jueves, 3 de octubre de 2019

Todo por un apretón de manos.

Nadar junto a monstruos marinos cuando el estado de forma lo permite. Lujo.
(Alex Amorós y Dani Rivas, nadador que tengo a mi derecha mirándome en la fotografía, me cedió el puesto al haber nadado a mis pies durante toda la prueba. Sólo atacó el puesto en los metros finales y aún y así tuvo ese detalle. Deportividad 100%).

Es muy temprano y la arena de la playa está húmeda y helada. No tengo sueño porque he descansado muy bien y eso me gusta y relaja. No tengo nervios, respiro tranquilo mientras me hidrato. Tengo algo de dolor muscular en los hombros al haber trabajado bien los días anteriores. En mi, este es un factor más por activación durante los días previos que por cansancio. Tengo confianza. He entrenado bien. Subo al barco y me siento y miro al resto de nadadores. Se les ve muy en forma y morenos. Tienen la marca de las gafas en la cara, hecho que prueba las horas de entreno bajo el Sol. Sigo sin ponerme nervioso. Miro hacia la Mar. Está rizada, con borreguitos, hace viento. Me gusta la sensación salvaje de nadar esas aguas. Para eso lo hago. Por eso cambié la piscina por la Mar. Salto al agua y está fría. Está lo suficientemente fría como para decir en alto "la madre que me parió". Me dirijo a las boyas de salida y nadie se pone delante de mi, por lo que yo me pongo detrás de ellos. Dan la salida. No puedo dar brazadas largas porque la Mar rizada me lo impide. Aumento cadencia de brazada y noto que avanzo. Me pongo delante de ellos. Mis piernas me ayudan. Noto mi espalda fuera del agua. Respiro muy fuerte tratando de evitar el oleaje. Me noto bien. Avanzo bien. No tengo sed y tampoco hambre. Tengo ganas de nadar fuerte sobre esa mar rizada. No se ve el fondo. Es muy profundo. No tengo nadadores inmediatamente delante pero sé que hay alguno más allá. No tengo nadadores a los lados, pero sé que hay alguno detrás. Sonrío. Me siento afortunado por nadar en esas circunstancias. Hacerlo únicamente con la ayuda de mis músculos y volver a tierra desde tan lejos. Alguien me toca los pies y subo el ritmo dos puntos. Hoy es fácil hacerlo. Ojalá siempre fuera así. Me siento bien y tengo ganas de nadar. Doy alcance a un nadador. Le indico mi posición tocándole el muslo derecho. Se coloca a mi lado y me mira y le miro. Sabemos que seremos compañeros hasta el final. Aparece otro nadador a mi lado y lo mismo. No hablamos, sólo miramos mientras tratamos de respirar y remar con fuerza. Nos entendemos a pesar de todo. Es magia, instinto, experiencia. Es bonito. Formamos un tren. Hacemos relevos. Tratamos de guiarnos en esa Mar hostil. En ocasiones el punto de referencia aparece en el horizonte. Nadamos fuerte hacia allí. Nos creemos lo que hacemos. Disfrutamos nadando fuerte hasta cruzar el arco de meta. Llega el momento en que comienza a distinguirse el fondo marino. Se intuye la arena. Se ve la arena. Nos acercamos a la playa y atacamos la parte final. Lo damos todo creyéndonos lo que hacemos, como si poder comer dependiera de ese sprint final. Todo por una copa, una palmada en la espalda o un apretón de manos. Quizás una foto en redes sociales colgada por la organización. Por nada más. Así es el deporte amateur. Pero lo hacemos. Veo mis brazos remar debajo de mi. Pienso en la técnica. La Mar está plato y lo permite. Ahora la Mar me permite nadar bien. Ella manda. Pienso en la técnica de nado de 50 y 100 libre y saco los hombros y espalda fuera del agua en la parte final. Me arden los músculos. Tengo sensación de rampa en los gemelos. Sigo apretando el ritmo. Sigo aumentando cadencia de patada. De brazos no puedo aumentar más. Respiro cada más brazadas pero más fuerte. Busco la estela del nadador en cabeza. Qué más puedo hacer?. No llego a alcanzar al nadador que me ha ganado tres metros pero sigo intentándolo. Sigo. Llegamos a la arena. Nos abrazamos agradecidos. Nos felicitamos con la voz entre cortada por la respiración. Esas personas han provocado mi esfuerzo y les debo un agradecimiento. Dos de los tres tenemos copa y palmada en la espalda y apretón de manos y foto en redes sociales. También una toalla y mochila. Gracias por venir. Gracias por leerme. 

Jep.

martes, 16 de abril de 2019

Natación en aguas abiertas. Sensaciones, parte 1ª.


La sal se desliza mezclada en agua sobre mi piel. Provoca rozaduras. Mi piel se hiere, justo por encima de los músculos fatigados. También acelera mi sed.

El Sol me quema desde el cielo a pesar de estar untado en crema protectora. Veo sus rayos atravesar el agua. Lo hacen hasta profundidades abismales. Siento respeto. Qué habrá por ahí abajo?. Siento fortuna por poder verlo sólo con la ayuda de mi esfuerzo. De mis músculos. Es una buena recompensa. El Sol cambia el color de mi piel y sé que no es bueno. Mi piel se defiende ante esa agresión lumínica adoptando un tono oscuro.

Trato de verlas y suelo hacerlo a tiempo, pero a veces no lo consigo. Pocas veces no lo consigo a tiempo, pero a veces pasa. Las medusas me rozan y provocan algo de urticaria en mi piel. Poca, por suerte, pero urticaria al fin y al cabo. Y no lo hacen queriendo, lo sé, soy yo quien ciego por ganar no se toma la vida a otro ritmo. Ellas sólo están en paz en su medio natural.

El agotamiento se apodera de mi cuerpo. He nadado mucho y aún queda mucho por nadar. Estoy en mitad de toda esta agua salada. No veo el final y mis adversari@s no ceden en su intensidad. Quiero parar. Quiero seguir. Dejaría todo esto ahora mismo y quizás volvería en otra ocasión para hacerlo mejor. Quizás no. Pienso que el momento es ahora y debo reponerme. Dejo la mente en blanco y sigo adelante. Vacío.

La forma de las olas no me permiten nadar de forma fluida. Me empujan. Me frenan. Me abofetean en la cara de izquierda a derecha y viceversa. En serio. No puedo nadar fluido y pienso que nado muy mal. Pienso que soy el que peor nada y el que menos avanza. Mi técnica, esa tan depurada, ha desaparecido y no soy efectivo. A pesar de todo creo que avanzo. Veo que mis adversari@s siguen conmigo, nadie avanza más que yo, incluso, hay quien se queda atrás. Una ola me golpea en la cara al respirar. Nunca trago agua. Sólo faltaba eso.

Con rozaduras, con sed, tostado y moreno. Agotado. Abofeteado. Vuelvo a ti, Mar.

jueves, 11 de abril de 2019

islandia. Hace un año.


Datos de la isla corren a millares por internet. Prefiero centrarme en mis sensaciones, las que se producen al conducir y caminar por una parte del planeta Tierra que aún mantiene su esencia primigenia. 

Islandia aún está naciendo, aún se está formando.


