martes, 13 de octubre de 2009

Posicionarse 2 veces... y no saber que hacer.


En mi anterior post, me aventuré a intentar descifrar mi estado físico en una prueba del calibre de un triatlón de distancia ironman.

Hablé de mis posibles sensaciones y de las distintas posibilidades de finalización, ya fueren el acabar, o el retirarme, apostando sobre seguro por la segunda.

Así fue.


La natación me resultó exageradamente cómoda, ni una sola molestia en el hombro y con una mar en calma que me permitía coger toda el agua posible con mi nado largo de piscina. Ya desde los primeros instantes noté que el ritmo de carrera era completamente distinto al de cualquier otra distancia, guardando fuerzas claramente y buscando unos pies a los que seguir.

Llegué a la primera boya tras un nadador rubio, y otro con color de pelo sin determinar, el cual no cesaba de tocarme los pies, por lo que al girar en la primera boya opté por abrirme y así nadar a mi aire buscando las siguientes boyas por mi cuenta.

Por unos instantes, me di cuenta de que los tres nadábamos en paralelo, ya que los ritmos a la par que iguales, eran algo distintos, por lo que ir en fila comportaba el roce continuo, así que de ese modo nos entendimos, y así seguimos hasta que en un cambio de ritmo difícil de explicar, uno de ellos comenzó a marcharse poco a poco.

Seguí sus pies y comenzamos a pasar a decenas de nadadores de las series anteriores hasta la primera boya, la cual indicaba los primeros 1350 metros, lugar donde al parecer mi compañero de fatigas se tomó un descanso y seguí en solitario, pero con el a pies.

Y comenzó el baile de adelantamientos a otros nadadores, gorros azules, naranjas, y blancos, colores que pertenecían a 3 de las anteriores series, y también comenzó la sensación de rampa en ambos bíceps femorales, así que opté por parar un instante, colocarme bien los gorros, y ajustarme las gafas, y seguir.

La salida del agua fue curiosa, ya que comencé a notar un ritmo de carrera muy cómodo, y me supo mal acabar ya con esa sensación. Encaré el largo camino de la transición entre cientos de personas animando, y rememorando todo lo que debía coger, y en donde lo debía coger... ya que este tipo de pruebas supone una logística más o menos importante.

Me puse los aparatos de los que mi madre siempre se ríe, (casco, gafas, calcetines azul rayo, botas), y encaminé mi vida corriendo como un globero hacia el largo camino que conducía hacia mi bici, la cogí, recibí los ánimos de Richard y Raquel, y fui a por los 180 kilómetros de la bici.


Instintivamente comencé a beber y a comer antes de acoplarme, he imagino que por la adrenalina que recorría mis venas, estaba haciéndolo en torno a los 34/35km/h. de cuenta kilometros, velocidades a las cuales tenía mucho respeto, ya que distaban mucho de mi humilde estrategia de 30/31km/h.

Pero me encontraba muy bien y en absoluto notaba la sensación de rampa que apareció en la natación, así como también ni un atisbo de cansancio, por lo que decidí mantener ese ritmo. Veía que seguía pasando ciclistas, que algunos se acomodaban a mi "estela", y que solo los máquinas en bici que fundí nadando, se tomaban la revancha peinándome hacia adelante.


Y ese ritmo mantuve 1 vuelta y media, cuando tuve que parar a hacer pipi, y comer de nuevo, y fue en ese parón cuando mi cuerpo notó por primera vez la realidad de esa prueba, y me di cuenta de que las piernas iban más cansadas de lo que creía, y que ipsofacto debería bajar el ritmo.

Y así lo hice, y mantuve una velocidad de 30 km/h. casi constante, y mi cabeza comenzaba a dar vueltas y a pensar en todo... comenzo a pensar que quizás no acabaría, y en cuando pondría el pie en el suelo, pero comía y bebía, y notaba vida de nuevo, y pensaba... ¿y si acabo?.

Pero llegó la otra mitad de la carrera, y me vine abajo totalmente... el cuádriceps derecho fallaba, y de un momento a otro la rampa iba a caer, mi cuerpo no daba más, y me veía negro por mantenerme en 28/29 km/h. Así que pensé en las 4h 30min. que me quedaban aproximadamente de maratón, y en el estado zombie en el que podría acabar... y recordé que el tiempo que teóricamente debí emplear en entrenar, lo disfruté de cala en cala ibizencas, y de feria en feria de málaga... y pensé en si deseaba eso, en si ese era mi sueño, y me di cuenta que no.

Acabé como pude, y antes de llegar al box, paré a una moto de la organización, les dije que mi carrera se acababa ahí, les di el chip, y me fui a animar al resto de triatletas que seguian persiguiendo ese sueño.

Ha sido un antes y un después en el planteamiento de todo, incluso de que hacer con mi vida, ya que las prioridades de cada uno aparecen en el lugar más insospechado.

