se podía unir a mi, explicándome sus batallas hasta lograr darme alcance, ya que me había avistado desde la orilla...

Estar sentado en el filo de un acantilado respirando, y observando el espectáculo increíble, y mirar a los ojos de una chica que en ese momento, y en ese lugar, está haciendo lo mismo que yo...y me sonríe, y le sonrío.

Caminar descalzo libremente sobre las rocas, aposentarme al filo de un salto considerable hacia un mar removido, y recibir el espontáneo consejo de un hippie autóctono que se acerca a mi, y me habla sin más...y le hago caso, y salto, y sale perfecto, y me aplaude...

Todo esto, me hacía recordar a cuando era un crio, y encaramado en lo más alto de la roca del lago, se hacían entre los niños congregados junto a mi en el filo, pequeños retos y apuestas...demostraciones de hombría que finalizaban en conversaciones típicas de la edad en la orilla del lago tras los interminables saltos...

Pero de eso se trata, de conversaciones...de auténtico calor humano, espontáneo y sincero...tanto de lo que falta en la urbe...absortos en el Ipod, y en el horario del tren...ritmo de vida frenético.

Eso he vivido, y esto me guardo en el recuerdo



Cuidaros y ser felices.

domingo, 9 de agosto de 2009

Cuando la auténtica vida se hace realidad...


Cuando algo grande se acaba, la sensación que el cuerpo siente es la de máxima nostalgia, una sensación como de ingravidez que aflora en cada segundo que pasa.

Nadie podía llegar a prever que estos días en la pitiusa más provocadora, pudieran a ver llegado a ese nivel de bien estar, fiesta, buen rollo, calas indescriptibles y un sin fin de situaciones a recordar de por vida...todas ellas retratadas como si de el tesoro más valioso se tratara.


La verdad es que incluso adentrarme en la clasificación de cada uno de los días, o poner más fotos de cada una de las situaciones vividas y las personas conocidas, sobra. Es preferible que con las lineas justas, y las fotos adecuadas, la mente observe y trabaje en rememorar de la mejor de las maneras algo tan grande acontecido.

He recorrido Formentera en moto... he visitado la punta barbaria... me he despeñado por el agujero en el acantilado... he estado a un paso de dar un salto de 300 metros al vacío... he nadado hasta donde no se hacía pie... y en donde nadie me podría a ver ayudado... he ido en moto por caminos solitarios sin más presencia que la de mis amigos/as en busca de esa cala... he empujado el coche de dos pivones que se han quedado sin batería y han acabado besándonos... he desaprovechado oportunidades varias por ser como soy... y he aprovechado otras por ser como soy... he apurado todas las horas al sol... y he aprovechado todas las de la noche... he tenido a mi lado a mi prototipo de mujer... y sobre todo...he vivido.

Gracias a: Kiko, Kike, Jure, la prima, Vanessa, Eli, y a todos los nuevos contactos conocidos en la isla por a ver estado ahí y formar parte de mi recuerdo... han sido unos días demasiado grandes como para asimilar en 1 día, y escribirlos en un rato.

Cuidaros y ser felices!!... yo estoy que me salgo... y siempre nos quedará Málaga...