Conduje durante horas admirando unos paisajes que en muchos tramos eran sobre cogedores. Ante esto no tenía más remedio que parar el coche (en una zona segura a pesar de no haber tráfico, no fuera a ser que sí y entonces mal) y estar y mirar y respirar. 

Después hacía la fotografía.


La tierra de fuego y hielo. Hostil y magnífica.

Afortunado por haber caminado hasta el agotamiento por el glaciar más grande de Europa.

                                                       Tanta majestuosidad ante mi. 



Zonas inhóspitas sin presencia humana. 

Alojamientos austeros, limpios y acogedores sin más lujo que el calor y el alimento necesarios para seguir en esta aventura.

En mitad de la nada. 

Sin wifi.


Siempre nado aunque viaje, pero jamás esperaba hacerlo en la mejor piscina en la que he nadado en toda mi vida. En pleno fiordo, en el norte, rozando el círculo polar ártico con temperatura exterior de 1º.

Uno de los chapuzones más largos de los últimos años. Entendible.


Un buen lugar para visitar.

Pd: Si viajáis no seáis guiris, ser limpi@s y respetuos@s. Ser agradecid@s. 

sábado, 23 de febrero de 2019

Carpe diem, tempus fugit, selfies y todas esas "mierdas".

Veis algún móvil?.

Estoy un poco harto del continuo mensaje del aquí y el ahora. Más allá de la película "El club de los poetas muertos" y su maravilloso alegato al Carpe diem, comienza a resultar un mensaje gratuito y cansino que llega a causar estrés. Referido generalmente a una vida activa repleta de viajes, momentos irrepetibles, amistades e historias inolvidables, parece ser que la única forma de vida útil sea esa, la del humano de carácter nómada que debe huir de la monotonía vital y laboral.
Entonces, llegado a este punto, las personas que nacen, viven y mantienen una tradición, una costumbre y unos hábitos culturales en una zona determinada, no viven plena y felizmente?.

Hace unos días estuve mirando fotografías antiguas de mi familia realizadas con cámaras analógicas. Fotografías con más de cuarenta años conservadas perfectamente (por aquel entonces no existía la diógenes informática). Eran encuentros familiares en los que quizás podían llegar a realizarse cuatro fotografías de una calidad de imagen y espontaneidad fuera de lo común.
Mi familia no es de estar pensando en estas cosas del Carpe diem, menos aún en aquella época en la que se pensaba más en llegar a comer con dignidad mientras se mantenía una vivienda y su prole. En esas fotografías familiares simplemente se observa que las diferentes personas retratadas vivían y estaban plenamente en ese momento sin tener que reafirmarse en la idea de hacerlo.

Esto descrito lo enlazo con una de mis publicaciones anteriores en la que argumento los motivos por los cuales me fui de las diferentes redes sociales. Añadiré también que desde hace cuatro meses tampoco tengo whatsapp y vivo perfectamente, pero ese es otro tema sobre el cual, posiblemente, escriba más adelante. La cuestión es que bajo mi punto de vista existe una crisis de identidad personal de gran calado, teniendo que "tirar" de rrss y así aparentar una vida de ensueño para quizás atisbar un mínimo de paz interior que nunca llegará si se siguen mirando perfiles instagramers de vidas y cuerpos perfectos.

Estamos muy acostumbrad@s a la inmediatez tanto en lo material como en lo personal y, tras ver fotografías de mi padre con las manos sangrando mientras construía la casa en la que nací y me crié, vi claro que lo realmente bueno, lo humano y emocionalmente esencial, requiere trabajo y esfuerzo diario. Requiere paciencia, tal y como han demostrado millones de personas en todo el mundo que por circunstancias no han podido viajar y no han podido lucir un cuerpo de ensueño porque únicamente se han dedicado a trabajar y cuidar de los suy@s.

Mi opinión es que sólo se conseguirá una vida emocionalmente plena volviendo a lo esencial y dejándose de vender una vida selfie. Que cada persona lleve el ritmo que le venga en gana, quedándose en su zona de confort, saliendo de ella, o pasando de todo. Aceptación y respeto y a seguir. Coño.

Pd: más actitud positiva hacia tus personas favoritas y menos selfies hacia quien ni conoces. He dicho.

martes, 28 de noviembre de 2017

Parte 2 (5,3km): Travessia Neda el mon illes Medes per la Marató de TV3. Crónica.

- Continua...

Fotografía en la que se observa el recorrido de la primera travesía, bordeando la costa, así como el recorrido desde la platjeta hasta les Medes, bordearlas, y vuelta a "casa". Precioso entorno.

Nunca había visto algo así. Mientras estaba sentado comiendo y bebiendo con mi neopreno puesto, veía centenares de personas mojadas en la cola de una carpa para recoger el dorsal y la bolsa de nadador@. Realmente tenía la certeza de que la travesía se iba a suspender, pero no fue así. El agua caía en tromba y el aparato eléctrico cada vez era más atronador. Les illes Medes habían desaparecido tras una cortina de agua, un diluvio que se nos vino encima y que provocó que vari@s de mis amistades allí presentes, desistieran de nadar, marchando finalmente a nadar en la piscina de su club. 
Hablé con alguien de la organización y me dijeron que no estaban seguros al 100% de poder garantizar la seguridad en la prueba, por lo que dejarían pasar más rato hasta que esa tormenta que teníamos encima, siguiera su ruta y se alejara de nosotr@s. 

De nuevo, como en el barco, decidí que no iba a nadar la travesía. De nuevo, como en el barco, en un radar vieron una ventana de buen tiempo que nos cruzaría en unos minutos y que se mantendría unas horas sobre nosotr@s. Pues anunciaron por megafonía la nueva situación metereológica, dando unos minutos de margen más que suficientes, para prepararnos y lanzarnos a competir. Así que con esas, a trompicones, con más frío que en la comunión de Pingu, me acerqué a la orilla en donde ya se encontraban centenares de nadador@s, en donde el nivel deportivo había subido exponencialmente. Al menos, eso parecía.

Me coloqué en primera línea, sin ganas de comenzar a nadar debido a los cambiantes acontecimientos. Puede que l@s demás percibieran mi desgana. Dieron la salida. Me pasaron nadadores por todas partes. Me dieron golpes. Me pasaron por encima de las piernas. Me empujaron con una mano hacia un lado. Me rociaban la boca de agua salada al acompasar la brazada con mi respiración. Así fue el principio. Los primeros metros de una travesía de 5,3km. Bien.
Lo curioso de este tema, es que a pesar de todo lo descrito, no me lo tomé a malas, incluso puedo decir que me hizo gracia, ya que no entendía como en los primeros metros de una travesía de esta distancia, nadador@s que no eran de clase mundial, llevaran ese ritmo de nado infernal. Equivalía, tranquilamente, a mi ritmo en un 400 libre. Inviable.

Esta situación se unió a que en esta segunda travesía no me encontraba todo lo fino que me habría gustado. Puede que el frío acumulado durante la primera travesía, más el rato de espera bajo la lluvia, etc, provocara en mi musculatura una sensación de entumecimiento que no me permitía nadar cómodo dentro de esa Mar tan brava, cuando, curiosamente, nado mejor en esas condiciones marítimas. 
Así que, visto lo visto, decidí nadar largo con algún cambio de ritmo para cuando comenzara a coger calor, aumentar el ritmo para tratar de compensar este mal comienzo. Lo que viene siendo, "recoger cadáveres". Seguí nadando a mi particular ritmo y enlazó conmigo la que a la postre sería la vencedora en categoría femenina y nadé junto a ella hasta la illa Meda gran, momento en el que, al bordear la isla, la Mar se presentó formalmente, de frente, arisca, movida, con un oleaje roto, ondulado, que ni permitía bracear ni respirar con normalidad. Incluso apareció el Sol y pensé que todo el día era muy raro y cambiante. 

