sábado, 8 de diciembre de 2007

Herencia

A mis queridos hijos.

A mi hijo Juan, con todo mi amor, le dejo un aumento medio de la temperatura en España de entre 3 y 4ºC, unas primaveras y otoños mas cortos y en verano frecuentes olas de calor.
También le dejo unas sequias más frecuentes, poca nieve, mis fotos de glaciares desaparecidos y unas altas probabilidades de que se produzcan fuertes tempestades e inundaciones en otoño.

A mi hija Maria, la niña de mis ojos, las tierras bajas cubiertas por el mar en Doñana y el Delta del Ebro y la casa en la playa, si no ha subido demasiado el nivel del mar.
Además, le cedo los arrecifes de coral amenazados debido al aumento del nivel del mar y al incremento de temperatura del agua marina.

A mi hijo Pablo, todo mi legado agricola, es decir, una alarmante disminución del rendimiento de las cosechas del sur de Europa debido a las altas temperaturas y a las sequias. Asi, disfrutará de procesos más acelerados de desertificación, erosión y deforestación.

A Sara, la pequeña, la extensión de enfermedades como la malaria y el dengue como consecuencia de la proliferación de mosquitos por la ausencia de heladas que los limiten.

Y para que compartan todos como buenos hermanos, también les dejo una masiva desaparición de especies. Entre un 9 y un 52% de las especies del planeta no podrá adaptarse a las subidas de temperatura y se extinguiran.

WWWF/Adena

2 comentarios:

robert mayoral dijo...

denoto un cierto aire de pesimismo en tus palabras....tío, hay que entrenar más!!! tienes que volver a los ruedos!!!

david tripiana dijo...

Para nada amigo!!
Mas bien todo lo contrario!, es una motivación para fomentar el civismo con la madre tierra!
Y macho...desde que no entreno soy otro!, asi que de tristeza naita de na...mas bien todo lo contrario.
Un abrazo!!

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