Enhorabuena a los finishers, gracias a Richard, Raquel, y Carlitos Gómez por pasar ese "finde" conmigo.

...

Y del Challenge a...

Creyendo que venía con una base física buena tras el Challenge, me presenté en el triatlón sprint de Vilanova con ganas de pasarlo bien, y con ganas de disputar la carrera a muerte.


Estaba muy contento por disputar este tri con esa cantidad de triatletas de mi club, habiendo incluso de boquilla un campeonato interno, por lo que era interesante darlo todo, a la par de pasarlo bien y disfrutar de mi última prueba triatlética del año.

Falló la logística, ya que en extrañas circunstancias mi chip desapareció y me presenté en el box sin el, así que cualquier esfuerzo quedaría sin retratar, como cualquier ayuda en forma de puntos hacia mi club.

Calenté una boya y volví, y la sensación era de tronco total, por lo que al salir del agua estaba pensativo y analizando el porque de ese estado, si teóricamente tenía una punta de forma...

En la salida opté por desplazarme hacia la punta izquierda de todo el pelotón de nadadores, ya que vi antes de saltar que habrían ostias a mansalva, a la par que odio nadar en masa, así que preferí nadar más metros, pero más cómodo... craso error...



La sensación hasta la primera boya fue agónica, no encontraba un ritmo cómodo, me ardían los hombros y me costaba dar la patada correctamente... en parte por la sensación, y en parte por alguien que tenía la imperiosa necesidad de nadar sobre mi dorsal izquierdo...

No veía a nadie de mi grupo natural, a nadie de los habituales del Prat... Zanuy, Renedo, etc... y comencé a pensar en lo peor, y en una salida del agua nefasta.

Fue pasar el escollo de la primera boya, (lugar donde todos los triatletas tenemos por costumbre juntarnos mucho y cambiar impresiones sobre las diferentes brazadas...), y comenzar a notarme bien, muy bien. Coloqué la vista en la siguiente boya, y nadé bien y creo que rápido, comencé a pasar a mucha gente, observé como tenía justo delante al gran Lucas Chirico, al cual adelanté y seguí tirando y tirando. Observé al pasar la segunda boya que alguien de mi equipo iba delante mío, sin llegar a saber quien era, así que apreté y le di alcance, y no fue hasta salir del agua cuando me di cuenta de que era Rubén, y que se había pegado una natación de infarto, y que quizás mi natación podría a ver sido mejor, pero al no cobrar, ni ser pro, sigo igual de feliz. :-)


En la bici, cabe decir que me asusté, comencé a un ritmo muy fuerte pasando a mis compañeros de box, y mirando atrás para ver quien me cogía rueda, observando que 3 triatletas hacían los mismo que yo cuando enlazaban conmigo, y comencé a tirar todo lo que podía y más.

Entonces... noté un dolor en el pecho izquierdo que aumentaba en cada pedaleada, y que me asustó verdaderamente. Era calor, y dolor, punzadas en ocasiones, y asustado dejé de pedalear y pedí relevo. Detrás de los tres estuve un rato, hasta que se pasó y di relevo de nuevo, cuando en ese instante apareció Iván Herruzo acompañado de un compañero habitual en el tramo ciclista de muchos triatlones, y a los que no pude seguir, y a los que mis tres compañeros si pudieron seguir, y me quedé solo...

Apreté lo que pude, y apareció de nuevo, y pensé en retirarme en ese instante... apareció en mi mente Pilar Hidalgo y su arritmia ventricular, así como otros muchos casos parecidos, y seguía sin pedalear...

Y lo curioso del tema es que mi amigo Joel Albea apareció por detrás gritándome y diciéndome que me enganchara, y lo hice refugiándome en la parte trasera del grupo, recuperando pierna y relajando la respiración... pasándose esa sensación de calor y dolor, a la vez que el susto.

Así que comencé a notar buena sensación de nuevo, las piernas respondían bien, y pegué un palo tras un giro de 180º que enlazaron unos cuantos del grupo grande, llegando uno más reducido a la zona de box.


Corriendo a mi ritmo, constante y solo forzando en mi última vuelta... fui pasado por unos cuantos gacelas, a la vez que yo pasé a otros cuantos como podía, y es que mover 83 kilos tiene su gracia.

Con este tri, puse fin a mi extraña temporada, planteándome nuevos destinos y situaciones, sin tantas horas dedicadas a esto, y sin llegar a dedicar la mitad de lo que muchos dedican...

Felicitar a Ruben por su fenomenal puesto 22º, así como a Iván Herruzo por pegarme ese palo en bici y no poder responderle.

Cuidaros y ser felices!!!

P.d: Y no saber que hacer, será escrito en la siguiente entrada.


Parte 2 (5,3km): Travessia Neda el mon illes Medes per la Marató de TV3. Crónica.

- Continua... Fotografía en la que se observa el recorrido de la primera travesía, bordeando la costa, así como el recorrido desde la ...