Llegado a ese punto comencé a encontrarme mejor y fue cuando comencé la "recogida de cadáveres". Vari@s nadador@s pagaron el esfuerzo de la primera parte de la travesía y les tocó sufrir en la segunda parte de la prueba, por lo que una vez bordeada la illa Meda gran y llegado al primer avituallamiento, comí un trozo de plátano y me bebí un baso de isotónico. (Siempre, siempre, paro en el último avituallamiento). Noté muy rápido el aporte energético y subí el ritmo otro punto más. Me notaba suelto y con ganas, sensación que se acrecentaba al comenzar a pasar a decenas de nadador@s, l@s de la travesía de 5,3km, y l@s de la travesía de 3,3km, la cual se enlazaba en esa parte del recorrido. 

En el último tramo de prueba, tuve dos compañeros de viaje que, al cazarlos, decidieron subir un punto su ritmo y unirse a mi fiesta. Ambos se dispusieron a mi zaga, uno en cada lado a la altura de mis rodillas y, así, "surfeando" mi estela, ganaron algo de ritmo, algo que temí ya que el tramo final se acercaba y pensaba que me atacarían aprovechando este momento de "descanso" a mi zaga. 
Pero no fue así. Guardé muchos cartuchos al principio y pude gastar otro en un cambio de ritmo para dejar poco a poco a estos dos nadadores y, así, en la entrada a puerto, poder dar caza a dos más que iban unos metros por delante. Uno de ellos se unió a mi, literalmente, a mi derecha. Nos dábamos con las manos y nos veíamos la cara en cada brazada al respirar. De verdad, no es necesario, menos aún peleando por el puesto por el que estábamos peleando. Pero lo hice. Tenía energía para otro par de cambios y conseguí dejar atrás al chico que se unió literalmente a mi. Alcé la cabeza sobre el agua divisando el arco de llegada y también para ver nadar a un par de tíos, así que decidí gastar el último cartucho y llegar a la arena al 100%, pero sin llegar a coger a este par, que llegó justo antes que yo. Bien.

Al pisar la arena no estaba cansado en exceso, sólo subido de vueltas por el ritmo del último tramo. Me hizo pensar en que podría haber sufrido más desde el principio y así haber mejorado mi 20 puesto, pero así son las cosas, y la transición de la primera a la segunda travesía me enfrió en exceso y me costó arrancar en la segunda. Aprendizaje siempre. 
Estuve un rato charlando en la zona de carpas, reencontrando a muchas personas que hacía tiempo no veía. Y así estaba yo, tan plácidamente hablando, cuando, de nuevo, un rayo atronó no muy lejos, divisándose claramente una tormenta que se venía sobre nosotr@s desde la línea de costa. Y más rayos. Con esas cogí mis cosas, y caminito hacia el hotel acompañado por otra nadadora que tuvo la misma idea que yo. Amb@s descalzos, en bañador, diluviándonos encima, caminando por las calles de L´Estartit ante la atónita mirada de la gente "calentitamente" sentada en el interior de cafeterías, bares y terrazas. Inolvidable experiencia. Mucha risa hasta el hotel.

Una vez en el hotel, bajo el agua caliente de la enorme ducha, se escuchaba como la tormenta atronaba con fuerza y comencé a preocuparme mucho por l@s nadador@s que aún quedaban nadando. Cuando me reuní con el resto de grupo, me informaron sobre que había suspendido la parte final de la travesía, y con la ayuda de varias lanchas, comenzaron a sacar nadador@s del agua, ya que la tormenta eléctrica se encontraba justo sobre el trayecto de la travesía. Esa noticia fue triste. Lo fue porque pienso que no se debe llegar al extremo de tener que sacar nadador@s de forma apresurada ante la presencia de una tormenta eléctrica que, a todas luces, se avisó claramente mediante los partes meteorológicos de los días anteriores. Por suerte, como en otras travesías en las que he participado, no pasó nada pudiendo haber pasado debido a las condiciones meteorológicas.

Pd: guardo un gran recuerdo de ese fin de semana. Conversaciones tope guapas al volante con Alba, yendo y viniendo de L´Estartit. Contento por como nadé a pesar de la sensación de la segunda travesía. En resumen, feliz por haberlo vivido y poder contarlo. Seguimos.


lunes, 27 de noviembre de 2017

Parte 1 (1,7km): Travessia Neda el mon illes Medes per la Marató de TV3. Crónica.

Hacía mucho tiempo que no tomaba la salida en una travesía. Para ser exactos, que no tomaba la salida de dos travesías el mismo día. La motivación era evidente, principalmente porque el dinero se destina íntegramente a la Marató de Tv3, la cual, este año recauda dinero a fin de paliar e investigar futuras curas sobre las enfermedades infecciosas. Eso en resumen.

Referente a mi y, una vez completada la logística de hotel y material, nos dispusimos a presenciar el briefing de la prueba. A veces pienso que voy para enterarme de algo nuevo y así parecer que me implico en la seguridad del evento y cosas de esas, pero la realidad es que desde el mismo instante en que me siento en la silla y me dispongo a escuchar, ya tengo ganas de irme. Sé que no soy el únic@ que siente esa sensación después de tantos años. 
La cuestión es que para mi sorpresa, en este briefing, sí escuché algo nuevo, ya que según afirmaban, las condiciones meteorológicas y el estado de la Mar, nos brindaría la posibilidad de nadar ambas travesías con total seguridad y disfrute. Lo curioso del momento, es que, mientras escuchaba esto, veía en la pantalla de mi móvil como, exactamente en la franja horaria de celebración de las travesías, nos pasaría lo que viene siendo una tormenta eléctrica. Dibujitos de nubes y rayos y agua. Eso en mi móvil, en los de la organización, no lo sé.

No me considero un entendido en meteorología, así como tampoco sobre las condiciones marítimas. Sólo soy alguien precavido que después de unos cuantos años nadando en aguas abiertas, se preocupa de la evolución del tiempo en la semana previa a la competición del finde. Sin más. Así que, viendo la nefasta previsión en diferentes páginas de meteorología que, a mi entender, son serias, me faltó el canto de un duro para levantar la mano y exponer mi inquietud ante la organización y el público asistente. Pero pasó que mi cabeza tiende a pensar bastante (a veces demasiado) antes de hablar o dar un paso en depende qué situaciones y, una vez analizada la situación, decidí callarme como un putas. No quería sembrar una inquietud general en la presentación de una travesía, atendiendo que en esta edición, muchas de las personas asistentes manifestaron abiertamente que esta sería su primera travesía. Así que confié en la organización y me fui a cenar y me hinché a comer pizza y un par de cervezas. Sin alcohol.

La mañana de las travesía diluviaba. Sin termino medio. Un manto de agua que aparecía a ratos y luego se iba, dejando un en el aire un "chiribiri", un ambiente húmedo y frío. 
Fui el primero de mi grupo en salir del hotel, ya que al haberme aventurado a nadar las dos travesías, tuve que madrugar más y, por ende, nadar más, así que cuando llegué a la zona de carpas en donde recogerían mi bolsa, no había muchas personas más que l@s 90 nadador@s que tomarían parte en la primera travesía de 1,7km. 
Descalzo y "pelao" de frío, me dispuse a correr hacia el barco que nos llevaría en dirección norte, pegados a la roca y dejando la isla Mesa gran a nuestra derecha. Una vez dentro del barco, vi que el nivel competitivo no era elevado y que sería una competición relajada, a excepción de 4 o 5 posibles.
Una vez zarpamos y salimos de las aguas tranquilas que los diques del puerto otorgan, notamos el cambio brusco debido a los balanceos de la embarcación. No sólo eso, ya que puedo asegurar que tengo grabada a fuego en mi mente, la imagen de la isla Meda entre una nube, una manta de agua, sobre un mar agitado con mar de fondo que nos enviaba hacia el barco unas líneas perfectamente paralelas. Me recordó al libro de "La piel fría"; con el faro asomando en su cima y enviando una tenue luz entre ese cielo nuboso y lluvioso. PRECIOSO. Terroríficamente bonito.

La cuestión del tema es la siguiente, muy bonito todo, hasta que el primer rayo hizo acto de presencia con un brutal sonido atronador. Lo vimos, cayó al agua entre la illa Meda y nuestra embarcación. Debo decir que se acelera el pulso y, dentro de esa situación tan insignificantemente humana dentro de una naturaleza superior, se nota lo que es un poquito de miedo, a la vez que se agradece de manera total, estar vivo y poder presenciar tal espectáculo. Se activan todos los sentidos.
La tormenta se endureció tras el primer rayo. Llovía a mares, una manta de agua que hizo desaparecer a la illa Meda gran y que fue acompañada de diversos rayos no tan cercanos, pero sí muy presentes.

Antes esta situación de inseguridad de cara a la travesía, decidieron muy acertadamente retrasar la salida de la competición, buscando una ventana de "calma" en la que poder lanzarnos al agua. Para mi, tarde, ya que no debíamos haber entrado a la Mar. La cuestión es que, mientras debatía la situación con personal de la organización, observé como un chaval de unos 14 años, estiraba y calentaba los músculos ajeno a todo lo que sucedía en la embarcación y en la propia Mar. Me sorprendió mucho esa ignorancia debido a la juventud, sólo pensaba en saltar a competir, y para mi fue una mezcla de gracia y sorpresa. El niño tenía un cuerpo menudo, pero de nadador, totalmente. Sólo con verlo, supe que si saltábamos al agua, el niño sería el ganador.

En el momento en que decidí que no saltaría a nadar, me mostraron en el radar de la embarcación, que se aproximaba una ventana de buen tiempo y que en esa franja se podía nadar con garantías. Así que, nos dieron el aviso y con ganas de acabar con la primera etapa de ese día tan peculiar y un poco relajado por la amplitud de esa ventana de "buen tiempo", salté el primero al agua.
Una vez dentro, hablé con el niño y le pregunté si tenía pensado ganar. Su respuesta fue que lo intentaría, que para eso entrenaba. Yo le dije que vale. 

Nos colocaron en fila frente a más de una veintena de kayacs. L@s kayaquistas estaban empapad@s, al 100%, pero content@s, que de eso se trata. Cantaron una cuenta atrás de 10 segundos y dieron la salida con un bocinazo.

Comencé a nadar al 110%, algo no muy habitual en mi, pero estando bien de forma tal y como habían ido las últimas semanas, así me salió hacerlo. Nadé paralelo al niño un rato hasta que vi que, ni mi ritmo era bueno para mi, ni seguir al niño sería bueno para mi. Así que no siendo nada de lo que estaba haciendo, bueno para mi, aflojé el ritmo, sobre todo al recordar que al terminar esta travesía, bebería un trago largo de lo que tuviera a bien regalarme la organización, me cambiaría el gorro debido a que color del mismo variaba según las diferentes distancias, y volvería a saltar a la Mar para afrontar la segunda de las travesías, la cual constaba de unos respetables 5,3km.

Y así fue, nadé a solas todo el rato el rato. Vi como el niño se iba yendo y asumí que acabaría segundo y listo. Sin más. Mi sorpresa vino cuando al aproximarme a la orilla, después de haber nadado largo sin forzar toda la entrada al puerto, un nadador, de no sé donde salió, entró en diagonal por mi derecha y pisó la arena de la playa antes que yo. Debió adelantarme a unos metros de distancia por la derecha y no lo vi y sigo sin entenderlo pero así fue. Punto. :-) Mi predicción fue acertada, ya que el niño, literalmente, voló sobre el agua. 

Salí a la arena, me tomaron el numero, me felicitaron, me fui corriendo hacia las carpas y observé que a esas horas de la mañana, aquello parecía el centro comercial Anec Blau de Castelldefels, un domingo por la tarde. 
Saludé a un montón de gente conocida, los cuales me informaban que se había retrasado la salida de la segunda travesía, por lo que me dio tiempo a hidratarme mucho más y comer algo sólido durante la espera. 

 - Continuará...


No se aprecia claramente el diluvio que me estaba cayendo encima durante la espera para nadar la segunda travesía del día. Ni los rayos que cayeron después, pero ya no estaba sentado tan tranquilo porque me fui a buscar refugio al escuchar el primer estruendo. :-)

Pd: el neopreno es un AQUAMAN Cell Gold del año 2007. Ahí lo veis, funciona perfecto.



viernes, 5 de mayo de 2017

Travesía vuelta a nado a Formentera Respiralia 2017

He conseguido plaza para la edición de este año. Quiero comenzar resaltando este hecho debido a que las 240 inscripciones se agotaron en 10 minutos. No me extraña.

La cuestión es que se trata de una travesía muy especial. La más especial. En mi caso, desde que nadé en la edición de 2015, mi percepción de nadar en aguas abiertas cambió bastante. 

La travesía Respiralia nace de la mente de Carlos Pons y su fundación, con la intención de paliar y luchar contra los efectos que la Fibrosis quística produce en l@s enfermos que la padecen. Para ello, de entre otros eventos, destaca esta travesía, en la que, nadador@s de todos los niveles, se unen formando equipos para así unir a nado las diferentes etapas. El coste de la inscripción se invierte directamente en el tratamiento médico y de fisioterapia que trata de paliar los malditos efectos sobre estas personas, siendo, a mi juicio, el dinero mejor invertido.

Me encanta llegar a la isla y progresivamente ir encontrándome con nadador@s de otras ediciones, en donde la conversación habitual no es si has entrenado mucho o poco, sino que te preguntan sobre cómo te va y si te encuentras feliz y sano. Otro mundo, de verdad. Así sucede mientras acomodas tus escasas pertenencias en el polideportivo hasta que llega la hora de la presentación en el cine municipal y es allí donde no dejas de saludar gente ni un instante. En la presentación de la travesía, se nos explica cómo funciona la enfermedad, así sobre cómo se aplican los cuidados paliativos. Se nos muestra el vídeo presentación, normas básicas de convivencia y seguridad, y se nos invita a la cena presentación en el centro del pueblo, con música ambiente y mucha conversación rodeado de tant@s amig@s.

Una vez en el agua, se nos diferencia por el color del gorro. Los participantes sin FQ, nadamos con gorro de color rosa. Los participantes que por desgracia padecen FQ, nadan con gorro de color amarillo. Sobre estas personas, mientras se nada, hay que prestar atención y cuidados si fuera necesario, ya que, por su propia enfermedad, no disponen de la misma capacidad pulmonar. Me quito el sombrero por su esfuerzo y procuro nadar junto a ell@s conforme vamos enlazando con los grupos que han salido antes que nosotros. 

Las primeras etapas las nadé con Alberto y Martín. Alberto es un chico de Madrid que padece la enfermedad, pero de una forma poco agresiva, por lo que es capaz de llevar un buen ritmo de nado y para mi es un orgullo y un aprendizaje el hecho de poder compartir brazadas con alguien tan especial. Martín es un arco famoso entrenador (de famosos) afincado en la capital, muy simpático y agradable, del cual aprendí muchas cosas sobre entrenamiento y planteamiento de objetivos. Un grande.
En las siguientes etapas enlacé con un grupo de nadadores algo más competitivos, pero no por ello menos simpáticos, surgiendo de la nada mini competiciones que me sacaron fuera de punto en más de una ocasión, pero con las que me lo pasé en grande, sin desconectar en ningún momento del motivo real de la travesía. (Los kayac nos ponían en nuestro sitio rápidamente)

Y de esa forma transcurren los días en esta maravillosa travesía, hasta que se llega al último y emocionante día, en el que en la playa de Cavall d´en borras, todos los equipos deben haber preparado previamente una coreografía para el deleite del resto de participantes. Una auténtica panzada de reír. Después, por la tarde/noche, tod@s vamos a ver la puesta de Sol y en la última noche somos menos buen@s y salimos hasta las tantas. O más. Qué menos!. 

Así que, dicho esto, os dejo un mini reportaje fotográfico y el vídeo filmado con un dron de la pasada edición.

Nuestra gran habitación. El acogedor polideportivo municipal.
Revista Respiralia acompañado por Martin Giacchetta y Alberto. Un valiente y excelente nadador con FQ.
Siempre con predisposición a saltar al agua pasándolo bien. 
Mi buena amiga Olga Grau. Muestra la cara típica por haber nadado cualquier etapa de esta travesía.
Míticos traslados de una etapa a otra a bordo del Capità Jack.
Míticas coreografías en la playa de Cavall d´en borras. Nuestro equipo en la portada en el diario de Ibiza .
Tod@s orgullos@s con nuestro ejemplar de dicho diario.
Más diario y yo junto a Alberto ansiosos a la izquierda deseando saltar al agua.
Días posteriores a la travesía en plan de playa.
Cicatriz conmemorativa de la edición 2016 a cargo de una roca inesperada.

Aquí el vídeo filmado con un dron:

              

miércoles, 3 de mayo de 2017

Cicloturismo con una Specialized SEQUOIA en Menorca.

Esperando para entrar al ferry.
Motivado por mi "nueva" compañera, por su estilo y por su carisma, decidí hacer una ruta de una semana en solitario por lugares de la isla que no había visitado. No tuve que preparar mucha logística en cuanto a mi estancia en la isla, ya que al haber vivido allí, conozco buenas personas que me echaron un cable. Simplemente, cargué la bici en el ferry y puse rumbo a la isla. 

Destacar que los ciclistas subimos a bordo del ferry por el mismo lugar por el cual lo hacen el resto de vehículos y, una vez dentro de la embarcación, agrupan las bicicletas en un cuarto de herramientas. Tal cual. No tienen lugares habilitados para una correcta colocación de nuestras monturas y aquello que lo pasas mal imaginando que en un golpe de mar las bicis se amontonan unas encima de las otras.  Pero bueno, el precio por el transporte de la bicicleta es cero. Gratis. Quejarse quizás es hasta demasiado en esta circunstancia. Pero no deja de ser curioso encontrarte en una fila llena de coches y alguna moto y pasando camiones articulados de cuarenta toneladas "cerca" de ti y de tu modo de transporte.

Después de haber dormido casi toda la noche tirado como un muñeco en un sofá largo, llegué a la isla. Siempre tan pequeña y a su vez tan majestuosa. Indudablemente atrapa y no lo puedo evitar. Tampoco quiero dejar de evitarlo. La cuestión es que una vez puse los pies en la isla, sólo quería reponer fuerzas en el bar "Casa Gil", llegar a casa de Katie para ordenar lo necesario para los próximos días y comenzar a dar pedales. Hasta agotarme.

Los días transcurrían con rutas que iban desde las 5h hasta las 9h, comenzando de buena mañana para, una vez entrada la tarde/noche, volver a casa y así poder ver a mis amistades para compartir experiencias y ponernos al día después de un tiempo sin vernos. 

Hacía tiempo que no sentía una sensación de libertad parecida. Casi sin más horario que cumplir que  el del inquebrantable Sol y sus horas de luz. Varios días lo desafié y tuve que utilizar mi foco delantero y luces traseras. Días que no quería que acabaran y que cada una de estas fotos me recuerda. A lo grande.

Así que, atendiendo a las sensaciones que este viaje me ha aportado, abriré hueco en mi agenda para cuadrar viajes cicloturistas con mis travesías. Me parece un gran plan.

Menorca nos recibió con un majestuoso amanecer.
Favàritx, siempre hipnótico.
Ses salines d´Addaia.
Camí de cavalls.
Rincón en Punta Prima.
Més Camí de cavalls.
Puesta de Sol en la Torre de Fornells.
Més Camí de cavalls. Silencio total.
Primer baño a pelo de la temporada.
Saludos!.



jueves, 26 de enero de 2017

Lo que no controlo.

Cuando las cosas aparecen sin querer, nada puedo hacer. 

Como máximo, me ocupo de lo que puedo controlar y del resto, casi, por aprendizaje forzado, he aprendido a dejarlo marchar. 

Sin drama. 

No drama. 

Cero.

He aprendido a dejarlo marchar agradeciendo todo el tiempo vivido y todo lo positivo que se puede sacar de personas y situaciones. 

Es lo único que puedo controlar y de ello me ocupo. 

De mi. 

De lo que ocurre en mi interior y de las energías que se liberan cuando afronto las diferentes situaciones. 

Las personas cambian y lo acepto.

Lo mismo pasa con las situaciones.

Punto. 

No queda otra opción que aceptar la nueva situación y repararse si es que algo se ha roto. 

Seguir.

Todo en positivo, el lado bueno de las cosas. 

No te preocupes, ocúpate, pero de lo que puedas. 

sábado, 14 de enero de 2017

He aprendido, inesperadamente, sobre el lado bueno de las cosas.



2016 ha sido un año de muchos cambios. Soy un tipo sensible, para qué engañarme, quizás por ello, ahora, a mediados de enero del 2017, después de una serie de vivencias, decida escribir sobre este año que hemos dejado atrás. También sobre ahora. 

Con los años, uno aprende más por la fuerza que por ganas de hacerlo, es un hecho y así se acepta, aunque se aprenda de un sólo trago. He aprendido a pensar en el pasado y agradecer cada momento vivido, sentirme afortunado por haber compartido vivencias que siempre se guardarán en el recuerdo y, sobre todas las cosas, he aprendido a decir adiós. Una palabra que no me gusta enunciar, tampoco pensar, pero que, por más que no guste, hay que saber utilizar. Así que, ya puesto, de nuevo, digo que adiós. 

2016 ha tenido sucesos que en si debieran quedar en el olvido por la sensación que, irremediablemente, entre otras sensaciones, una pérdida otorga. Nunca había sentido algo así, nunca había perdido a nadie repentinamente, así, de un sólo trago. Produjo en mi una revolución interior sobre algo que ya sentía como parte de mi identidad. Tenía que vivir y, no sólo eso, tenía que sentirme vivo.

No existe mejor homenaje para ti, la VIDA que aquí y ahora vivimos, como tú la vivías.

Irremediablemente tu pérdida ha producido muchos cambios en las personas que te rodeaban y, evidentemente, los han habido en mi. No puedo negar que he sido un tipo pesimista a pesar de tratar siempre de ver el lado bueno de las cosas y, por desgracia, para bien, tu pérdida me ha llevado a ver sólo, únicamente, el lado bueno de las cosas. En ello estoy, sin prisa pero sin pausa, sigo aprendiendo, sigo con ganas de vivir para así regalarte mis pequeños homenajes allá donde vaya. Va por ti Carlos.

Durante este tiempo he conocido personas increíbles y he tenido muchos reencuentros. He aprendido de ellas y, en estos últimos días he aprendido que a veces las cosas no programadas son las mejores. He aprendido que debo hablar sinceramente y también que a veces es mejor no hablar pero sí decir todo con la mirada. He aprendido a exprimir los minutos de un paseo hasta que pasen a ser eternos. He conocido rincones increíbles y he bebido y comido en una mesa rodeada de personas maravillosas. Yo, que soy del Mediterráneo, he surfeado olas en un nuevo océano. He descubierto nueva música que me recuerda a esa persona. He hablado de intimidades y me he conmovido al ver la emoción en los ojos de quien me miraba y me explicaba mientras abría su corazón. He asumido que las personas pueden ser una bonita he inesperada sorpresa pese a que, tiempo atrás, hubiera perdido en parte la esperanza. 

El mundo es un lugar mejor mientras estas personas habiten en él y haré todo lo que esté en mi mano para protegerlas. 

GRACIAS INFINITAS.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Vivir sin redes sociales. Facebook, instagram.




Hace ahora unos meses que decidí eliminar definitivamente mis redes sociales. Eliminé definitivamente Facebook, que no es lo mismo que desactivar la cuenta. Eliminé todas mis fotografías (previamente las guardé) y eliminé mi cuenta de instagram. 

Antes de hacerlo, lo compartí con mis amistades y conocidos, expresándoles mi voluntad y la motivación que me llevó a dicha "desconexión". La respuesta generalizada fue de sorpresa en negativo, es decir, plantearon mi decisión como si se tratase de un calentón aludiendo a que sería un acto pasajero. Decían que en un periodo corto de tiempo volvería, no entendiendo mi decisión de, simplemente, irme de las redes sociales.

Las conversaciones que mantuve reafirmaron mi decisión, ya que la reacción de muchas personas de mi entorno fue de negación al no poder plantear un presente sin formar parte de las diferentes redes sociales. Me di cuenta de lo muy adentro que se encuentran dentro de la sociedad, de la capacidad de calado en el ser humano que han tenido en este corto periodo de tiempo. A mi juicio, han calado perfectamente al instalarse dentro de las carencias personales e incluso afectivas que muchas personas padecen. Con esto no quiero decir que tod@s estemos carentes de dichos sentimientos, pero, en los tiempos que corren, en los que todo proceso se ha acelerado, las redes sociales cumplen perfectamente la función de crear amistades avatar, es decir, personas a las que no nos une ningún vínculo afectivo, pero sobre las cuales llegamos a tener una dependencia. Creamos un referente inconscientemente, el cual nos lleva a, también, inconscientemente, tratar de reforzar nuestra autoestima y nuestras posibilidades de hacer las diferentes acciones que nos conectan, virtualmente,  a esas amistades avatar. 

Debo decir que en este periodo de "desconexión", me siento más relajado. Sí, así es. Entono el mea culpa entonces ya que fui un usuario activo de Facebook, llegando a tener casi mil setecientos contactos, la mayoría de los cuales, por viajes, competiciones, etc, llegué a tener un contacto personal, sin más. Como anécdota, decir que dos días antes de cerrar la cuenta, publiqué en mi muro un texto en el que detallé la fecha en la que la eliminaría definitivamente, detallando que, quien quisiera, se pusiera en contacto conmigo a través de mensaje privado para así intercambiar números de teléfono o email para seguir en contacto de esa manera. Bien, como he dicho antes, tenía casi mil setecientos contactos. La publicación en mi muro tuvo más de cien me gusta y decenas de comentarios. Sólo cuatro personas me enviaron su número de teléfono. 

Me enviaron mensajes interesándose por mi estado anímico a pesar de haber escrito que me encontraba perfectamente bien. Me causaba risa ese interés hacia mi posible depresión. Simplemente me fui de una red social, nada más. Cero más.

Back to the essential. Es una frase que me dijo una buena amiga en respuesta a mi comentario sobre cerrar mis cuentas y me parece el comentario más acertado. Decidí bajarme de un tren que, a mi juicio y gusto, viaja demasiado rápido. Todo lo que acontece tiene una fecha de caducidad exageradamente corta, sobre información, súper información, súper egolatría. 

Más despacio, por favor. 

En el fondo me sabe mal haber "acabado" con esta sensación hacia las diferentes redes, ya que como tantas otras cosas en la vida, me han aportado cosas buenas y me ha mantenido en contacto con personas lejanas geográficamente y por ello se lo agradezco. Será que me estoy haciendo mayor aunque me note más en forma que cuando tenía veinte años. Pero sí es cierto que desde hace un tiempo valoro más mi tiempo, lo gestiono de otra manera y me preocupa mucho menos lo que hagan los demás. Mis personas favoritas están aquí y ahora y, las que están lejos, me llaman habitualmente, procuran quedar conmigo y se interesan por mi vida y yo por las de ell@s. Solemos hablar, solemos tomar café o cervezas, dependiendo de las horas que sean. Todo fluido, todo hablado. Es cierto que conozco a miles de personas, pero, dejo que las situaciones fluyan con naturalidad, sin forzar tener que saber de, sin forzar saber nada más que lo realmente interesante, no quiero saber nada más que lo esencial. Con esto, consigo vivir más tranquilo y, creedme, se vive más tranquilo sin redes sociales. 

Vivo más tranquilo, lo suficiente como para después de mucho tiempo, volver a dedicar un rato a este blog que tantos buenos momentos me ha aportado. Retomaré la escritura en él.

Cuidaros y ser felices.


lunes, 13 de abril de 2015

Swim in Menorca 10km. (No podía faltar en mi blog)

Mientras viví en Menorca, así algo gordito, nadé la travesía organizada por Francisco Pons y Margarita Tita Llorens, por enumerar una pequeña gran parte del resto de personas que componen la Menorca Channel Swimming Association - www.menorcachannelswimming.com, los cuales, se dejaron la piel por hacer de ésta una gran travesía. Mis felicitaciones a tod@s y cada un@!. En modo alguno ha sido y es una travesía especial, primero porque la organizan buenos amig@s, segundo, porque se nada en mi isla, o dicho de otro modo, se nada en el paraíso, ya depende de la preferencia de cada un@.
Cada un@ hace los preparativos a su manera dentro del mismo patrón, aunque al ir en bañador bóxer, yo bien pocos.
Se trata de una travesía con una normativa específica, en la que se diferencia en la clasificación a l@s nadadores con neopreno y a l@s nadadores sin neopreno, una decisión más que justa, ya que como sabéis, la ayuda que aporta el neopreno en cuanto a flotabilidad y deslizamiento son más que evidentes. Se trata de una injusticia clasificar de la misma manera a estos tan diferentes dos grupos de nadadores. En cuanto a l@s nadadores que opten por nadar sin neopreno, se rigen tanto por la normativa FINA, como por la normativa de la Channel Swimming Association, es decir, únicamente pueden utilizar bañadores homologados por la normativa FINA acreditado con el sello correspondiente, o, en su defecto, con un bañador slip o bóxer. También, está prohibido el drafting, es decir, nadar a pies de otro nadador, ya que la ayuda que implica al nadador que va a pies, es algo bastante evidente. 
Como a much@s otr@s, los momentos previos a saltar al agua son muy íntimos y personales. Dentro de lo que puedo, me gusta centrarme y pensar en la prueba.
Bien, me lancé al agua con dos semanas de entrenamiento efectivo, y muchas semanas de nado sin efectividad (en plan palanganas o niño no te metas pa lo hondo), así que todo lo que pudiera ocurrir en el agua iba a ser una incógnita y decidí nadar en base a mis sensaciones y en base a la dosificación que una prueba de natación de 10km requiere. Cuando a las 08:30 horas, después de reencontrarme con muchísimas personas a las que aprecio enormemente, se dio el pistoletazo de salida y comencé a nadar de manera reservada, nadando largo oteando con la cabeza alta los grupos que se formaban ante mi. Pude ver que delante mío habrían unos 15 nadadores en total, así que me conformé con el ritmo a la espera de ver cómo reaccionaba mi cuerpo pasados unos minutos. Lo sorprendente, es que pasados esos minutos mi cuerpo me pedía más intensidad, con la confianza de saber que tenía reservas de energía y cartuchos en la recámara, así que apreté el ritmo después del primero de los tres avituallamientos, justo en el km 2,5. Comencé a enlazar con nadadores y a pasarlos, hasta que, para mi sorpresa y alegría, distinguí el bañador y el partícular nado de la gran Tita Llorenç y nadé fuerte hasta ponerme en paralelo a ella. No pude evitar sonreír al mirarla a la cara en cada respiración mientras nadábamos y pienso que ella hizo lo mismo. Una pasada. Seguimos nadando hasta encontrarnos de frente un banco de pelagias, es decir, unas medusas pequeñas de color lila y de tentáculos largos y bastante dolorosos al tacto, por lo que ante tal "percal", incluso paramos para buscar un hueco por donde pasar entre la multitud de medusas allí congregadas. Cuando nos decidimos a pasar, yo me llevé una medusa puesta en la axila, y Tita en la parte baja del cuello, o la parte alta del pecho, una de dos. Y así, con escozor, seguimos nuestro nado sin mirar atrás. Ni ganas.
Junto a la gran Tita Llorenç, que ostenta el tercer mejor registro en el cruce al Canal de Menorca, y lucha por conseguir el cruce del canal de Ibiza - Mallorca. 83km. Ánimo!
Fue en ese momento cuando noté que unas manos tocaban mis pies. Entonces recordé la normativa y comencé a nadar espalda mirando a ver quien o qué era. Y ahí estaba, un nadador con barba, sin neopreno, enorme, nadando a mis pies. No sé cuanto rato llevaría ahí, pero dudo que poco. Lo miré y me miró y me dijo si me había picado alguna medusa y le dije que no podía ir a pies y ya no hablamos más y seguí nadando.
Transcurridos bastantes metros, mi cuerpo seguía pidiéndome más intensidad, así que decidí gastar uno de mis cartuchos, y de ese modo tratar de dar alcance a dos nadadores que tenía delante mío desde hacía rato. Los alcancé y pasé justo antes del km5, llegando con uno de ellos (se me pegó con velcro y posteriormente llegó en el puesto núm. 7) al avituallamiento y dejando descolgado al otro. Cuando paré junto al velero que hacía las veces de barra de bar, paré a comerme medio plátano y beberme un vaso de isotónico, entonces vi que Tita se quedó algo rezagada y decidí reprender el nado para tratar de dar caza de nuevo al nadador que hacía poco se me pegó con velcro y que aprovechó uno de mis tragos para marcarse un sprint y dejarme solo. Imagino que lo hizo sin "resquemor", pero ahí me dejo. Pues no tuve manera de darle alcance, imagino que el chico gastó uno de sus cartuchos de mayor calibre, porque la distancia que me sacó fue insalvable y decidí no arriesgarme más y dosificar la energía, ya que si mis cálculos no fallaban, aún quedaban 4km de travesía.
Relajé un poco el nado para dosificar un poco la sensación de quemazón que comenzaba a aparecer en hombros y pecho y dorsales y tríceps y gemelos, aunque seguía nadando fuerte. Miré atrás y vi de nuevo al nadador con barba a pies y quise pensar que se equivocaba sin querer, y también vi que Tita se acercaba y decidí reagrupar y tratar de acabar en compañía, ya que los ritmos de nado de Tita son altos y constantes y era una garantía de buen hacer acabar con ella esta travesía. Tita me alcanzó y de nuevo nadamos en paralelo y de nuevo noté las manos del nadador tocando mis pies. Comencé a enfadarme, la verdad, y no soy de enfadarme. Volvió a tocar mis pies y di un batido fuerte de piernas para avisar de que por favor se quitara de ahí, o, como mínimo, que dejara de tocarme los pies. Fue entonces cuando una lancha de la organización "se nos echó encima", imagino para dar un toque, tanto al nadador de barba que iba a mis pies, como al nadador que iba a pies de Tita. Lo cierto es que momentáneamente dejó de tocarme los pies y noté como Tita dio un cambio de ritmo y la seguí, gastando otro cartucho, el que a la postre era mi último cartucho después del avituallamiento del km7,5. Fue en esos momentos de travesía cuando noté la falta de metros y la falta de fondo para aguantar los envites finales de una travesía de estas características, así que irremediablemente, no me quedó más remedio que ver como Tita se iba yendo poco a poco sin que yo, por más que lo intentara, sacara más fuerzas de mi cuerpo. Más no me puedo pedir.
Tramo final de la travesía, notando la falta de metros de entrenamiento, aguantando. Qué remedio.
Así que, viendo como Tita se iba, y súper contento por ella, todo hay que decirlo, me quedé nadando en modo arrastrado con el barbas a pies. Me paré y lo miré y le dije que iba "petado", así como para dar "lástima" y de ese modo nadar en paralelo juntos, cosa que en principio hizo y vi por primera vez que el chaval daba unas brazadas larguísimas nadando súper fluido, es decir, fresco como una rosa con gomitas agua vaporizada. Qué a gusto se nada a pies. Al poco, el barbas me cascó un cambio de ritmo y no lo pude seguir. Se me quedó el cuerpo así como desconsolado, como si te dejara la novia, con impotencia, porque intentar, yo intenté seguirlo, pero no tuve manera.
Me decidí entonces a dejarme llevar, nadé de espalda mirando atrás para controlar quien nadaba cerca y no vi a nadie, ya que en el cambio de ritmo de Tita el nadador que iba a sus pies se las vería canutas y se quedó rezagado sin poder seguirnos. Y así, nadando en modo avión, encaré el tramo final en Cala Santandria y llegué a meta en el puesto núm 10 (sin neopreno) viendo una multitud de gente aplaudiendo y dejándome coronar finalmente por el niño de la foto. 
Me parece una fotografía realmente bonita. Gracias a Cesar González del Pino.
Después, vino un tremendo abrazo con Tita, con la que me habría encantado llegar a meta, pero aún no puedo pedirme más de lo que di, por más que lo intenté. Ya habrán más.
La gran Tita Llorenç. Qué capacidad de sacrificio y entrenamiento tiene esta mujer. Muy fan!.
Han sido dos días de reencuentros y encuentros y muchas risas, cosas que al fin y al cabo son las que realmente suman y motivan para seguir nadando y viajando. Muy feliz y satisfecho con mi capacidad de sacrifico en el agua, esa que casi tenía olvidada y con la que me ha encantado verme. Esperanzado por mi estado de forma al preparar esta travesía de forma efectiva en dos semanas. Con ganas de seguir nadando sin parar y así encarar con garantías el gran objetivo del 2015. Un abrazo y un beso a tod@s. Seguimos!
Pd: dejo alguna fotografía del excelente reportaje de l@s fotógraf@s de Fotoborn.







Un trabajo espectacular!

lunes, 8 de diciembre de 2014

Stereophonics. Violins and Tambourines.



No se me olvida que tengo blog, sólo que no he sabido como organizar tanto por escribir. A ver si con mi vuelta a Barcelona lo activo un poco. Saludos.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Coldplay, Magic.

Aquí están de nuevo, casualmente, siempre, en momentos clave de mi vida.

Quien me conoce un poco es sabedor/a de mi devoción hacia ellos. Se adelantan con este tema y vuelven con el disco completo el próximo 19 de mayo.

Se os echaba de menos.




domingo, 2 de marzo de 2014

Si nunca fallas


Si nunca fallas, entonces tus metas no son suficientemente ambiciosas. La comodidad es un estado del ser en donde encontrar descanso y renacer por un corto periodo de tiempo; es un sitio inhóspito y deprimente donde permanecer.

Si no te desafías a ti mismo a menudo, tus habilidades y tu efectividad se estancarán y se volverán débiles.

La razón por la que la vida puede ser tan gratificante, es precisamente porque puede ser tan difícil.

Cuando tus esfuerzos se encuentran con el fracaso, sabes que estás en algo; porque en el otro lado del fracaso hay un logro real, sustancial, que no llega fácilmente.

Tu intento de fracaso es simplemente la evidencia de que estás alcanzando lo superior, y lo superior es siempre la mejor dirección en la que viajar.

lunes, 6 de enero de 2014

6 de enero.


Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan.

Antoine De Saint Exupery

jueves, 19 de diciembre de 2013

Al final, siempre sale el Sol.


Una faringitis aguda ha boicoteado mis planes de esta semana, entre los que estaba nadar las 100 series de 100 metros en la piscina de 50 metros descubierta del Club Natació L´Hospitalet, y una cena de empresa que prometía un buen largo rato entre amigos. Tampoco voy a hacer un drama, pues si no se puede, no se puede. Las causas de fuerza mayor son inquebrantables y esta es una y debo aceptarla y así con todas las que vengan. 

Encontrándome en ésta situación inamovible he retomado quehaceres que tenía un tanto olvidados, y aunque ninguno de ellos son nada del otro mundo, pues son el cine y la literatura, a veces la "obsesión"/ afición deportiva eclipsa de tal modo a éstas, que cuando te reencuentras con ellas, con las aficiones olvidadas, te das cuenta que es una pena y que les tienes un especial cariño. No es que sea un aficionado extremo del cine o la literatura, pero creo en el trabajo ajeno y le tengo respeto, así que dentro de la lógica en cuanto a precio de compra y anteponiendo mis posibilidades económicas, he agrupado un buen número de buenos dvd´s y también de libros. También de cd´s, pero no viene al caso.

Mi abanico es bastante amplio, y no voy a decir que no me gustan ciertas súper producciones cinematográficas con súper héroe de por medio. Por qué no me iban a gustar?, pienso que, hasta cierto punto, siempre se puede sacar algo positivo de ciertas súper producciones a parte de unos grandes efectos especiales. Doy mucha importancia a la transmisión de valores en toda obra que lea o vea, por muy exagerada que sea la forma en que se transmitan, si son buenos, bienvenidos son, y si vienen de la mano de un súper hombre con capa de color rojo, pues me los guardo en secreto y listo. (aunque ahora ya no sea tan en secreto).

Podría sacarlos también de la obra literaria de Primo Levi, de J. D. Salinger y de Julio Cortazar y de Cormac McCarthy, de Albert Espinosa y de Albert Sánchez Piñol y de Carlos Ruiz Zafón y de Pablo Neruda, de Rudyard Kipling y del director Roman Polanski y su magnífica "El pianista" y de Francis Ford y Sofía Coppola y podría sacarlos también de Benjamin Button (De ésta última un sin fin). Qué más dá de donde provengan.

Hay cientos de opciones positivas en las que fijarse, basarse y porqué no, seguir. La lectura y el cine, entre otras cosas varias como la educación y la formación, (no mezclemos) refuerzan las ideas personales sobre las cosas, sobre los sucesos que nos rodean. Los valores, los ideales, deberían primar sobre los intereses y la codicia, esto último tan representado a diario varias veces en cada retransmisión de las noticias. Acaban envenenando la mente al escuchar tanto desastre político, tanta codicia, tanta ansia de poder, tanta estrategia, tanta mentira. Tanta guerra. La realidad es que cuesta bastante encontrar noticias de ámbito político que repercutan en un beneficio social y no en una fractura.

Personas que hacen suyas sin merecerlas éstas dos premisas, las codician, la necesitan vender cuando están en el poder y, una vez lo tienen, utilizan estrategias para mantenerse en él mintiendo, claro.

En el fondo, cual niño, me gustaría que apareciera alguien con capa de color rojo, pero como no va a ser posible, seguiré formando mi propia idea de las cosas (olvidándome de capas y héroes, no volvamos a mezclar) y trataré de evadirme de nuevo de toda esta casta que nos "gobierna", tratando de ser feliz y de hacer feliz a pesar de los apretones de tuercas. Seguiré trabajando a mi nivel, aportando mi granito de arena para así tratar que todo funcione un poco mejor. Con valores e ideales o lo que más se les parezca y sean verdaderos.

Y como digo, al final, siempre sale el Sol, y volveré a salir y a entrenar y a escuchar de pasada todas las malas noticias, las cuales no mezclaré con las que sí son buenas.

Cuidaros y ser felices.

Todo por un apretón de manos.

Nadar junto a monstruos marinos cuando el estado de forma lo permite. Lujo. (Alex Amorós y Dani Rivas, nadador que tengo a mi derecha mir...